(Agencias).- El Consorcio Energia Sustentavel do Brasil, conformado por la transnacional Suez y las brasileras Camargo Correa Investimentos, Electrosul Centrais Eletricas y Companhia Hidro Elétrica do Sao Francisco, obtuvo la licencia ambiental para construir la mega represa de Jirau, obra principal del Complejo Hidroeléctrico del Río Madeira que inundará casi 500 kilómetros cuadrados de selva amazónica.

El Instituto Brasileño del Medio Ambiente (Ibama) y la Agencia Nacional de Aguas de Brasil otorgaron la licencia ambiental para la construcción de la represa de Jirau, valorada en casi 4 mil millones de dólares.

Las represas de Jirau y Santo Antonio, que ya cuenta con licencia ambiental y que fue adjudicada a Odebrecht y Furnas, forman parte del Complejo Hidroeléctrico del Río Madeira que generará 6.450 megavatios a partir de 2011.

La secretaria ejecutiva del ministerio del Medio Ambiente Izabella Teixeira informó que el Consorcio Energia Sustentavel do Brasil puede construir con la condición de que invierta aproximadamente 16 millones de dólares en la edificación de viviendas y obras de saneamiento básico en zonas vecinas de Porto Velho, y otra suma no precisada en la construcción de dos unidades de conservación ambiental en Cuniá.

Además, deberá financiar programas de investigación y preservación del delfín rosado, una especie en peligro de extinción, y cumplir con otros requerimientos ambientales que serán precisados en diciembre.

El gobierno boliviano y grupos ambientalistas de Brasil denunciaron que ambas plantas inundarán enormes extensiones en ambos países, causando un gran impacto en poblaciones y especies animales y vegetales de la Amazonia.

Se calcula que las represas inundarán un área aproximada de 485 kilómetros cuadrados. Edificarán la represa de Jirau a nueve kilómetros del lugar indicado en la convocatoria con el fin de abaratar la tarifa eléctrica, modificación que ampliaría el área de inundación hasta en 10 kilómetros cuadrados de selva amazónica.

En varias reuniones bilaterales de carácter oficial celebradas desde noviembre de 2006, el gobierno boliviano demostró a su par brasileño que las hidroeléctricas tendrán impactos significativos en la biodiversidad y en la economía pesquera boliviana, además de problemas de contaminación y proliferación de enfermedades como la malaria.

El gobierno brasileño se niega a reconocer impactos geoquímicos y ecológicos, y alteraciones en procesos migratorios transfronterizos de peces y en la biodiversidad acuática de la cuenca.

Brasil admitió que es fundamental analizar los impactos con mayor profundidad técnica, pero este jueves otorgó la licencia a Jirau sin haber efectuado estudios adicionales sobre el costo social y ecológico de las represas en la cuenca baja de la Amazonía, como propuso Bolivia.