A los cinco años de gobierno del Movimiento al Socialismo la situación del boliviano a mas de elevar el simbolismo de valores ancestrales, no registra importantes cambios estructurales acordes con las expectativas de obreros, campesinos y clases medias, permaneciendo todos ellos igual o peor que al inicio del actual gobierno.

El triunfalismo de petardos se agota, y los sectores populares se ven obligados a luchar contra la política reformista, anti obrera del gobierno y contra la derecha oligárquica que se mantiene en pie asechando frustrar este proceso, el mismo que se desnaturaliza en la medida del tiempo transcurrido dejando a los que confiaron en el “cambio” el sabor de fallidas esperanzas.

El congelamiento de la agenda octubre 2003, la elevación del costo de vida que no tiene nada en común con las cifras exhibidas por el oficialismo, la alarmante masa de desocupados, agudizando la pobreza al grado de mendicidad, prostitución visible en las calles de las ciudades del eje central, terminó divorciando al gobierno de los sectores asalariados obreros y clases medias empobrecidas; y como no podía ser de otra manera, después de una relativa calma social se reinician las inevitables luchas del movimiento obrero por mejores condiciones de vida y de trabajo.

Las jactanciosas declaraciones del gobierno proclamando un auge económico de tal magnitud que permitiría gastos en adquisiciones de aviones de lujo, auspiciar eventos fantasiosos como el de Cochabamba, prometiendo realización del mundial de belleza en Santa Cruz, hablando de instalar plantas nucleares, satélites, etc., son descabelladas promesas que de ser reales compromete la deuda interna, externa con cifras astronómicas, verificando que son actitudes incoherentes con la pobreza económica del 80 % de los bolivianos que están luchando por conseguir un aumento de sus salarios por encima del 5%, cuando los precios de la canasta familiar (solo alimenticia superan el 30% de incremento real en la gestión 2009 y primer trimestre del presente año).

En el sector campesino, como respuesta a los que predican el apoyo total de los pueblos originarios y campesinos a las medidas del gobierno, les recordamos los importantes alejamientos de líderes campesinos que abandonaron la nave del MAS desencantados por promesas incumplidas: “ lideres indígenas” como Román Loayza, Lino Villca, Ideólogos indigenistas como Félix Patzy, Simón Yampara y otros certifican que el movimiento campesino ya no es el apoyo compacto del gobierno. Y el termómetro de apoyo ciudadano registra la merma de un millón de votos para el MAS en la última contienda plebiscitaria.

Esta realidad frustrante no la percibe el presidente?; si es consciente de ello en que sistema estructural ubica sus políticas socio- económicas que son factores de descontento popular?

Detectando síntomas se puede determinar un diagnóstico que sitúe las formas estructurales del gobierno del M.A.S.

El cambio prometido

El actual gobierno demostró habilidad al proclamar en sus campañas una política anticapitalista y prometer un gobierno hacia el socialismo, capitalizando la simpatía de amplios sectores de la población hastiada con la corrupción e incapacidad gestionaría de los neoliberales; y el emergente movimiento campesino que soportaba y aun palpa una doble explotación la clasista y la racista, los trabajadores soportando las cadenas de opresión económica y social mediante la expropiación de la

Plusvalía derivada a los bolsillos de los capitalistas. Todos sentíamos el sacudón de las cadenas oprobiosas del sistema.

A los cinco años de gobierno del M.A.S. se pueden colocar los puntos donde corresponden respecto al gobierno.

Sistema capitalista post neoliberal

Coincidimos con análisis realizados por James Petras (ver www.lahaine.org) conocedor de problemas políticos latinoamericanos quien ubica a varios gobiernos del área en la línea de una “variante del sistema capitalista” con objetivos desarrollistas, nosotros nos permitimos identificarla como una “variante populista del capitalismo” con objetivo de crear en Bolivia una élite hegemónica desclasada y, estabilizadora para garantizar captación de capitales extranjeros asegurándoles excelentes utilidades a costa de limitar las posibilidades del buen vivir a la población boliviana.

