(PL y agencias).- El Presupuesto General de la Nación (PGN) pronostica un crecimiento económico de 4,5 por ciento y una inflación también de 4,5 por ciento en 2010, dijo el ministro de Economía y Finanzas Luis Arce. El Premio Nóbel de Economía Paul Krugman advirtió que en los próximos seis a ocho meses habrá una fuerte posibilidad de retroceso en la economía mundial.

El PGN 2009 estimaba un crecimiento de 5 por ciento y una inflación promedio de 9,5 por ciento, pero el Ejecutivo reformuló la proyección. El Banco Mundial (BM) y la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) calculan que Bolivia será uno de los pocos países de la región que continuará registrando un crecimiento positivo a pesar de la crisis global.

El Fondo Monetario Internacional destacó el desempeño de la economía boliviana este año. El 4% de crecimiento del Producto Interior Bruto (PIB) en 2009, el más alto de la América Latina, es el hecho sobresaliente de 2009, consideró el ministro Arce.

“Podemos destacar el reconocimiento de los organismos internacionales, calificadoras de riesgo, en sentido de que estos últimos tres años y medio, la economía de Bolivia se ha manejado bien y, es por ello, que nos han subido de calificación, por primer vez” en la historia del país andino amazónico, remarcó Arce.

Caída y “contracflación”

El Premio Nóbel de Economía Paul Krugman advirtió que en los próximos seis a ocho meses habrá una fuerte posibilidad de retroceso en la economía. Según sus consideraciones, la fase extrema de la crisis global fue superada, pero se puede registrar una recaída y dista mucho decir que está cerca el camino de regreso a la prosperidad.

Las llamadas economías emergentes, principalmente los BRICs (Brasil, Rusia, India y China), se están recuperando de los efectos recesivos e incluso están creciendo, con el gigante asiático al frente, y constituyen hoy ya los motores de la economía del planeta.

Krugman expresó no saber si habrá una nueva recesión, pero pronosticó una ralentización del crecimiento. Explicó que el incremento actual tiene que ver con inventarios recuperados en el transcurso de la crisis, por lo que dejarán de recomponerse para finales de este año.

También, indicó que los programas de estímulo y las expansiones fiscales se desvanecerán a principios de 2010, por lo que el mundo tiene por delante un prolongado proceso de recuperación por mucho tiempo.

El prestigioso economista estadounidense afirmó que la actividad económica se ha estabilizado y algunos indicadores muestran mejoras, como la actividad industrial, pero el empleo sigue en baja.

Precisó que a lo largo de la historia, los modelos econométricos demuestran que tras las crisis económicas, transcurren como promedio cuatro, ocho años para que el desempleo llegue a su pico y luego comience a retroceder. “Si la crisis comenzó en 2007, el desempleo seguirá creciendo hasta 2012, esto no es muy alentador”, significó.

La economía estadounidense se dirige a la “contracflación” (contracción económica con inflación), después de breves períodos de “estanflación” (recesión más inflación) y “deflación” (baja pronunciada y sostenida de precios), ocasionados por la crisis económica, según Santiago Brugal Almanza, ex miembro de la Comisión Económica de la Asamblea General de la ONU.

La contracflación será un fenómeno nuevo del capitalismo, condicionado por los grandes cambios estructurales operados en las relaciones de producción, fuerzas productivas, medios de producción y el comercio a escala mundial, acelerados por el neoliberalismo y su corrupción “tóxica” financiera.

El término “contracflación” fue utilizado por primera vez en la tesis de Brugal “EEUU hacia la contracflación y posible defraut”, donde se exponen sus causas y alerta sobre la posible caída en cesación de pagos estatales.

Se caracterizará por el aumento de los precios en los mercados internacionales, debido inicialmente al alza de las materias primas y en especial del petróleo, impulsados por el incremento del consumo, la demanda y el crecimiento de los mercados emergentes, mientras las economías desarrolladas se contraen.

Otros factores ya comienzan a ejercer su influencia en las presiones inflacionarias: las políticas monetarias, la depreciación del dólar, las cifras extraordinarias y sin precedentes de deuda pública, los déficits fiscales, comercial y de la balanza de pago, así como la inundación de liquidez ocasionada por los planes de estímulo, las emisiones monetarias y la especulación financiera, entre otros.

Por otra parte, la contracción de la economía real, del crédito, el consumo y de la producción industrial, debido a la pérdida de competitividad y el traslado de plantas al exterior; la disminución de la demanda energética y el comercio, el creciente desempleo, falta de inversión en infraestructura, gastos militares, etc.

La contracflación consistirá en un retroceso de la actividad económica y profundización de la “estanflación”, término surgido en1965 para describir un fenómeno manifestado prácticamente a inicios de los años 70, cuando la Organización de Exportadores de Petróleo (OPEP) cuadruplicó los precios, como respuesta a la invasión de Egipto por Israel, influyendo también la guerra de Vietnam y el abandono del respaldo en oro del dólar.

La inflación, los tipos de interés y la tasa de paro alcanzaron cifras de dos dígitos, por la simultaneidad del alza de precios, el desempleo y el estancamiento económico, a lo que se sumará ahora -en la situación actual-, la contracción del crecimiento y los nuevos factores antes mencionados.

Si la contracción es acompañada de alta inflación o hiperinflación, es el peor de los escenarios posibles, por la imposibilidad de su manejo y corrección.

Las políticas monetarias y fiscales expansivas, que suelen utilizarse para dinamizar la economía, empeoran el componente inflacionario y las restrictivas, para combatir la inflación, tienden a profundizar y ampliar la contracción.

Todas las medidas extraordinarias posibles han sido agotadas y no pueden continuarse o mantenerse por el riesgo de sufrir consecuencias peores. Deben comenzar a comprender que no hay “estrategia de salida” posible dentro del capital neoliberal, ni con el viejo capitalismo de estado o con otra guerra, asegura Santiago Brugal.