Una siniestra búsqueda de muertos

Carlos Echazú Cortez

junio 1, 2008Publicado el: 3 min. + -
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Quieren muertos, ansían muertos, nada les complacería más que de pronto aparecerían muertos. No importa quiénes sean los muertos, no importa que tengan familiares e hijos que los lloren. No importa en que circunstancias se produzcan los hechos. Tampoco importa a quién pertenezca la mano asesina. Lo único que realmente les importa es la utilización política que podrían darles a esos muertos. Entonces podrían gritar con todas sus fuerzas y por todos sus medios “Evo asesino”. La magnitud del éxtasis que les produciría este hecho es sólo comparable a la magnitud de la decepción que tienen cuando, contra todos sus pronósticos, no aparecen muertos.

Curioso espécimen el neoliberal. Pensábamos que ya lo conocíamos muy bien después de 20 años de gestión. Sin embargo, ahora aparece con una nueva faceta. La del Vampiro Político. ¿Qué es un Vampiro Político?, pues un neoliberal en situación de oposición. Desea, con todas sus fuerzas, que el gobierno al que hace oposición, caiga en la tentación que fue su máximo deleite y, a la vez, su perdición. Ha evaluado las cosas más o menos del siguiente modo, el vampiro: el poder ofrece entre otras tentaciones el gusto de matar a tus enemigos, pero si exageras en eso, será la causa de tu caída. Eso fue lo que les ocurrió y, por eso, en la simpleza de su razonamiento, esa deberá ser la manzana del Edén que termine con el gobierno de Evo.

El vampiro neoliberal, hace lo que puede para presentar a Evo como a un dictador. La prueba de la certeza de esa caracterización serían los muertos. Por eso los busca desesperadamente y- he aquí lo peligroso- hará lo que sea para que tarde o temprano aparezcan los muertos. Incentivará mayores convulsiones, provocará peleas, realizará atentados, todo es posible.

Lo realmente grave de la situación que, además indica, la urgente necesidad que tiene los vampiros de los muertos está en que ya han fallado todos sus intentos de mostrar al presidente como a un tirano. En la última, el vampiro cayó en el ridículo. Había pensado que Evo se correría del referéndum revocatorio, pues aceptar algo así sería impensable para un neoliberal en situación de gobierno. Sin embargo, su plan fracasó cuando el imprevisible Evo aceptó el reto. ¡Un tirano, un dictador que quiere ir a referéndum revocatorio!!. Los vampiros y sus medios, en su desesperación, no ven la contradicción. Luego de su arrebato, reaccionan e insisten en que ese referéndum no solucionara los problemas económicos del país. Pero nos habían dicho que el principal problema que tenía el país era la dictadura de Evo.

Luego, señalan insistentemente los vampiros que el principal problema del gobierno de Evo era su carácter impositivo. Quiere imponer, dicen los vampiros, su proyecto centralista, quiere imponer su Constitución, quiere imponer su visión de sociedad, en fin el tirano quiere imponer todo, según la visión de los vampiros. No ven que hay una contradicción terrible entre esas afirmaciones y la visión que tuvimos todos los bolivianos del ejército cubriéndose con escudos de la lluvia de piedras que le lanzaban los fascistas en Sucre aquél vergonzoso sábado 24 de mayo. ¡Vaya manera de imponer que tiene este gobierno!

Por todas estas cosas, la siniestra búsqueda de muertos de los vampiros tiende a acelerarse. La sociedad boliviana debe estar alerta.

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