Si algo, aparece recurrentemente en nuestro proceso histórico, son escenarios emocionales de infelicidad, temor, desesperación, intranquilidad incertidumbre y desesperanza, provocados por la acción política sin la virtud que pedía Maquiavelo.

Los momentos presentes se pueden resumir desde dos puntos de vista: a) asumimos que no pasa nada y b) que estamos frente a un punto inflexión, muy difícil. Sería un error, achacar al gobierno actual, de todo el pasivo político nacional, de la inercia equivocada del proceso histórico, pero también sería otro error, decir que no tiene, ni arte, ni parte, dado que el pueblo boliviano el 18 de diciembre del 2005, le otorgó un capital político, un capital social, un aval socio-político, surgido del hastío de una política insana de corrupción e incapacidad de gestión y concertación nacional.

El resultado electoral del 54% expresó que la victoria de Evo Morales Ayma, es la validación de la fe en el cambio, para desterrar los desastrosos años del neoliberalismo, que implica también las mañosas maneras de articular el poder, en sus aspectos técnicos y tecnológicos; del biopoder vigente.

¿Quien deja a quien?

El retorno a la democracia (a partir de 1978), es como el eterno retorno, es la búsqueda del eslabón perdido, es como buscar lo precario. Marcelo Quiroga Santa Cruz, escribió, en un artículo titulado La victoria de abril sobre la nación (1960) “(…) Si de los bolivianos dependiese fundarían Bolivia todos los días. El boliviano de todo tiempo no se siente como una vértebra más, engastada en la columna nacional de que es su más extrema prolongación, por donde crece históricamente el organismo del que forma parte; no; Bolivia no vive con la impresión de que vivió antes; de que cada día que transcurre es un día más. Bolivia se sienten nacer todo los días (…) Su itinerario es una perpetua partida; su historia, una perenne aurora (…).

Estos desencuentros con la realidad, de ¿Quien deja a quien? son de carácter coyuntural y estructural. Así, ha ocurrido con el proceso constituyente y el proyecto de constitución. Las declamaciones son distintas a las acciones concretas, en este sentido el 24 de julio del 2008, los medios registran:”El MAS adelanta que no aceptará condicionamientos, pues es darle una muerte anticipada a la Asamblea” (…) “Ese tipo de actitudes demuestra que quienes han gobernado este país como si fuera su propiedad, no quieren ningún cambio. No lo aceptamos”, puntualizó el diputado Gustavo Torrico (del MAS), en respuesta a los opositores. Entonces, surge una pregunta obligatoria ¿Que hizo que se cambie esta posición? ¿Fue, el Pacto del Palacio Quemado con la derecha democrática?

En materia hidrocarburíferas, reaparece la pregunta ¿Quien deja a quien?, dado que se incumple el compromiso de venta de gas, con la Republica Argentina, firmado el 29 de junio del 2006 (Néstor Kirchner y Evo Morales). Contrato que tiene un precio superior al contrato con Brasil.

Por otra parte, se olvido el apoyo esencial del Presidente Argentino, en su visita a Santa Cruz, en el mismo año, ofreciendo los recursos económicos necesarios para que no fracase el proceso nacionalizador del 1 de mayo.

Con relación al Brasil, las negociaciones pueden calificarse de fracaso, en el precio y en lograr una estrategia compartida con Brasil, dado que el concepto matriz, era la integración energética. Los compromisos asumidos son reflejados por la prensa brasileña de la forma siguiente: “Folha de Sao Paulo (9 de enero de 2009) dice que “Hace un año, los presidentes de Bolivia y Brasil firmaban un documento de “cooperación en el campo energético” que anunciaba que Petrobrás invertiría hasta mil millones de dólares a lo largo de 2008, como parte de una reaproximación entre las industrias petrolíferas de los dos países. Fue como una promesa de novio ante una novia desesperada por reatar relaciones con el hombre que la quiso. “Un año después que los presidentes Luiz Inacio Lula da Silva y Evo Morales firmaran “una nueva fase de cooperación” energética, con inversiones de hasta mil millones de dólares, Petrobrás no ha avanzado prácticamente en ninguno de los dos nuevos proyectos negociados durante 2007.”

Es difícil entender como la política exterior y la diplomacia presidencial vigente, haya malogrado el relacionamiento energético con Argentina y Brasil, que son los vecinos y socios estratégicos más importantes en el tablero geopolítico de Bolivia, y que además, tendrán mayor rol en el mundo de cambio que se presenta insistentemente, en los últimos años, con la presencia cada vez más notoria de Brasil, en los organismos de poder mundial.

Hoy Bolivia, asiste al dialogo con nuestros vecinos más importantes con las incertidumbres propias de la imprevisión y el manejo contingente. Sin formulación estratégica del rol de la energía y la situación geopolítica de nuestro país en la integración sudamericana, ahí el timorato acercamiento a Mercosur y otros errores diplomáticos concurrentes. ¿Porque no gravitar en el Atlántico, siendo que es nuestro designio, desde la perdida del Pacífico? Una breve revisión de nuestra historia diplomática, permite inferir que esa ha sido la línea de pensamiento.

¿Cómo y porqué la pregunta del referendo del 25 de enero del 2009?

En el modo de preguntar (o de la forma cómo preguntar), se caracteriza nuestra clase política (de turno), dado que así, muestran su vocación absolutista (algunos prefieren usar autoritaria).

