La burocracia estalinista que controla la Confederación de Trabajadores de Educación Urbana de Bolivia convocó al Congreso Ordinario Nacional para el 25 de julio en la lejana ciudad de Cobija, faltando pocos días para el inicio de las vacaciones de invierno. La maniobra tenía como objetivo suplantar la representación de las bases y asegurar la mayoría de representantes oficialistas en el Congreso.

La maniobra de la burocracia estalinista encaramada en la Confederación tenía como objetivo controlar la mayoría de los delegados elegidos por las federaciones departamentales, y de esta manera asegurar una Confederación servil al gobierno, que busca imponer una ley de pensiones pro empresarial y una reforma educativa retrógrada.

A pesar de que fue convocado en plena vacación y sin el conocimiento de las bases, una cantidad considerable de representantes de base participó en el Congreso de Cochabamba gracias a la intensa labor informativa de URMA. Rápidamente, el frente oficialista se cohesionó con la finalidad de neutralizar esta presencia y se dio a la tarea desenfrenada de “fabricar” delegados de la manera más impune, reduciendo a los verdaderos representantes a un tercio del Congreso.

Los congresos en Cochabamba se celebraban normalmente con 200 ó 250 delegados, pero el último congreso llegó a reunir hasta 500, claro está, la mayoría designados a dedo por las autoridades. Aparecieron como “operadores” del oficialismo ex ministros, vice ministros, todas las autoridades del SEDUCA, las direcciones distritales y los directores de unidades educativas, éstos últimos actuando también como delegados titulares.

Durante el desarrollo del evento, la prepotencia estalinista que tomó el control del Congreso provocó mucho malestar al interior del bloque oficialista hasta que una parte de la representación provincial provocó una ruptura interna. La delegación de Misque fustigó los abusos de poder de los dirigentes de la Federación; se denunciaron descuentos por días de huelga con la complicidad de los dirigentes en Tiquipaya y en otros distritos, y los atropellos contra delegados que se atreven a pensar con su cabeza contrariado los intereses de los dirigentes, etc.

¿Por qué tomó este rumbo un Congreso que comenzó totalmente controlado por la camarilla oficialista? Sin duda, por la poderosa presión de las bases encarnada por la presencia de sus delegados que no lograron se doblegados por la camarilla. URMA, de manera natural, apareció como la dirección política de esta rebelión y durante el desarrollo del Congreso tuvo el acierto de editar un pequeño boletín que lleva el sugestivo título de “El antioficialista”.

El debate fue protagonizado por antioficialistas y oficialistas. Hay que señalar categóricamente que, a pesar de su consistencia teórica, la primera tendencia fue derrotada por el voto consigna de la camarilla.

Las posiciones de ambas tendencias

1. Postura oficialista: a) Parte de la premisa de que Bolivia está viviendo un “proceso de cambio” del que el magisterio es parte.

b) En este marco político, lo coherente es “mejorar” las propuestas de reforma educativa y de la Ley de Pensiones por la vía de los consensos.

c) Consideran que empujando este “proceso”, poco a poco se puede llegar al socialismo.

2. Posición antioficialista: a) Parte de la evidencia de que en el país no se produce ningún “proceso de cambio”. El gobierno desarrolla una política burguesa porque defiende la propiedad privada y termina como socia de las transnacionales. Bolivia vive una falsa imagen de prosperidad; existe mucho dinero circulando pero la producción cae en todos los rubros de la economía.

El proceso político nacional se caracteriza por la ausencia de un verdadero cambio estructural en el país, todo es verborrea e impostura. El gobierno muestra hasta la saciedad su incapacidad de satisfacer las necesidades vitales de los bolivianos. Propugnó las autonomías departamentales, municipales y hasta de los pueblos originarios, pero ahora no tiene los recursos para materializarlas y los originarios exigen su cumplimiento y apuntan a su autodeterminación, chocando frontalmente con el oficialismo que defiende a muerte la vieja demarcación territorial del país y la concentración del poder en manos del Estado central.

b) El gobierno del MAS concentra en sus manos todos los poderes del Estado y acentúa su carácter autoritario. El Ejecutivo reprime a los sectores que luchan por sus reivindicaciones. En el magisterio penaliza la huelga ejecutando descuentos por el ejercicio de este derecho. No le importa enfrentarse a sus propias bases sociales para imponer su voluntad sobre el país. Estamos viviendo un proceso político de rápido distanciamiento de la clase media, de los trabajadores y de campesinos y originarios del control oficialista.

c) Rechazan la reforma “Siñani – Pérez” por ser anticientífica y retrógrada. Ideológicamente es la continuación de la reforma del Banco Mundial (Ley 1565).

d) Proponen luchar por una jubilación cuyas rentas cubran las necesidades vitales del jubilado, aumentado el aporte del Estado y del patrón.

El último debate giró en torno a cómo se designan los delegados al Congreso Nacional. Los antioficialistas propusieron voto directo y secreto de todas las bases y el oficialismo planteó designar representantes en el mismo congreso; después de muchas maniobras se impusieron por 11 votos los últimos. Después de 11 horas de sesión continua de la plenaria y cuando una mitad de los delegados había abandonado por cansancio la sala, procedieron a elegir delegados. De este modo tramposo el estalinismo logró 17 de los 22 delegados y URMA apenas dos delegados titulares.

Es bueno señalar que los delegados de base abandonaron el Congreso asqueados por las maniobras del oficialismo y juraron dar voto castigo a la camarilla estalinista.

De igual manera, el congreso del magisterio urbano de Chuquisaca fue radicalmente antioficialista y adoptó el documento político de URMA como posición oficial del distrito para plantearlo en el Congreso Nacional de Cobija.

Cuando Federico Pinaya, una de las cabezas más visibles de la burocracia estalinista encaramada en la Confederación urbana, se disponía a hacer uso de la palabra para insultar a los trotskistas opositores, fue abucheado y prácticamente echado del Congreso. Los maestros chuquisaqueños no podían tolerar que un impostor y traidor de las luchas del magisterio boliviano se tome la libertad de ensuciar la imagen de los maestros paceños y de su dirección, que, en el último conflicto, demostraron tener el coraje de desafiar a un gobierno antidocente e igualmente hambreador como los anteriores neoliberales.

La situación no fue diferente en otros distritos del país, donde los traidores tuvieron que pagar muy caro su servilismo al gobierno. Emergió desde las bases un poderoso bloque antioficialista que actuará en el próximo Congreso Nacional en la capital pandina a partir del 15 de agosto.

La rebelión del magisterio urbano del país es parte del proceso de emancipación de la clase media, del movimiento obrero y de amplios sectores campesinos y originarios que rápidamente descubren que el gobierno del MAS es antinacional y sirviente del imperialismo.

Profesor de filosofía y dirigente de URMA.