La derecha nacional intenta desestabilizar al gobierno del “indio” Evo Morales con una guerra política que se centra en el sabotaje abierto a la Asamblea Constituyente, y con una guerra económica consistente en la elevación artificial de precios de los alimentos básicos. El gobierno responde a la asonada empresarial con una medida estrictamente liberal: liberalizar las importaciones de arroz, azúcar, maíz, aceite, trigo, carne y de todos los productos que hagan falta.

El Presidente Evo Morales asegura que se ha desatado una guerra económica contra su gobierno articulada por grandes productores de azúcar, harina, arroz, aceite y carne asentados en el oriente del país. La asonada empresarial habría comenzado con el aumento del precio de la harina, que ocasionó la elevación del precio del pan hasta 50 y 60 centavos. El gobierno tuvo que importar harina de trigo de Argentina.

Luego los ganaderos comenzaron a ocultar la carne e hicieron que el kilo llegue a costar más de 30 bolivianos. Ahora Branco Marinkovic, actual presidente del Comité Cívico de Santa Cruz y productor de oleaginosas, oculta el aceite “para hacer enfrentar al pueblo con el gobierno”. Morales alertó de un posible paro de la banca, que también sería parte de la guerra económica.

Para cortar de raíz la subida de precios y garantizar la seguridad alimentaria, el gabinete ministerial aprobó ayer dos decretos, el primero dando la luz verde a la importación directa de cualquier producto, y el segundo que reglamenta la exportación de granos y carne de res.

El Decreto Supremo 29339 autoriza la importación directa controlada, el acopio y la comercialización de alimentos según sea el caso en caso de necesidad. La norma prohíbe o “suspende temporalmente la exportación de harina de trigo, trigo, arroz, semilla de arroz, maíz en grano y carne de res”. Además, dispone “el registro obligatorio de rubros alimenticios como arroz, maíz, trigo, carne de res, tomate, papa, azúcar y aceites en el Registro de Exportaciones”. El Decreto Supremo 29340 autoriza la importación de 10 mil toneladas de arroz.

Se declaró arancel cero hasta el 31 de marzo de 2008 para la importación de arroz, azúcar, maíz, aceite de soja y sus fracciones, otros aceites, trigo y sus derivados, animales vivos, y carne y sus fracciones.

Los dos decretos intentan corregir las distorsiones en la cadena alimentaria. “Hay distorsión en la competencia y el gobierno debe establecer medidas”, explicó el ministro de Planificación del Desarrollo Gabriel Loza.

El senador del MAS Ricardo Díaz justificó los decretos que benefician a la región occidental del país y evitan la especulación. “Lo que tiene que hacer el gobierno es gobernar con decretos, abrir las fronteras finalmente y que todos los productos vengan del exterior. Porque estamos ante un juego sucio de la derecha de Santa Cruz, que teniendo aceite, azúcar, arroz, carne no está enviando a occidente”.

Son “disposiciones neoliberales”

Los agroindustriales del oriente rechazaron los decretos porque afectan a la producción nacional. El gerente general del Instituto Boliviano de Comercio Exterior (IBCE) Gary Rodríguez dijo que las medidas del Ejecutivo no son nuevas, pues ya antes los gobiernos neoliberales las aplicaron abriendo el mercado a la importación con la diferencia de que pactaron con los empresarios.

Se trata de “disposiciones neoliberales” coyunturales y no tocan el problema de fondo. “Con estas medidas se abre la economía sin límite, y el gobierno tendrá la sorpresa de que si de aquí a unos meses los precios bajan y se podrá importar barato, eso desestimulará la producción y al año se tendrá que importar más y se avanzará a un país de compradores”, aseguró Rodríguez, quien curiosamente es uno de los más fervientes defensores de la economía de libre mercado.

Rodríguez dice no entender cuál es la razón del control de las exportaciones de azúcar y aceite, pues en Bolivia hay sobreproducción de azúcar en 150 mil toneladas. Por otro lado, argumenta, el país consume sólo el 17 por ciento del aceite que se produce en el país, en tanto que el 87 se exporta. “Cuando el gobierno se mete en economía y fija precios, desestimula la producción porque cambia reglas de juego; es peligroso que el Estado empiece a fijar precios”.

Reinaldo Díaz, presidente de la Asociación de Productores de Oleaginosas y Trigo (Anapo) comentó que el “gobierno sufre de entusiasmo compulsivo”.

Explicó que la inflación es un fenómeno de aumento sostenido y generalizado en los precios de los productos que o son escasos o no están llegando a las amas de casa. En ambos casos, es función del gobierno atender este fenómeno desde sus raíces; vale decir, desde los factores que harán que los productos escaseen en los mercados como el fenómeno climático El Niño que diezmó el stock de algunos productos alimenticios como la carne de res, arroz, papa y quinua.

Según Díaz, el sector ganadero de Santa Cruz, Beni y Pando perdió más de 129 millones de dólares como consecuencia del fenómeno climático de El Niño. Esa sería la razón fundamental de la escasez de carne y del aumento del precio.

El gobierno trajo a La Paz más de dos toneladas de carne de res desde el departamento del Beni y demostró que el problema no es la escasez sino el ocultamiento. Sin embargo, para Díaz la solución a la subida del precio no es traer vacas del Beni sino planificar y coordinar con los sectores involucrados.

El senador Roger Pinto (Podemos) consideró que la compra de 15 mil kilos de carne para el mercado paceño no soluciona ni remotamente los temas de fondo como son la inflación, el desabastecimiento de artículos de consumo y la falta de carburantes. “La gente del campo requiere el apoyo necesario para empezar a producir y cubrir los mercados que hoy en día son deficitarios”, señaló.

Los comercializadores de carne de Santa Cruz, que cumplieron hoy su tercer día de paro, marcharon hasta el centro de la ciudad protestando por los elevados precios que los empresarios ganaderos agrupados en Fegasacruz imponen al kilo gancho de carne.

“Que los ganaderos tomen conciencia y no estén manipulando con los precios, y sepan que por hacerle daño a quien ellos pretenden, le están haciendo daño al pueblo en general”, declaró a la agencia ABI Héctor Jiménez, dirigente de la Asociación de Comercialiadores de Carne (Addeca).

Los carniceros cruceños califican de inescrupuloso a Guido Nayar, presidente de Fegasacruz. “Se le acabaron los argumentos y no sabe cómo defender a los ganaderos. Ya pasó incluso la época de escasez y debería volver a la normalidad”, reclamaron.

“Los ganaderos, a raíz de una excusa natural, hoy se llenan los bolsillos de dinero a costa del pueblo cruceño, basta a este asalto”, “Los empresarios son los directos responsables, no le mientan al pueblo”, “Nayar de ser un pobre político ahora es el más grande ganadero del país. Maldito ladrón”, decían algunas de pancartas de los carniceros que marcharon hoy en Santa Cruz.