Llama olímpica y gobiernos fariseos

Rodolfo Faggioni

abril 17, 2008Publicado el: 3 min. + -

La posición farisea es la de los gobiernos de medio mundo que no han soliviantado ningún tipo de problema cuando han sido asignados los Juegos Olímpicos a la República Popular China prevaleciendo los intereses económicos y políticos. Hoy, todos se dicen indignados del hecho que China estè pisotendo los derechos humanos en Tibet.

Los Juegos Olímpicos son el emblema de la Paz, mientras que los de Pekín representan una política de represión violenta por parte de las autoridadecontra los monjes budhistas guiados por el Dalai Lama. En la antigua Grecia, durante los Juegos Olímpicos se suspendían las guerras. Era un acontecimiento físico y metafísico por excelencia y la población participaba en modo elegre y sacral. Se celebraba el triunfo del cuerpo y del espíritu. Se encontraban pueblos distintos unidos en una única experiencia: la confraternidad.

De Olimpia han venido hasta nosotros los epinicios, es decir los cantos por la victoria de los atletas que participaban, compuestos por poetas como Píndaro.

Muchos han escrito que las bases de la cultura occidental se han fundado en los juegos Olímpicos y en la filosofía griega.

¿Que significado tendrán los Juegos Olímpicos que se celebrarán en Pekín en Agosto? Simple. Será la legitimación de una potencia que seguramente no está en primera línea para afirmar estos valores de civilización, del respeto de la persona humana y de su espiritualidad, de la paz, de la libertad y de la belleza de la democracia.

Se celebrará la potencia de un país que tiene más de mil millones de habitantes con un Pil superior al 10% anual. Se celebrará la potencia, no la civilización de un pueblo.

El encendido de la llama Olímpica nace en Los Angeles en 1932 e inmediatamente se vuelve el símbolo de los Juegos. Antes de la llama se hizaban las banderas y se tocaban los himnos nacionales a golpes de 21 cañonazos. Al inicio la llama no daba la vuelta al mundo como sucede ahora. Con la globalización del mundo, también la llama se ha adecuado.

Hoy, más que los problemas de las guerras, es el respeto de los derechos humanos el problema que se evidencia mayormente. Son los derechos humanos que deberían de ser universales y no tener cabida sólo en el mundo occidental, valiendo para cada uno de nosotros y en todas las partes del universo.

Por este motivo, es positivo que la llama pase por el Tibet. En vez de pasar por ciudades símbolo como son Londres, París o San Francisco debería de haber pasado por ciudades que representan los puntos más débiles de los derechos humanos. Países, estados o regiones donde estos derechos no son salvaguardados.

Hoy, muchos jefes de estado occidentales están pensando en disertar la ceremonia de inauguración de los Juegos Olímpicos. A esto hay que llamarlo oportunismo. Deberían ir a Pekín, como el Dalai Lama lo ha pedido y desfilar junto a los atletas con una banda roja y oro en signo de solidariedad con los tibetanos agredidos, reprimidos y acallados. Esto sí que tendría un sentido.

A proposito de Juegos Olímpicos, están todavía presentes los de Berlín del 1936, con el Führer Adolfo Hitler que abandonó el estadio para no estrecharle la mano al velocista negro Jesse Owens, vencedor de cuatro medallas de oro porque lo consideraba un ser humano de raza inferior.

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