Ayer me habló un funcionario del Concejo Municipal de La Paz para preguntarme si conocía al señor José Edmundo Paz Soldán. Naturalmente que lo conozco, les dije, y entonces me preguntó si podía hacerle llegar una carta. Le advertí que vive y trabaja en la Universidad de Cornell, Estados Unidos, y como tengo su correo electrónico, de inmediato le envié la noticia: este lunes 14 de septiembre, la Comuna paceña le entregará una distinción dentro del programa del Bicentenario para honrar los aniversarios de los departamentos hermanos.

Me contestó enseguida con una noticia sorprendente: ese mismo día tiene un almuerzo con el Rey Juan Carlos, en Madrid, al cual asistirá el Presidente Evo Morales.

Edmundo es conocido y apreciado en España porque es columnista bloggero del diario El País (http://www.elboomeran.com/blog/117/edmundo-paz-soldan/ ) donde habitualmente lo leo porque tiene juicios agudos y muy bien escritos sobre un panorama universal que desde Bolivia apenas se conoce. Tan pronto comenta novelas de autores en inglés como estrenos de películas o grupos de rock, o da noticia de los seminarios y talleres a los cuales asiste en muchos países. Esto confirma la predilección que siento por el periodismo más que por la literatura, como lo demuestran las notas escritas por José Martí, Rubén Darío, Amado Nervo, César Vallejo, Juan Carlos Onetti, Mario Benedetti y, por supuesto, García Márquez y Vargas Llosa. Son notas que no envejecen, a diferencia de algunas de sus obras literarias que hoy suenan trasnochadas, duele decirlo.

En el caso de Edmundo hay una conjunción de talentos, pues es un ensayista formidable, un narrador en la plenitud de sus astucias literarias y un periodista muy actual, que es quizá el mejor elogio que se puede decirle a un periodista.

Durante las jornadas de selección de 15 novelas bolivianas, Andrés Laguna, a nombre del colectivo Ramona, insistió en que se incluya el nombre de Edmundo en la lista, porque su influencia en los jóvenes lectores y escritores es muy evidente, y tanto que no se puede decirlo mismo de otros escritores, que navegan sin discípulos ni seguidores. Precisamente ese hálito universal, tan presente en su novela Los vivos y los muertos (Alfaguara, 2009), que transcurre en Madison, EUA, ejerce una atracción decisiva en la nueva generación, que ha nacido y crecido conectada al mundo por Internet, por los juegos online y las novedades globalizadas que domina un cibernauta.

En su último post, Edmundo habla de la narrativa de Kazuo Ishiguro, escritor, para mi sorpresa, inglés, contemporáneo de Salman Rushdie.

Por Edmundo conocimos a Roberto Bolaño, cuya influencia entre los lectores jóvenes es enorme; y por él también a Andrés Neuman y a otros jóvenes autores.

En un post anterior, da una noticia que te hace sentir una sana envidia cochabambina: "Me di una vuelta por las librerías de Madrid en busca de alguna novedad interesante para reseñar. Volví a casa con tres libros: Inherent Vice (Jonathan Cape, 2009), de Thomas Pynchon;Por los tiempos de Clemente Colling (Ediciones del Viento, 2009), de Felisberto Hernández; La confesión (Beatriz Viterbo, 2009), de César Aira." ¡Qué maravilloso debe ser moverse en una capital donde hay tantas ofertas!

A partir de Edmundo, siento una atracción creciente por los jóvenes escritores, como Rodrigo Hasbún, como Miguel Esquirol, como Anabel Gutiérrez, como Mariana Ruiz o como los hermanos Javier y Luis Rodríguez, que escriben en Ramona. Ellos mantienen un blog con crónicas sobre un mundo que ya no me será dado conocer. Javier ha sido nominado el mejor cronista del 2008 por una revista de rock muy conocida internacionalmente. A ellos no les sorprenderá que este lunes Edmundo almuerce con el rey Juan Carlos y con Evo Morales mientras el Concejo Municipal de La Paz le otorga una distinción; a nosotros, sí.