La Unión Nacional de Defensores de los Recursos Naturales de Bolivia (UNADERENA) alerta que la disputa territorial entre hermanos bolivianos sólo pretende dañar el espíritu boliviano y fragmentar el país para continuar con el saqueo de nuestros valiosísimos recursos naturales por parte del poder transnacional en complicidad con el actual régimen de gobierno y una oposición construida a su medida.

Este es el caso del desacuerdo de “límites” entre los hermanos bolivianos nacidos en los departamentos de Potosí y Oruro que es la expresión más palpable de la estrategia antinacional, y que tienen como fondo las recién instauradas autonomías departamentales, indígenas y regionales, cuya única finalidad es acrecentar la mínimas diferencias entre los habitantes de esta hermosa nación, aprovecharse de las aspiraciones regionales postergadas históricamente, la pobreza creciente de los más desamparados (60% de los bolivianos), la rabia contenida por la actual situación de profunda crisis económica y política para implantar el modelo africano de disputas tribales para ensangrentar a los habitantes de este país.

Es decir, las autonomías departamentales, regionales, municipales e indígenas han conseguido desviar la atención de los verdaderos enemigos de la nación: las empresas transnacionales y las oligarquías intermediarias. Ahora el enemigo es nuestro propio hermano, ya sea de la ciudad, campo, región, departamento, raza, posición económica y clase social.

El actual régimen de gobierno sólo está interesado en mantenerse en el poder, incluso a costa de su propia popularidad. Recordemos los luctuosos hechos recientes de Caranavi, donde el MAS obtuvo la mayor cantidad de votos y ahora sucede lo mismo con Potosí. Para ello está inflando las disputas internas en el país sin prever los costos sociales, políticos y económicos, incluso lo más preciado: la vida de los bolivianos y la integridad nacional.

Explotación minera

Cada una de las aspiraciones regionales de desarrollo de Potosí y Oruro, como la de los 9 departamentos, son legítimas y reales pero no cuentan con los recursos necesarios. El gobierno, como antes los neoliberales, es incapaz de llevar adelante una buena gestión y desarrollar políticas de desarrollo nacional.

Sin embargo, el tesoro para cumplir con nuestros anhelos de desarrollo está a nuestro alcance. Oruro y Potosí son los principales productores de minerales. Sólo durante el gobierno de Evo Morales exportaron los mismos por un valor de 4.500 millones de dólares, sin embargo las transnacionales dejaron al país menos de 150 millones de dólares. ¡Es decir, menos del 3%! Estas cifras expresan el saqueo de la gran y mediana minería transnacionalizada. La situación es muchísimo peor a lo que sucede con los hidrocarburos, sector donde continúan mandando las empresas petroleras como la brasileña Petrobras, la española Repsol o la británica British Gas.

El desconcierto y la necesidad de desarrollo y empleo es tal que la aspiración potosina y orureña se centra la construcción de una fábrica de cemento cuyo valor, generación de empleo y desarrollo es insignificante. Paralelamente, San Cristobal exporta anualmente minerales por 1000 millones de dólares, además deja un incalculable pasivo ambiental que deberá pagar el Estado. Esta es la economía minera que Potosí, Oruro y el estado nacional y no San Cristóbal deben administrar monopólicamente para sentar desarrollo con soberanía en esos departamentos y en todo el país.

En este contexto la dirigencia en Potosí y Oruro debe ser más esclarecida y por honestidad con su pueblo y la naturaleza debe plantear lo mínimo el incremento de las regalías mineras al 18 por ciento y la creación del Impuesto Directo a la Minería (IDM) de 32 por ciento, pero si son consecuentes con las luchas históricas de la nación boliviana, el pedido debería centrarse en la nacionalización de las minas y la industrialización de todos los minerales en suelo boliviano.

Silala

La escasez de recursos hídricos en Potosí y en el mundo es peligrosa para el bienestar de los seres humanos. Sin embargo, las recientes movilizaciones olvidan que desde hace más de cien años los intereses transnacionales y oligárquicos de Chile explotan ilegalmente las aguas del Silala. La deuda histórica suma los 900 millones de dólares y su venta a precios internacionales generaría cada año decenas de millones para Bolivia y la región, dinero suficiente para hacer realidad sus planes de desarrollo departamental.

Salar de Uyuni

El otro objetivo transnacional es apoderarse de las reservas de litio. Tienen planeado crear las autonomías regionales o indígenas en el sudoeste potosino y excluir a la capital de la lucha por este recurso.

Cabe recordar que en este conflicto el gobierno convocó al diálogo a las comunidades indígenas de Oruro, Potosí y Uyuni en Sucre para iniciar el diálogo sin la participación de los representantes CONCIPO. En el caso del Silala actuaron de la misma forma, desarrollando negociaciones directas con los comunarios del lugar.

Qué debemos hacer

Frente a esta realidad, debemos -más allá de las instauración de autonomías regionales, departamentales e indígenas- luchar primeramente por una verdadera autonomía nacional, es decir, liberación nacional, que no es otra cosa que una real independencia de la nación boliviana frente los poderes imperiales y económicos, más aún cuando estamos cerca de cumplir 200 años de existencia republicana.

Esto significa detener el saqueo de nuestros recursos naturales, principalmente de los hidrocarburos y minerales, que deben ser como las joyas de la abuela, y toda la riqueza generada debe ser destinada a los bolivianos, legítimos dueños, para implementar Desarrollo con Soberanía departamental y nacional.

Debemos ser claros en señalar la necesidad una nueva matriz de desarrollo. Sin energía no habrá desarrollo y no se podrá iniciar un agresivo proceso de industrialización de nuestros recursos naturales. Por ello es necesario gasificar el país con la construcción de un gasoducto que pase por las principales centros mineros de la nación para iniciar el proceso de fundición de los minerales cuya venta cuatriplicará los ingresos del país. No debemos olvidar que sin gas la transformación del litio en productos con alto valor agregado como las baterías, es casi un sueño. Esto significa articular las luchas a nivel nacional y no sólo en Potosí u Oruro para cambiar el modelo de desarrollo neoliberal que aún impera.

La energía barata y limpia para los bolivianos servirá para el desarrollo de la agroindustria a gran escala como el caso de la quinua en el norte de Potosí y el sur de Oruro que puede generar más de 100 mil empleos directos y 400 mil indirectos.

Por ello, UNADERENA considera que el país debe retomar la agenda de octubre cuyos principales postulados se inscriben en la verdadera nacionalización e industrialización de nuestros recursos naturales comenzando por el gas. De lo contrario sucesos como el de Potosí se reproducirán en Oruro y en todas las latitudes del país para ocultar la explotación inmisericorde de nuestros recursos por parte de las transnacionales.

POR LA UNIÓN NACIONAL DE DEFENSORES DE LOS RECURSOS NATURALES DE BOLIVIA