Las financieras transnacionales en la arena neoliberal pugnan por controlar las empresas extractoras de materias primas sin la intensión de darles valor agregado, es decir que no tenían ni tienen en sus planes , remotas iniciativas de industrialización de recursos naturales en Bolivia; la variante capitalista que ejercita ahora si bien promete inversiones destinadas al desarrollo, es a un alto costo social, manteniendo salarios bajos, recortando beneficios sociales, multiplicando la desocupación, reprimiendo a fabriles y maestros, y lo que es paradójico el gobierno que supuestamente es indígena mantiene hoy como ayer a millones de indígenas en la pobreza y el atraso reprimiéndolos en Caranavi con batallones de policías cobrando muertos y heridos graves, al estilo de gobiernos neoliberales, actualmente jóvenes de esta población son objeto de persecución de parte del ministerio de gobierno y son obligados a proteger su libertad huyen al monte Todo esto solo por pedir industrialización para sus productos fructíferos.

De esta manera, si las aspiraciones campesinas de industrializar sus productos son burlados y acallados violentamente, las promesas desarrollistas no tienen posibilidades serias de ser cumplidas, mas por el contrario antes de invertir en desarrollo anuncian gastos superfluos incrementando la deuda externa al igual que los neoliberales.

Los expertos en economía del gobierno no son conscientes de las limitaciones económicas y no priorizan objetivos en función de los anhelos y necesidades de la población.

En cuanto al anticapitalismo del gobierno, no pasan de poses demagógicas, por que acepta mantener las estructuras capitalistas en lo fundamental: La propiedad privada de los grandes medios de producción subsisten, extremando esfuerzos para garantizar utilidades a los capitales extranjeros mediante el sometimiento económico y social a los sectores obreros y clases medias agudizando su pobreza al igual que la situación antes del 2005.

Los resultados

El eslogan de la “revolución en democracia” para sentar las bases hacia el socialismo se reducen a spots publicitarios. A 30 días de la consulta electoral la democracia en Bolivia desapareció por arte de magia, primero se verifica el escamoteo de los resultados del último plebiscito y luego el comportamiento del gobierno frente al último movimiento sindical de trabajadores fabriles, magisterio, salud y la violenta represión a campesinos en Caranavi muestran un rostro de un gobierno anti obrero y represor de campesinos.

La acometida contra el movimiento sindical y contra los derechos implícitos del trabajador repercuten adversamente al oficialismo, sabemos que las luchas significan avances del sindicalismo revolucionario y clarifican la línea diferencial entre los intereses de la clase obrera opuestos a los del gobierno. En el conflicto salen a luz las contradicciones entre el poder estatal con los intereses de los sectores populares incumpliendo las promesas de crear condiciones para un país socialmente justo.

De este modo, la” revolución en democracia” para sentar bases hacia el socialismo se redujo a sentar la mano a los trabajadores del magisterio urbano y campesinos de Caranavi.

Del tal palo tal astilla

Los afanes del gobierno para dividir al movimiento sindical boliviano serán siempre fallidas, no se percataron de que en Bolivia hubieron muchos intentos de dividir al movimiento sindical, ya en los años 60 el abogado Aguilar Peñarrieta Ministro de Trabajo de la derecha del MNR incursionó en esa aventura patrocinando la formación de una COB paralela (COBUR) y salió trasquilado con fatal derrota política para su causa, hoy su hijo en el Ministerio de Educación del MAS , pretende reeditar esa aventura, enfrentando a padres de familias con los educadores de sus hijos, torpeza que seguramente acabará con la misma suerte política, dejando solo cicatrices inolvidables en la historia del sindicalismo boliviano y consolidando la unidad y combatividad del esclarecido magisterio.

El nivel de lucha proletaria es el reflejo de las relaciones de producción entre el empresario explotador y el obrero explotado, en Bolivia la otrora fuerza obrera de las minas cumplía esa condición por las relaciones directas entre los empresarios de los grandes centros mineros con su correspondiente gran concentración proletaria, nadie olvida esas gloriosas páginas del sindicalismo revolucionario registradas en la historia sindical aun mas allá de nuestras fronteras. Las conquistas arrancadas a las patronales y gobiernos burgueses, el logro de espacios democráticos en durísimos ambientes dictatoriales, la creación de la Central Obrera Boliviana son productos de esas luchas épicas.

