La revolución democrática cultural liderada por el Presidente Evo Morales consolidará un “poderoso tejido de clases sociales, de regiones, de identidades culturales y genéricas que dure siglos” para transformar el país en democracia y construir un “Estado Integral” con un horizonte “necesariamente socialista y comunitario”, dice el Vicepresidente Alvaro García Linera, autodenominado “viejo bolchevique y tupackatarista a la vez”.

En el segundo mandato de Evo Morales desaparecerá definitivamente el “Estado aparente” para dar paso a un “Estado integral” que distribuirá la riqueza y que garantizará la igualdad, la autonomía y la soberanía material, anunció el Vicepresidente en su discurso de posesión el 22 de enero de 2010 en la Asamblea Legislativa Plurinacional.

Según García Linera, cuatro “fallas tectónicas” definieron la naturaleza de la República liberal de Bolivia desde su fundación en 1825 hasta 2005.

La primera falla del Estado “colonialista, racista y aparente” que excluyó a la mayoría indígena, desconociendo su cultura, sus héroes, sus tradiciones y su accionar político, y que no logró articular la territorialidad fragmentada de la Patria fue la instauración de una “ciudadanía de casta, de apellido y de chequera”..Este “Estado aparente e ilusorio” no representó a la totalidad de la población y no logró incorporar los hábitos, la cultura y las formas de organización política de la sociedad, explica García Linera, citando al ideólogo nacionalista René Zabaleta Mercado.

La segunda falla del Estado liberal republicano fue centralizar los recursos sin incorporar a las regiones. El centralismo territorial que vivía del colonialismo y del patrimonialismo no permitió el avance económico, político y social de la nación.

La tercera falla fue el control monopólico de los recursos y de la propiedad, excluyendo a la sociedad, lo que dio lugar al caudillismo centralista y patrimonialista; en tanto que la cuarta falla fue la adopción de una economía subordinada, exportadora de riqueza e importadora de pobreza.

El nuevo “Estado integral”

El nuevo Estado Plurinacional de Bolivia busca una correspondencia entre la sociedad civil, los ciudadanos, las regiones, los trabajadores, las clases sociales y su representación política estatal, característica del “Estado integral” definido por Antonio Gramsi.

Según García Linera, en Bolivia nace un nuevo Estado “que no va a ser colonial porque garantizará la igualdad; que no será patrimonial porque distribuirá la riqueza; que no será centralista porque garantizará la autonomía y que no será más mendigo porque garantizará la soberanía material”.

“Esta descolonización o despatratrimonilización del Estado no la han hecho y no la podían hacer las viejas clases dominantes porque vivían del colonialismo; lo han tenido que hacer las clases populares y los movimientos indígenas; y eso no es poco porque cambia la naturaleza del Estado”, reflexiona el Vicepresidente.

No se trata solamente de profundizar la democracia, sino de transitar hacia un sistema social de bienestar y de distribución equitativa de las riquezas, y “comunitarizar la riqueza como hacían nuestros antepasados, solamente en una escala mayor, con tecnología con modernidad productiva”.

“La modernidad estatal que vamos a construir y que estamos construyendo con el liderazgo popular es muy distinta a la modernidad capitalista y hay que ponerle nombre: nuestro horizonte estatal es un horizonte socialista … La consolidación del Estado Integral debe llevar necesariamente a un Estado socialista de bienestar”, afirma el mandatario.

García Linera admite que este proceso de transformación “no será fácil, quizás tardemos décadas, quizás cueste siglos, pero está claro que los movimientos sociales no pueden ser poder sin plantearse un horizonte socialista y comunitario para ser construido con la voluntad de todo el pueblo en base al bienestar y al vivir bien”.

Pilares del nuevo Estado

El Vicepresidente identifica cinco pilares del nuevo Estado. El primero es el movimiento indígena campesino que asume la determinación de construir un nuevo Estado que reconozca la igualdad política.

El segundo pilar es la capacidad de movilización para convertir la demanda en hecho político y consolidar la toma del poder, y el tercero es el poder expansivo de los movimientos sociales que articula a sectores empresariales, clases medias, intelectuales, estudiantes y al núcleo indígena, obrero y popular.

“El poder del pueblo necesita ampliarse como poder económico, cultural y económico potenciando las economías comunitarias, pequeño empresariales y empresariales que aportan al proceso de cambio; se requiere que las ideas que surgen de los movimientos sean las que irradien al resto de la sociedad. Solamente cuando se consolide el poder cultural, el poder económico y político estarán garantizados”.

Sin movilización democrática para defender y guiar al gobierno no es posible enfrentar las adversidades y los intentos de asfixiar al país, advierte García Linera. “Por lo general, el pueblo vive dividido y enfrentado entre sí y por eso una pequeña élite siempre puede dominarlo, pero cuando el pueblo se unifica, y esas cosas suceden solamente una vez cada 100 ó 200 años de manera extraordinaria, el pueblo vuelve poder”.

El cuarto pilar es la hegemonía y la habilidad del movimiento indígena para tejer alianzas y acuerdos, es decir la capacidad de seducir, convencer y de hacer acuerdos prácticos y materiales en torno a un gran proyecto social y estatal creíble que se basa en la realidad y no meramente en el sueño de algún intelectual.

El quinto pilar de la estrategia de poder ha sido y es el liderazgo de una persona capaz de unir a la totalidad del país. Según García Linera, el Presidente Morales cuenta con un liderazgo moral, intelectual y político que une a todos los sectores en un poderoso tejido de clases sociales, grupos nacionales, regiones y colectividades.

Los objetivos del Estado Plurinacional del MAS son el tránsito de la democracia representativa hacia una democracia participativa y deliberativa, la igualdad de oportunidades, la vertebración caminera, el desarrollo del mercado nacional, la industrialización, la distribución de la tierra y el control estatal los recursos naturales, casi todas banderas de la revolución nacionalista de 1952.