Libro del 11 de enero

Ramón Rocha Monroy

enero 8, 2008Publicado el: 3 min. + -
El contenido de estas páginas no refleja necesariamente la opinión de Bolpress

"En Santa Cruz se puede dar un 11 de enero y hasta un mil de enero. Vamos a multiplicar por mil veces el 11 de enero el santo día en que se aplique la ley arbitraria de reforma agraria, especialmente el artículo 23, y se asalte la propiedad privada de la tierra. Usted no va a tener un 11 de enero, va a tener un millón de enero en Santa Cruz, porque aquí la tierra se la va a defender de cualquier manera", dice el arquitecto cruceño Sergio Antelo. "La letra del Himno no debería ser Morir antes, sino Matar antes que esclavos vivir", dice un miembro de la Unión Juvenil Cruceñista. Son dos voces extremas que resumen la multiplicidad de puntos de vista reunidos en el libro que hemos preparado sobre los hechos del 11 de enero de 2007.

Hemos hecho un recuento objetivo de la crisis de Enero negro, que costó dos muertes muy sentidas. Hemos entrevistado a los deudos y a cerca de un centenar de protagonistas. En unos más que en otros se percibe cierta mala conciencia, cierta dosis de irracionalidad, cierto empecinamiento en repetir consignas que apuntan a nuevos enfrentamientos. Pero al menos son voces, voces que dialogan aunque se insulten; voces que no provocan muertes.

El libro del 11 de enero no es una tesis, no tiene conclusiones, no es el libro de un analista político ni de un sociólogo o psicólogo (¡o psiquiatra!). Es la conjunción de esfuerzos de un conocido documentalista en cine y video, Roberto Alem Rojo, con este servidor que reivindica su oficio más querido: el de periodista, ambos unidos a un equipo de producción reducido y muy conocedor de su oficio. Nos hemos limitado a formular unas hipótesis operativas (el tifón social, la situación de Cochabamba como hinterland, el tinku social, la pregunta de hasta qué punto las acciones fueron espontáneas y hasta qué punto dirigidas) seguramente discutibles o necesitadas de que alguien indague determinaciones complementarias. Es pues un libro que tiene la pretensión de generar una catarsis y un esfuerzo colectivo de reflexión, al cual están invitados todos los lectores.

El material del libro fue recogido para filmar un documental que demandó un gran esfuerzo de síntesis en la edición, pues redujo 50 horas registradas a 52 minutos. Ante la perspectiva de desechar el valioso material restante, decidimos publicarlo en su conjunto. El investigador tiene aquí valiosa información para construir teorías y explicaciones plausibles. De hecho, hay estudios valiosos sobre la desvinculación del movimiento indígena con el mestizaje urbano, que se pueden rastrear en las rebeliones de Tupac Amaru y Tupac Katari. Pero no las hemos incluido con la esperanza de que este libro sirva de estímulo a nuevas precisiones de los estudiosos del tema.

El documental de 52 minutos tiene la contundencia y la adrenalina de un proyectil disparado, porque en él se concentró la carga explosiva que, en este libro, tiene una latitud mayor. El documental tiende a sacudir la conciencia, mientras este libro tiende a efectuar una larga reflexión.

Quizá los únicos méritos que tienen ambos trabajos son, por un lado, nuestro extremo celo para no tomar partido e informar con la mayor objetividad, y por otro, nuestro respeto indeclinable por la vida humana, en la esperanza de que el tifón social del 11 de enero no se repita nunca más.

Atrás