El gobierno boliviano ha decidido construir en el corto plazo los megaproyectos hidroeléctricos de El Bala y Cachuela Esperanza, a pesar de las críticas y oposición de comunidades locales, poblaciones indígenas, académicos y activistas.

Igual que en Bolivia, más allá de la ideología que tengan, los estados americanos han decidido apostar por las presas como solución a la adicción energética global del capital En la actualidad existen más de trecientos proyectos de grandes represas en construcción o planeados en la región.

En un informe reciente de la Asociación Interamericana para la Defensa del Ambiente (AIDA), en colaboración con International Rivers[1], y basados en cinco estudios de caso representativos en el continente (Yacyretá -Argentina y Paraguay; Río Madeira -entre Bolivia y Brasil; Baba –Ecuador; Chan-75 –Panamá; La Parota –México), se han encontrado los siguientes problemas comunes, y que se repetirán en el caso boliviano.

A. Impactos ambientales de las grandes represas

• Empeoramiento de la calidad y salubridad de las aguas tanto río arriba como río abajo por la modificación artificial de las cuencas hidrográficas. Bloquear el flujo natural causa aumentos en la sedimentación, con acumulación de nutrientes y organismos que incitan la proliferación de algas, pudiendo cubrir la superficie del embalse e inutilizar su agua para el consumo doméstico e industrial. Los grandes embalses pueden también producir contaminación con sustancias o bacterias tóxicas que amenacen la salud pública.

• Degradación de los ecosistemas acuáticos, Al menos 400,000 km2 de los ecosistemas ribereños más diversos del mundo, se han perdido al ser inundados para crear represas.

• Impactos a la biodiversidad, por ejemplo especies de peces migratorios, debido a que estas especies requieren una fuente de agua dulce fluida y no obstruida para poder procrear y desovar.

• Impactos en el cambio climático por el aumento en la emisión de gases efecto invernadero causados por la descomposición de materia orgánica inundada por la obra.

• Efectos sísmicos que las grandes represas y los embalses pueden producir por la alta presión del agua del embalse, lo cual puede lubricar las fallas tectónicas y reducir el rozamiento entre las superficies de las rocas subterráneas.

B. Violaciones al derecho internacional ambiental y de los DDHH humanos

Afectaciones a la salud, pérdida de fuentes de alimentación y formas de vida tradicionales: las presas destruyen ecosistemas estratégicos esenciales para la biodiversidad y para las poblaciones humanas, incluyendo bosques, humedales y zonas fértiles cultivables.

Tales impactos pueden acumular sedimentos tóxicos como los metales pesados en las aguas de los embalses y en aguas subterráneas, aumento de enfermedades transmitidas por agua e insectos, daños irreversibles de los ciclos de reproducción y migración de los peces, y la reducción del agua disponible para el riego. De esta manera, las represas afectan la calidad de vida, la salud, el acceso a fuentes de alimentación y las formas de vida tradicionales.

Desplazamientos forzados de personas y comunidades enteras. Estos desplazamientos continúan ocurriendo sin la implementación de las medidas necesarias para evitar estas consecuencias, entre ellas la realización de estudios previos, procesos efectivos de consulta y participación pública oportuna y efectiva, y planes de indemnización y compensación adecuados.

Evaluaciones de impacto ambiental y social integrales: Falta de evaluaciones de impacto ambiental y social (EIA), según normas y estándares internacionales.

Consulta y participación pública. No existe en los proyectos de represas; más aún son cuestionados por las mismas autoridades competentes, como obstáculos al desarrollo.

Acceso a la información: En general no se aplica en estos proyectos; amparados en clausulas de confidencialidad.

Derechos de los pueblos indígenas y tribales: Se les niega a las comunidades la posibilidad de una consulta y participación adecuada; la construcción de grandes represas implica afectaciones a comunidades de pueblos indígenas y afrodescendientes, en sus territorios tradicionales y formas de vida.

Criminalización de la protesta social: Ha habido hostigamiento de las personas y comunidades que defiende sus derechos, incluyendo iniciación de procesos judiciales, uso de fuerza en protestas pacíficas y amenazas e incluso ataques a líderes y personas de las comunidades.

Notas:

[1] Asociación Interamericana para la Defensa del Ambiente (2009) Grandes enfermedades en América, peor que la enfermedad? Principales consecuencias ambientales y en los derechos humanos y posibles alternativas; www.aida-americas.org; 124 pp