Roberto Mangabeira Unger, ministro de Asuntos Estratégicos de Brasil, es el planeador a largo plazo de la mayor economía de Sudamérica. Hace veinte años fue profesor de Barack Obama en la Universidad de Harvard y acaba de declarar en Argentina que su ex alumno "no está modificando el modelo capitalista de manera estructural, como sería necesario, sino emparchando lo que ya está probado que no funciona". El ministro brasileño visita oficialmente la Argentina para proponer un proyecto para democratizar la economía de mercado, capacitar a la población, profundizar la democracia en forma conjunta entre Brasil y Argentina, dar fuerte apoyo estatal a los PYMES y modificar a fondo las relaciones laborales.

Mangabeira dice que el MERCOSUR, en lugar de hablar de temas parciales, se debería discutir el modelo, la estrategia, el proyecto, como lo hicieron los europeos cuando armaron la Unión Europea. "La Unión Sudamericana es un cuerpo sin espíritu: discutimos todo menos lo que realmente es indispensable", dijo.

Mangabeira propone mayor inversión pública y estímulo estatal a la inversión privada como pilares de una política frente a la crisis, que intente aprovechar a los cientos de miles de emprendedores que tienen Brasil y Argentina.

Es interesante su concepción sobre cómo democratizar el mercado: "Emparejar las posibilidades de todos. Pero eso no se puede lograr sin reconstruir las instituciones que definen la economía de mercado. En política industrial, enfocar a las pequeñas y medianas empresas, que son el sector más dinámico y que más rinde en materia de empleo y distribución de la riqueza. Además, organizar un modelo de política industrial con una forma de coordinación estratégica entre los gobiernos y las redes de las empresas, que sea descentralizada, pluralista, participativa y federal", dijo en la Argentina.

Habló de dos modelos de relación Estado-empresas. "Uno, como el de Estados Unidos, con un Estado que apenas regula a la distancia; y está el modelo asiático de formulación burocrática de una política industrial.". Frente a ellos, señaló la necesidad de construir un modelo nuevo. "Debemos promover prácticas de concurrencia cooperativa para que las empresas puedan ayudarse y competir, ganando economías de escala. Además, dar origen en el futuro a diversos regímenes de propiedad privada y social que pueden coexistir. Ahí está la semilla de una nueva invención de una economía de mercado", dijo.

Otro punto importante que abordó es el de las relaciones de trabajo y de capital, en las cuales halló tres grandes problemas. "Primero, la mitad de los trabajadores de Brasil y el 40 por ciento de los argentinos está en la economía informal. Es una calamidad, un escándalo, no sólo económico, sino moral. Es necesario blanquear esta situación, financiando los derechos de los trabajadores con tributos generales. Segundo, en la economía formal hay una gran parte de empleados con trabajos temporarios, precarios. Es necesario construir una nueva tutela jurídica para eso. El tercer tema es la participación de los salarios en la renta de ambos países, decretando la participación de los trabajadores en las utilidades de las empresas."

¡Nuevos vientos soplan en el mundo, pero hay cojudos que todavía no se dan cuenta!