Como todo episodio histórico es fatalmente dinámico que cambia escenarios y actores según las leyes sociales de intereses opuestos, el movimiento sindical boliviano no escapa a ese fenómeno social. Los mineros bolivianos hoy en un 80% dejaron de ser directos dependientes del patrón capitalista, son partícipes de acciones en el sistema de cooperativas mineras a lo largo del territorio nacional. Esa difusa relación obrero patronal supuestamente convierte al trabajador minero en socio capitalista ficticio. Son los socios poseedores de más acciones los que sustituyen al patrón minero y dirigen los sindicatos de cooperativas mineras. Muchos de ellos están con ironía sentados en el parlamento plurinacional luciendo guarda tojos como ridiculizando al símbolo del minero, y hoy con facilidad rompieron la huelga general convocada por la COB debilitando el justo pedido de un aumento de salarios por encima del ridículo 5% ofertado por el gobierno.

Tardará un tiempo entre los mineros, y fatalmente los “socios chicos” de las cooperativas que reciben míseros dividendos volverán al campo de batalla agobiados por sus necesidades que son las que determinan la condición de clase y su capacidad de lucha. Por gravitación socio-económica pronto se sumaran a la dirección clasista del proletariado fabril y el magisterio.

Este fenómeno social explica que los trabajadores fabriles y el magisterio sean los que liderizan las luchas reivindicativas de los sectores oprimidos, honrando la tradición de lucha del proletariado boliviano y materializando la alianza obrera y clase media empobrecida, elevando banderas del sindicalismo revolucionario para hacerlas flamear en las alturas de este sufrido y engañado pueblo boliviano.

Los movimientos sociales campesinas

El principal apoyo social básico del gobierno es el sector campesino, apoyo que se debilita por el alejamiento del MAS de destacados lideres indígenas, pese a ello esta fuerza social desde el punto de vista histórico tiene capacidad de impulsar progresivamente el proceso de rearticular sus direcciones en la perspectiva de la unidad de acción obrero-campesina-clase media. La democracia revolucionaria puede combinar con el populismo de las bases del MAS, impulsando medidas como una Reforma Agraria radical liquidando el latifundio, cuya supervivencia significa conservar modelos medievales de propiedad feudal como en el Chaco boliviano, y regiones rurales de Santa Cruz Beni y Pando. Somos conscientes de que los hermanos campesinos llevan intrínsecamente un socialismo subjetivo por que están en contra de la explotación y la opresión de las masas.

La organización originaria campesina CONAMAQ en la voz de su máximo dirigente al condenar las acciones destacadas por el Ministerio de Gobierno contra la población rural de Caranavi, asegura que hay conspiración interna y externa contra el gobierno, y alerta con que la mas peligrosa es la conspiración interna que estaría poniendo en riesgo el avance del “proceso de cambio”. Este inesperado frente opositor al gobierno desde el núcleo de los pueblos indígenas y originarios confirma nuestra apreciación de que el gobierno por sus desaciertos pierde gradualmente el apoyo popular, y por su lado tampoco satisface las expectativas de la extrema derecha, situación que coloca al presidente Morales en el limbo político con una línea que no es chicha ni limonada.

La falta de claridad ideológica en la población campesina controlada por el M.A.S. se refleja en la absoluta falta de educación política, orientación para comprender los objetivos y métodos de lucha que conduzcan a su liberación. Prueba de ello es el mal entendido de la justicia comunitaria cuyo mal entendido puede fraccionar la unidad nacional en 36 republiquetas con territorios donde predomine la ley de la selva generalizando actos de barbarie como los cuatro ayllus de Uncía (Layme, Aymaya, Pukara y Caracha) y las practicas delictivas del contrabando y el narcotráfico.