(CUBARTE ).- Detrás del supuesto interés de llevar la señal de televisión a toda Cuba, la empresa fantasma “Microondas Nacionales S.A.” escondía dos objetivos muy bien definidos por sus incógnitos propietarios, la “holding” Circuito CMQ de los hermanos Goar, Abel y Luis Augusto Mestre, así como la también accionista norteamericana National Broadcasting Company.

Entre los objetivos de la nueva cadena de enlace estaba el servir de campo de pruebas para varias empresas norteamericanas fabricantes de equipos de telecomunicaciones, muy ligadas al por entonces naciente “complejo militar industrial”.

A un mismo nivel de prioridad los Mestre y la NBC aspiraban a iniciar el empleo de las cadenas de estaciones de microondas para transportar centenares y eventualmente miles de comunicaciones telefónicas, que viajarían a lo largo de la isla de Cuba junto a las señales de televisión. Un servicio que podían vender con muy buenas ganancias, si lograban la correspondiente concesión de la dictadura de Batista.

El análisis del primer objetivo muestra con toda claridad cómo llegaron a nuestro país los más relevantes ingenieros norteamericanos, especialistas en la tecnología de las microondas, para realizar complejos estudios de campo sobre la radio propagación en esa gama de longitudes de onda, bajo condiciones del clima tropical húmedo.

Para los expertos yanquis, a sueldo de empresas como la Philco Corporation, la posibilidad de probar en territorio cubano equipos de la banda de 6 giga hertz constituía una oportunidad de realizar estudios en tiempo real, cuya implementación sería absolutamente imposible en el territorio de los Estados Unidos de América .

Por supuesto que los resultados irían a parar de inmediato al Departamento de Defensa, muy involucrado en el financiamiento y desarrollo de las tecnologías de telecomunicaciones en plena Guerra Fría.

Pero la Philco no estaba sola en este empeño, que de fructificar le iba a permitir competir con otras empresas fabricantes de equipos de telecomunicaciones, en el por entonces muy importante mercado de las estaciones repetidoras y cadenas de microondas.

Visitaron también a Goar Mestre, ejecutivos de la RCA, la muy conocida Radio Corporation of América, quienes sostuvieron conversaciones con el Presidente del Circuito CMQ S.A., la empresa más conocida del grupo empresarial, del cual formaba parte también la misteriosa Microondas Nacionales S.A.

La RCA ofrecía equipos de microondas de una frecuencia mucho más baja, que operaban en la banda de 2 giga hertz, por lo que de acuerdo a ciertos criterios técnicos no se podían incluir propiamente en el campo de las microondas, porque las definiciones del espectro radioeléctrico ubicaban ese rango de frecuencias en la llamada banda de Ultra Altas Frecuencias de 300 a 3 000 mega hertz .

Aconsejados por varios ingenieros cubanos, que estaban muy al día en cuanto al desarrollo de las telecomunicaciones a través de frecuentes viajes a EE.UU., Mestre rechazó la oferta de los equipos RCA para la cadena destinada a transportar las señales de TV desde La Habana hasta Santiago de Cuba.

Es interesante destacar que no obstante el fracaso de la venta de sus equipos de las también conocidas como estaciones radio-relevadoras o de radio relés, la RCA obtuvo un jugoso contrato con CMQ un tiempo más tarde, mediante el cual el consorcio de los Mestre con financiamiento de la National Broadcasting Company, logró vender los tres transmisores de TV de alta potencia que serian instalados en el controversial centro bautizado con el original nombre de “Telecilla”.

La cadena de microondas Philco, que no había sido probada nunca antes, comienza a ser instalada en Cuba, que sirve así de campo de pruebas en tiempo real, lo cual hace posible a la empresa yanqui contar gratuitamente no solo con los resultados de las pruebas iniciales de estos enlaces, sino también con el aporte –no cuantificado por supuesto– del grupo de expertos cubanos que laboraba en el Departamento Técnico del Circuito CMQ S.A.

