Entre una cuarta parte y la mitad de los niveles de desigualdad en el ingreso, observada entre los adultos de América Latina y el Caribe, se debe a circunstancias personales que éstos enfrentaron cuando eran niños y sobre las que no tuvieron control ni responsabilidad. Estas circunstancias son su condición de género, su afiliación cultural, el lugar donde nacieron, la educación y la ocupación de sus padres. La inequidad de oportunidades en estos ámbitos produce significativos niveles de desigualdad en el ingreso.

Éste es uno de los hallazgos de un informe hecho público por el Banco Mundial, escrito por Ricardo Paes de Barros, investigador del Instituto de Pesquisa Econômica Aplicada/Brasil) y los economistas del Banco Mundial Francisco Ferreira, José Molinas y Jaime Saavedra, en el que se presenta por primera vez el llamado Índice de Oportunidad Humana (IOH).

El IOH permite determinar qué tan importantes son las circunstancias personales para abrir o cerrar el acceso a los servicios necesarios para tener una vida productiva, con agua potable, saneamiento, electricidad o educación básica entre los niños de la región. Esto abre un nuevo campo de acción para diseñar políticas públicas enfocadas en la equidad.

“América Latina y el Caribe es una de las regiones más desiguales del mundo, en donde el 10% más rico de la población acumula el 40% del ingreso total, mientras que el 10% más pobre obtiene sólo el 1%. En gran medida esto se debe a que no todos tienen las mismas oportunidades. Esto debe cambiar. El IOH es una nueva herramienta que contribuye a que los gobiernos de la región puedan asignar recursos presupuestarios de forma más eficiente y generar más oportunidades para todos los niños”, sostuvo Pamela Cox, Vice Presidenta del Banco Mundial para América Latina y el Caribe.

Por esa razón, el Banco Mundial decidió aplicar el IOH inicialmente en América Latina, con datos que representan a 200 millones de niños en 19 países de la región. El IOH mide el porcentaje de las oportunidades necesarias para asegurar el acceso universal de la niñez a los servicios básicos que están disponibles y que han sido asignadas bajo el principio de equidad. Abarca de 0 (total privación) a 100 (universalidad) y se calcula en base a servicios de agua potable, saneamiento, electricidad y educación básica. El IOH mejora si hay más oportunidades y si esas oportunidades se distribuyen de manera más equitativa. El IOH permite identificar cuáles son los factores que determinan el mayor/menor acceso a estos servicios fundamentales.

Los resultados evidencian desafíos a resolver, pero también un claro progreso. Varios países, como Brasil, con alto grado de desigualdad de ingreso entreadultos, exhiben avances importantes hacia la igualdad de oportunidades entre niños.

“Los latinoamericanos siempre hemos sentido que el terreno de juego no está nivelado, que nuestro destino está predeterminado desde nuestra infancia por circunstancias sobre las que no tenemos control. Ahora que podemos medir la desigualdad de oportunidades, vemos que ese sentimiento es también realidad. Pero, aún más importante, ahora podemos hacer algo al respecto y establecer políticas públicas enfocadas en la equidad”, aseguró Marcelo Giugale, Director de Política Económica y Reducción de la Pobreza para América Latina del Banco Mundial.

Los resultados del IOH además muestran que el lugar de nacimiento, en primer lugar, y el ingreso de los padres, en segundo, son determinantes poderosos del acceso a servicios de agua potable, de saneamiento y de electricidad. La educación de los padres y su estatus socioeconómico están estrechamente vinculados a los logros educativos de sus hijos.

Entre 19 países latinoamericanos, Argentina (88%), Chile (91%), Costa Rica (86%), Uruguay (85%) y Venezuela (86%) están más cerca de la universalidad de oportunidades. Guatemala (50%), Honduras (53%) y Nicaragua (46%) están más lejos de llegar a la meta, tanto por una baja cobertura como por una

distribución desigual.

Entre 1995 y 2005, el crecimiento promedio anual del IOH en la región fue de 1%. Paraguay y Perú crecieron a una tasa más elevada de 1,4% anual. En promedio, dos tercios de las mejoras en el IOH se deben a un incremento de la tasa de cobertura y un tercio a una reducción de la inequidad en la distribución de las oportunidades educacionales y de vivienda.

El estudio encuentra también que entre un cuarto (Colombia) y la mitad (Guatemala) de la desigualdad de ingreso que existe entre los adultos de América Latina, se debe a circunstancias fuera de su control que enfrentaron al inicio de sus vidas.

Es fundamental que los países de la región se concentren en alcanzar la universalidad en el acceso a estos servicios para ampliar las oportunidades de los adultos del mañana, de lo contrario el terreno de juego no estará parejo y la equidad será un objetivo a alcanzar en la región.