Tremendas irregularidades, casos de corrupción y pésima administración en las instituciones estatales se han producido de manera impune, desde las dictaduras militares y luego en los regímenes neoliberales.

Millones de dólares, perdió el Estado por la acción de impunes funcionarios que vieron en las instituciones puestas bajo su administración un “feudo” para convertirse en nuevos millonarios a costa de actos de corrupción.

El pasado 13 de mayo, la Ministra de Transparencia Institucional y Lucha Contra la Corrupción, Nardy Suxo, puso el dedo en las llagas estatales y en sólo siete centros de salud manó la pus de las irregularidades y la corrupción en desmedro de asegurados y pacientes de bajos recursos.

El Servicio de Atención al Ciudadano (SAC), ejecutó una acción a cajas de seguro y centros de salud, detectando actos ilícitos y de corrupción que ya son investigados en respuesta a denuncias, reclamos y sugerencias recibidas en nosocomios de La Paz, El Alto, Oruro, Cochabamba y Santa Cruz.

Se han encontrado irregularidades, como el comercio de medicamentos estatales, cobros indebidos por atención, pagos ilegales por uso de salas y camas. Algunos médicos, desviaban la atención en las cajas de seguro, a sus propios consultorios particulares. Pero todo esto es antiguo, muy antiguo. Lo nuevo es que ahora se los investiga y ojalá terminen en sanciones.

Las primeras acciones se cumplieron en el Hospital de Clínicas, Hospital de la Mujer, Hospital del Niño, Policlínico 9 de Abril, Centro de Especialidades, Hospital Boliviano-Holandés y el Centro de Salud Exaltación, todos en La Paz. Se comprobó la existencia de excesivo número de médicos internos y residentes, que no aparecen cuando se los precisa.

Un caso para Nardy

El Estado se verá perjudicado por la acción irregular de médicos metidos a administradores, que le provocaron la acción judicial por más de un millón de dólares, sólo por la negligencia de funcionarios que se prolongan desde épocas neoliberales.

Las mafias de médicos ampliamente vinculados a servicios exteriores a la CNS de Santa Cruz, le han impedido a ese seguro prestar un mejor servicio a sus afiliados, permitiendo la pérdida de muchas vidas, principalmente de mujeres aquejadas de cáncer.

La CNS de Santa Cruz, realiza mamografías, pero no se abastece por lo que debe contratar servicios exteriores de ese tipo. Esos servicios cuestan entre 200 y 300 dólares, pues precisan internaciones de dos y tres días, ocupación de quirófano, anestesia y otros.

La historia del mamógrafo

Con el propósito de bajar los elevadísimos gastos de la CNS de Santa Cruz, el año 2001 se decidió contratar el arrendamiento de un mamógrafo con estereotaxia incluida. Cinco empresas importadoras de equipos médicos, concurrieron con sus propuestas.

La Importadora Organización Toro, ofreció el alquiler de un mamógrafo con estereotaxia, de última generación que esos años sólo existían en tres países de América. Los costos por biopsia bajarían de 300 a unos 35 dólares con enormes ahorros para el Estado. El cáncer sería detectado con dos años de anticipación y el examen precisaría sólo diez minutos.

La presencia de un aparato de tan extraordinarias posibilidades, procesaría un total de 800 mamografías mensuales, pero… acabaría con las contrataciones exteriores de laboratorios vinculados a los propios médicos que recomendaban exámenes para detectar el cáncer de mama.

Las mafias de médicos que medran en torno a los centros de salud estatales, se movilizaron y comenzaron una injusta “denuncia” por la compra de un equipo con sobreprecio, provocando un escándalo, que los medios de comunicación jamás entendieron en su cabalidad.

Se trataba de un alquiler y no de una compra. Mensualmente, la CNS de Santa Cruz, debería pagar a la importadora un monto por arrendamiento que nunca cumplió. Desatado el escándalo, los importadores prefieren resolver el contrato y pidieron la devolución del moderno equipo médico.

El médico administrador Vicente Gutiérrez, no acepta devolver, tampoco pagar el alquiler por el uso del mamógrafo con estereotaxia. Los importadores deciden recurrir a las leyes para lograr la devolución. Consiguen probar el incumplimiento con sentencia favorable.

Una Sentencia Constitucional, ordena a la CNS gestionar una partida para la gestión 2005 y pagar totalmente por el contrato de arrendamiento del mamógrafo. El año 2006, el Directorio de la CNS, aprueba la Resolución Nº 36/2006 para dar cumplimiento a la Sentencia Constitucional 339/2004.

En otros términos el Estado reconoció las negligencias de sus administradores cruceños y destinó el dinero necesario para cancelar los alquileres adeudados. El Ministerio de Hacienda, con Resolución Nº 237 de 9 de junio de 2006, autorizó a la CNS realizar el pago a la importadora.

Aquí viene lo más importante. El Ministerio de Hacienda, desembolsó los dineros para cumplir con las leyes, pero esos fondos se perdieron en el camino. Nadie da cuenta, ni sabe dónde fueron a parar esos dineros.

La importadora jamás recibió el pago por alquileres y tampoco recibió la devolución del mamógrafo. Los negligentes y quizá corruptos administradores de la CNS de Santa Cruz, deberán responder por un millón de dólares que “extraviaron” en el camino.

¿A qué bolsillos fueron a parar los dineros enviados por el Ministerio de Hacienda?. Esta es la cuestión de un caso que la Ministra Nardy Suxo, está en la obligación de investigar, porque este es un caso que de ninguna manera puede quedar en el limbo y los corruptos no deben seguir disfrutando de los dineros estatales. Entretanto, el dinero y el mamógrafo de última generación, están desaparecidos. Es su turno, señora ministra.