Microondas Nacionales S.A. , la empresa fantasma, destinada al desarrollo de la cadena La Habana-Santiago de Cuba, obtiene entonces del gobierno del dictador Fulgencio Batista y Zaldívar una exención de impuestos, y el poder importar libres de derechos aduanales todos los equipos tecnológicos necesarios para la instalación de la novedosa tecnología.

Mediante dicha exención arancelaria, los muy habilidosos empresarios, que habían iniciado sus negocios familiares en Santiago de Cuba por medio de una droguería, lograban pasar por la Aduana no solo los aparatos de las empresas Philco, Lenkurt y otras necesarios para instalar la cadena de microondas, sino otros muchos cuyo destino final eran los estudios y transmisores de CMQ Televisión.

Pero, regresemos a la puesta en marcha de los equipos Philco en la banda de 6 giga hertz, cuya implementación comienza mediante estudios de campo, realizados a lo largo del eje central de la isla de Cuba. Los ingenieros y técnicos de CMQ, trabajando “gratis” para Microondas Nacionales, recorren el camino que los lleva de Radio Centro a las cercanías del Central Hershey en Santa Cruz del Norte, primer punto de relevo de la cadena que enlazaría La Habana con Matanzas.

Trabajaron todo el tiempo en dirección Este, pues los Mestre, ni siquiera tenían en cuenta el enlazar la provincia de Pinar del Río, pues los estudios de mercado ofrecían muy pocas posibilidades de obtener dividendos mediante una inversión enviando la señal de TV a la empobrecida región más occidental del país

Los trabajos de campo van ubicando sucesivamente las estaciones relevadoras a partir de Matanzas, en Coliseo, Colón y Manacas, para llegar a la Loma Dos Hermanas en Santa Clara donde ya existía una estación de TV de CMQ, que por entonces proyectaba cada noche localmente los kinescopios filmados en los estudios de Radio Centro, en espera de contar con un enlace en tiempo real con la capital del país.

El estudio de campo se hizo más complicado a medida que se movían hacia el Este. Sin embargo no fue difícil localizar una elevación en Placetas como punto siguiente a Santa Clara, y de allí los perfiles de la curvatura terrestre mostraron que la siguiente ubicación tendría que ser muy cerca de Sancti Spíritus.

Finalmente la cadena nacional de microondas Philco solo llegaría hasta Camagüey, pues como siempre hicieron a lo largo de la historia de su actividad empresarial, los Mestre, con el hermano Goar a la cabeza, no gastaron un centavo de extra allí donde no ofreciera la posibilidad de una rápida recuperación de la inversión.

Entre Sancti Spíritus y Camagüey, la cadena Philco contaría con estaciones de relevo en Jatibonico, Ciego de Ávila, Corojo y La Vallita… terminando en la estación de TV de Camagüey la cual operaba entonces en forma idéntica a Santa Clara, es decir proyectando kinescopios filmados en película de 16 mm en La Habana .

Como había menos rentabilidad de Camagüey en adelante…

Desde Camagüey a Santiago de Cuba la señal de TV fue entonces transmitida mediante un sistema de mucho más baja calidad, consistente en captar mediante unos receptores de TV la señal del canal 6 de Camagüey, tal y como se podía recibir en Holguín, retransmitirla allí por el Canal 3 y finalmente captar esa señal del Canal 3 en la Loma de Puerto Boniato en Santiago de Cuba donde saldría al aire por el Canal 5.

Para cualquier conocedor de las tecnologías de TV, resultaba obvio el deterioro de la calidad de la señal que podían ver los televidentes en Holguín y Santiago de Cuba, si se le comparaba con la que llegaba a Camagüey, cuando la cadena de microondas funcionaba correctamente.

