Fármacos vencidos, fechas adulteradas, distribuidores ladrones, visitadores médicos sin escrúpulos, vendedores en puestos de la cancha donde se puede encontrar desde mejorál hasta estricnina.

Seis toneladas de medicamentos en los mercados, llámense farmacias o puestos de venta ambulante. Un sistema de salud que deja tantísimo que desear. El negocio de los medicamentos no es nuevo, es un negocio redondo. Vendes medicamentos adulterados o pasados de fecha y listo, no hay mecanismos de control ni de registro de ventas. Las medicinas son drogas y como tales deberían estar reguladas y controladas.

En nuestro país, las farmacias no son las únicas que venden medicamentos, los medicamentos están en cualquier puesto de la cancha o el mercado de la Illampu en La Paz, o en los mercados de Santa Cruz, Beni o Tarija.

No es problema el conseguir medicinas que solo deberían ser dispensadas con receta médica, medicinas y si receta necesitas, “hablále nomás al farmacéutico que te va a dar, dile que vas de mi parte”.

El mercado de los remedios, es un mercado relleno de vacíos de control, es un mercado que debería despertar las sospechas de las autoridades de salud, es un mercado, como el del contrabando de tabaco; quien sabe si las mismas multinacionales no están detrás de este horripilante negocio.

Las farmacias del pueblo deberían ahora mas que nunca tomar cuerpo. No se trata de confiscar farmacias, se trata de dar el mejor trato con las mejores medicinas a los pacientes que las necesitan.

Tenemos que generar una cultura de que las medicinas son de uso y de prescripción individual. Debemos romper la cultura de “a mi me ha sentado de maravilla, toma nomás”. Las medicinas solo curan cuando las dan los médicos y ellos mismos está seguros que sus recetas serán adquiridas en un dispensario que garantiza su fecha de caducidad y su pureza. Las dosis deben claramente reflejar el tratamiento y no el mercado. Si uno va a comprar alguna medicina especializada, en la farmacia la pregunta es “cuántas”, si tengo dinero compro la de la receta, si no el farmacéutico me sugiere un producto más barato y me dice que es igual en potencia y en solución, no gastaré mas del doble en una medicina que viene de los Estados Unidos cuando la del Brasil me cuesta la mitad y el doctorcito me dice que es igualito nomas. ¿Qué regulación hay al respecto?

La protección de la salud no solo es responsabilidad de los que legislan es también responsabilidad de los que administran las medicinas y de los que las recetan.

Todos hemos visto medicinas expuestas en condiciones más que insalubres, todos hemos presenciado al comprador de esas medicinas y todos sabemos que las medicinas no son un juego, matan si están mal administradas, generan peores demandas si el paciente sufre a consecuencia de una mala, caduca o falsificada medicina.

Es tiempo que los médicos receten matecitos de p`aigo y de manzanilla, que receten hierbas que son fármacos garantizados de funcionar. Matecito de coca para la barriga, cola de caballo para los riñones, ruda machacada para la jaqueca. Esas maravillas naturales deberían ser elevadas de categoría. Son nuestra medicina tradicional y funciona. Es absurdo que por una infección intestinal se recete medicina cara sin alertar que el cuidado en hervir el agua y la higiene mas un poco de sal y azúcar son esenciales para evitar la deshidratación.

La prevención cura más enfermedades que las medicinas. Y sí, claro que necesitamos medicinas, pero las necesitamos muy bien controladas y administradas. Las farmacias populares no son de ninguna manera mala idea.