El voto de los ausentes

Carlos F. Toranzos

octubre 1, 2009Publicado el: 3 min. + -

Somos un buen número de bolivianos en el extranjero. Hay unos voluntariamente alejados de la tierra, otros involuntariamente, otros por motivos de amor quizá otros por odio, otros por dinero otros por la falta de él.

Todos los motivos que ocasionan la inmigración son motivos más que válidos tanto el que emigra como para el que ve la inmigración como un problema.

Países del mundo han vivido este fenómeno con alguna dulzura otros con envidia otros con angustias y otros con rencor. La inmigración no es fácil, no es bonita, es una mezcla de desafíos y de silencios, una mezcla de miedos y de gratificaciones.

Todos los inmigrantes miramos un solo sol y ese suele ser el de nuestro suelo, ése que nos vio nacer, ese suelo al que añoramos verlo otra vez lo más pronto posible o la más a menudo posible.

De tanto en tanto nos dan luces de ser reconocidos por los nuestros como contribuyentes a la economía nacional, de tanto en tanto nos ven como una especie de lejano problema o como una solución.

No es desconocido para las economías mundiales las contribuciones económicas que hacen los inmigrantes, pero ese no es el tema. No es el tema de hablar de cuánto envía uno para tener beneficios o derechos o responsabilidades.

El tema es claramente el de la justicia de ser parte de un país, del país al que debemos nuestro amor y debemos nuestra dedicación. Somos bolivianos, nuestra manera de ser lo denuncia, nuestra cultura e idiosincrasia lo demuestran. Nuestras trenzas, nuestro pelo y nuestro trabajo y nuestra piel de bronce hacen de nosotros individuos valiosos en todas partes. Nuestra Constitución nos reconoce como hijos de nuestra tierra.

A qué se debe que ahora se nos quiera hacer valer solo por el seis por ciento. Solo el seis y además en países donde supuestamente deberíamos estar. Los que están en Suecia, Polonia o Canadá, no valen, sólo los que están en la Argentina, España Brasil y Estados Unidos. Sólo ellos valen eso, 6%, y no todos, los 211.042 ciudadanos escogidos entre los registrados, parece que son los bolivianos, el resto debe esperar a ser boliviano para ejercer su derecho a voto.

No parece muy inteligente el dividir a título de manipulación del voto, a título de hay una ley, a título de es muy tarde, a título de lo que sea, en el fondo no se escapa el elemento de discriminar.

Lamentablemente no únicamente se discrimina en el sentido de pocos votos, se discrimina en el sentido de instalar registros en algunas ciudades, lo que hace que muchos no puedan ir a registrarse por razones de trabajo o de dinero. Un pasaje de Sevilla a Madrid cuesta 37 Euros, y son 7 horas de viaje. Esto es en autobús, en tren son más de cien Euros.

Evidentemente parece que es tarde para registrar más, parece que las reglas ya han sido hechas y que los que nos quedamos sin votar solo tendremos que lamentar que haya bolivianos que valgan un seis por ciento y otros, la mayoría - mas de un millón y medio de emigrados - valen cero por ciento.

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