Y subrayo esta última frase del párrafo anterior, “cuando la cadena de microondas funcionaba correctamente”, pues de Matanzas hacia el Este, y muy especialmente en las llanuras de Colon y la planicie ubicada entre Ciego de Ávila y Camagüey, la confiabilidad del sistema Philco demostró ser muy baja, especialmente durante determinadas situaciones meteorológicas, que generan las llamadas “inversiones de temperatura”.

Para la Philco Corporation, los tramos de la cadena entre Matanzas y Santa Clara, así como el de Sancti Spíritus a Camagüey constituyeron un tremendo dolor de cabeza, pues las señales se desvanecían súbitamente , tanto en los equipos que transmitían el video, como los que en otras frecuencias transportaban el audio.

Miles de horas de registros de las variaciones de señal fueron realizadas por los expertos yanquis, que de esta forma se hicieron de un valiosísimo conjunto de datos acerca de la radio propagación en la banda de 6 giga Hertz, los cuales correlacionaron con mapas del tiempo obtenidos del Observatorio Nacional de la Marina de Guerra.

La “Cadena Philco*” como se le conocía entre los técnicos, nunca llegó a trabajar con la fiabilidad que requiere la transmisión de televisión, a pesar de los numerosos parches que le fueron aplicando, algunos de los cuales como la implementación del sistema llamado “diversidad de espacio” ofrecieron ciertas mejoras.

Lo más trascendente de esta etapa primigenia de la historia de la televisión en Cuba fue, sin que quepa la menor duda, como nuestro país , una vez más, sirvió de campo de experimentación para las tecnologías que Estados Unidos de América estaba interesado en desarrollar, sin afectar sistemas ubicados en su territorio continental de su país.

*Fue también adquirida por otra empresa de TV cubana, sucesora de Unión Radio Televisión Canal 4, la cual posteriormente fue fagocitada por los Mestre, quienes fusionaron los equipos que llevaban la señal de dicha estación hacia Camagüey instalándolos en las mismas casetas y torres de CMQ. Claro está que ambas cadenas, por ser de idéntica tecnología, presentaban los mismos problemas de desvanecimiento de imagen y sonido. Casos similares de la utilización de Cuba como campo de prueba de tecnologías yanquis son también la instalación en Águila y Dragones de la central telefónica de conmutación automática híbrida “Universal”, conocida como “la planta de la W”, que fue un fracaso absoluto, evitando a la ITT el instalarla en Estados Unidos de América, donde de haberla puesto en servicio hubiera sido objeto de millonarias demandas por mal servicio. La “Universal” se quedó en La Habana, y sus fallos en discado dieron lugar a los más simpáticos chistes que se puedan imaginar, pues cuando el subscriptor marcaba un número, la veleidosa planta que usaba tubos electrónicos y relés para operar, podía ponerlo en comunicación con el Hospital de Maternidad cuando se estaba discando el número de la Funeraria

Otro caso ulterior al de la cadena de microondas Philco, fue la instalación en una elevación cercana a la Playa de Guanabo, al Este de la capital cubana, de un sistema de transmisión “más allá del horizonte”, conocido por sus siglas en Inglés OTH “ver the Horizon”, que la llamada Radio Corporation of Cuba, más conocida por CUBARADIO, puso en marcha para proporcionar una vía alternativa a las comunicaciones telefónicas entre Cuba y los EE.UU. La estación de Guanabo enlazaba con Florida City, muy cerca de los Cayos de la Florida, pero ya en territorio continental, proporcionando en sus inicios 36 canales de comunicaciones telefónicas adicionales a los que ya existían a través del cable submarino. El sistema OTH probado en Cuba, fue el que sería seleccionado poco tiempo después por la Secretaría de Defensa , léase, el Pentágono, para ser instalado muy cerca del Círculo Polar Ártico en la llamada línea de defensa DEW… Distant Early Warning, o sea aviso temprano distante, destinada a detectar un posible ataque coheteril nuclear por parte de la Unión Soviética.