Polo derretido

Isaac Bigio

marzo 25, 2010Publicado el: 3 min. + -

Al inicio de este milenio la tendencia continental era a favorecer la emergencia de nuevos movimientos masivos o gobiernos constitucionales de izquierda. Sin embargo, Colombia ha marchado en una corriente contrapuesta habiendo transformado a Uribe, el presidente más pro-EEUU de Sudamérica, en uno de los más populares del hemisferio.

Hasta hace un año los 5 países que rodean a Colombia tenían mandatarios que se reclamaban de una forma ‘revolucionaria' o ‘moderada' de la izquierda y las dos naciones vecinas que comparten con ese país la misma bandera (Ecuador y Venezuela) han adoptado nuevas constituciones mostrando la radicalización del ‘socialismo del siglo XXI'.

Fruto del clima regional surgió el mayor partido izquierdista de la historia colombiana (el Polo Democrático) quien ganó las dos últimas elecciones municipales de Bogotá y que en las pasadas elecciones presidenciales del 2006 quedó segundo con un 22% de los votos válidos.Sin embargo, en los comicios legislativos colombianos del 14 de marzo el Polo se derritió. Pasó de segundo a séptimo puesto (incluso por debajo de los 5 partidos pro-Uribe, incluyendo el de los congresistas depuestos por sus lazos con los narco-paras) y fue ampliamente superado por los liberales como la cabeza de la oposición. Obtuvo un 8% de los votos válidos (casi la tercera parte del porcentaje que obtuvo en las presidenciales del 2006) y perdió varias bancadas (incluyendo la del líder partidario quien debió renunciar al cargo).El retroceso del Polo es una victoria de la estrategia de Uribe, quien sigue el ejemplo peruano de haber hecho que la Izquierda Unida desapareciera como fuerza al haber obligado a ésta a distanciarse lo más posible de todo radicalismo y a apoyar estrategias represivas, con lo cual ésta pierde identidad y termina siendo sobrepasada por otras fuerzas más consistentes en su ‘antiterrorismo'.A contrapelo de lo que pasa en Quito y Caracas donde los gobernantes adoptan banderas y políticas ‘rojas' el Polo que dirige la alcaldía de Bogotá tiene una bandera amarilla y Petro, su nuevo candidato presidencial, condena a Chávez y acusa a las FARC de terroristas. Todo esto le va quitando al Polo la imagen de ser el partido que puede lograr un diálogo con la guerrilla y un giro del país hacia la política socialistona de los dos vecinos con los cuales tienen amplias carreteras de comunicación. El Polo está condenado a ser sobrepasado por el centro y a fraccionarse, mientras que muchos de sus militantes o electores se verán tentados en las presidenciales a no votar por Petro.

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