Cesar Cocarico, gobernador hasta el 2015, es un convencido, según su propuesta más difundida, que la esperanza paceña pasa por el desarrollo productivo y social. El primer eje tiende a la autosostenibilidad del Departamento; el segundo resalta la lucha contra la pobreza para mejorar las condiciones de vida de poblaciones fronterizas y provinciales, prioritariamente, teniendo al régimen autonómico como un poderoso instrumento.

El marco estratégico de la Gobernación identifica 7 regiones con sus respectivos Centros Productivos Integrales: altiplano sur y altiplano norte, valles sur y norte, región metropolitana, Yungas y la Amazonia paceña. La visión: un departamento productivo e industrial, base y sustento del “vivir bien” donde sus habitantes trabajan y producen en un contexto de igualdad de oportunidades, múltiples visiones y economía plural, diversidad cultural, solidaridad y democracia.

El texto, que destaca el proceso de descolonización y la intención de “reconstituir nuestros pueblos a partir de nuestros saberes y prácticas culturales pero además fortalecido por la ciencia y tecnologías actuales”; parece contrariar sin embargo la mirada metropolitana, tan esencial para otras miradas paceñas:

“…la jerarquización de las ciudades en urbanas y rurales es muestra de la existencia de ciudadanos de primera, segunda y tercera, todos encarrilados detrás del modelo de ciudad metropolitana capitalista donde éstas viven a costa de las pequeñas, lo cual provoca una constante diáspora poblacional de las provincias hacia la metrópoli capitalista”[1].

Su Plan de Desarrollo incluye cuatro políticas departamentales, la primera de ellas relativa a producción e industrialización (generación de excedentes en electricidad, minería e hidrocarburos; de ingresos y empleos agropecuarios, manufactureros y turísticos; y de infraestructura de transporte y riego).

Las otras tres, abordan temas de sociedad solidaria (salud, educación seguridad ciudadana), territorio descentralizado en concurrencia con los municipios, las naciones originarias y las regiones autonómicas; y cualidad competitiva relacionada con las exportaciones.

Desde un enfoque de complementariedad (“el aymara no es ni socialista ni capitalista; no estamos ni con la derecha ni con la izquierda; forjamos el respeto mutuo para complementarnos entre energías”) el ex candidato Simón Yampara planteó un liderazgo sobre los demás departamentos para el “desarrollo productivo plural”, con base en la gravitación geopolítica de La Paz como articulador del Amazonas y el Pacífico con el continente asiático.

Propuso 4 espacios de acción: Producción-economía (productividad, empleo, competitividad); Espiritualidad-cultura (vida, desarrollo humano, culturas); Tierra-territorio (vinculación y transporte, recursos medioambientales, provincias; y Político (institucionalización, autonomía).

Con base en una división del departamento en cinco distritos incluido un Taipi, Yampara estima que el Norte-Paititi debe beneficiarse con proyectos en: hidrocarburos, minería, ecoturismo, biodiversidad y tecnología forestal; que la zona Oeste-cosecha de agua debería contar con un lago descontaminado, nevados recuperados, rutas turísticas, e industrias láctea, cerealera,camélida y piscícola; y que el lado Este-Yungas debe asegurarse de mercados para la agroindustria, manejo sostenible de suelos, comercio justo para la coca, café, cítricos, cacao, te, productos orgánicos y financiamiento, además de vocación turística

El Sur-“Pirwua” debería ser beneficiado con reploblamiento camélido y procesamiento de fibra, gestión ambiental minera, proyectos con identidad indígena, e institucionalización de los qamanis, y finalmente el Taypi debería enfatizar en temas de empleo, promoción de unidades productivas familiares, seguridad ciudadana, gestión educativa y de desarrollo, redes protección social, apoyo a salud y educación

Paralelos a la economía, según Yampara en el tema Tierra se debiera gestionar tanto los recursos ambientales como la vinculación Taipi-Paityiti (ciudad crearse al norte de Ixiamas)-Taipi (es decir entre el Amazonas-Pacífico), mientras que en cuestiones de Espiritualidad se tendría que impulsar hospitales en ciudades intermedias, medicina complementaria andina-occidental, educación y deporte.

Por último, se aspiraba a una política social y de seguridad ciudadana, el fomento a las culturas departamentales, y en lo político a temas de transporte, lucha anticorrupción, saneamiento financiero: emisión de bonos para el autofinanciamiento, planificación participativa y finanzas, autonomía departamental y descentralización regional●