Recordemos que recién estrenada nuestra democracia participativa, con la modificación de la Constitución en el 2004, el Presidente Carlos Mesa, convocó al referendo del gas. Este episodio es continuador y, a su vez, impulsor de la nueva cadena de violaciones constitucionales.

Carlos Mesa, propuso el referendo del gas, sin la existencia de esta modalidad de participación ciudadana en la Constitución boliviana. Una vez más, la clase política hace chacota. Para tal fin, el Congreso Nacional tuvo que conformarse en poder constituyente derivado para discutir y aprobar un proyecto de reforma constitucional que viabilizara el texto de las preguntas que se pondrían a consideración de los votantes.

El Congreso Nacional aprobó la figura del referendo, lo reglamentó y definió preguntas (absurdas y mal redactadas), cuando la pregunta era la nacionalización del petróleo (en esa ocasión escribí un comentario titulado: Sí al referéndum, no a las preguntas).

Se fijó su realización para el 18 de julio de 2004, estableciendo que la votación no era obligatoria y que para ser aprobado el referendo, deberá ser votado positivamente con un mínimo del 50% de los 5 millones de personas con capacidad de votar. Desde ese referendo, este valioso instrumento de la democracia directa, ha sido usado para manipular la opinión del ciudadano.

La pregunta del referendo del 25 de enero del 2009, recoge el legado de irresponsabilidad iniciado por el Presidente Mesa. La pregunta está mal formulada y es una burla al sentimiento popular, todo esto, para luego buscar justificarse frente a sus “adversarios políticos”, como ha ocurrido con relación a la pregunta del referendo sobre autonomías del 2 de julio del 2006. El Vicepresidente y los dirigentes cívicos, se acusan mutuamente de “genialidades”.

La pregunta no respeta el Poder Constituyente y descaradamente reconoce las violaciones a este poder y a la Asamblea Constituyente con términos tales como: 1) “presentado por la Asamblea Constituyente,” Aquí la violación: presenta, no aprueba y 2) “ajustado por la Comisión Especial de Concertación del H. Congreso Nacional,” se presta un término del lenguaje del negocio del seguro, ajustar ¿Porqué? 3) “que incluye los consensos logrados en el diálogo entre el Gobierno Nacional con los Prefectos y Representantes Municipales sobre autonomía. ¿Porqué se incluyen personas e instituciones ilegales, sin jurisdicción y competencia al no ser constituyentes reunidos en el seno de la Asamblea Constituyente?”

Un tribunal constitucional declararía la inconstitucionalidad de la pregunta, en cuestión, por la violación del Poder Constituyente (Asamblea constituyente) por el Poder Constituido (Congreso Nacional) y por el manoseo jurídico del gobierno Nacional, los Prefectos y representantes Municipales, que no tienen ninguna facultad, ni poder delegado por la Constitución y el pueblo, para realizar estos actos, de ahí, su franca violación e inconstitucionalidad.

La batalla de las ideas

Concluyo recordando que en el Ensayo Nuestra América, (1891) José Martí señala: “Trincheras de ideas valen más que trincheras de piedras”. Aquí nos señala que el valor está en las ideas. El Comandante Fidel Castro Ruz, viene señalando a los pueblos y sus líderes que es la batalla de las ideas la que permitirá superar los problemas actuales.

El horror en este proceso constituyente, es que el gobierno y la oposición han preferido las trincheras de piedra, a las trincheras de ideas, que nos sugieren los consejos de Martí. El resultado de este proceso es una constitución que volverá costosa y pesada la democracia y la construcción de un estado boliviano será un desafío escatológico.

Loyola Guzmán Lara, ex constituyente, el 16 de Enero 2009 se dirige a sus electores de la circunscripción No. 8 de La Paz y al pueblo boliviano en una carta informe, que se ajusta al concepto martiano de La batalla de las ideas. Es por estas razones que tomo partes sobresalientes del documento para concluir este trabajo:

“• La estratificación de la sociedad boliviana por etnias y una asignación de derechos diferenciados para indígenas y no indígenas. Se quiebra la necesidad de restituir el principio de ciudadanía y de igualdad ante la ley, única manera de superar los vestigios coloniales en la cultura nacional.

El carácter plurinacional del Estado. Se reconocen 36 idiomas pero no a los pueblos. Existe arbitrariedad en el denominativo de “indígena originario campesino” que excluye a amplios sectores de la población que ahora son denominados comunidades interculturales. Se confrontará a indígenas y no indígenas.

No contempla un solo régimen de derechos y garantías para todos los ciudadanos y un sistema de justicia único que incluya la figura de la justicia comunitaria para las comunidades y personas que manifiesten su voluntad de someterse a ese sistema.
En el tema derechos humanos hay grandes avances, sin embargo está la dificultad de que el Estado cumpla efectivamente con su vigencia sin asignación de responsabilidades institucionales y financiamiento. Es necesario evitar la demagogia del reconocimiento de derechos que luego no se pueden ejercer.
La nueva organización territorial del Estado y la séptima disposición transitoria del Proyecto de CPE que determina que las Tierras Comunitarias de Origen con un simple trámite administrativo se convertirán en Territorios Indígenas Originarios Campesinos producirá caos territorial. Se modificarán límites distritales, municipales, provinciales y departamentales, ocasionando conflictos violentos por problemas de límites y jurisdicción en todo el país.”

Loyola Guzmán Lara, concluyen su informe con un pensamiento de Luis Espinal: “Hay ocasiones en las que callar es igual que mentir”