El presidente de la Asociación de Productores de Oleaginosas y Trigo (Anapo) Reinaldo Díaz criticó el “despropósito” gubernamental de importar harina desde Argentina y Perú existiendo 22 empresas molineras en el país que cerraron porque no hay grano de trigo para producir harina. No entendemos la lógica del Ministerio de Agricultura, que en lugar de recuperar los empleos caídos por las molineras cerradas importe harina refinada, comentó Díaz.

El prejuicio te juega este tipo de malas pasadas porque por perjudicar a un sector que rotula de “empresario” se destruye fuentes de empleo y se carga el costo a uno de los productos básicos de la canasta familiar. El gobierno se equivoca cuando piensa que las cadenas productivas están formadas por empresarios, “somos productores que trabajamos sembrando y procesando alimentos para la familia boliviana”, declaró el dirigente empresarial.

Hasta el año pasado Bolivia contaba con 21 industrias molineras con capacidad instalada para procesar 855 mil toneladas métricas de grano de trigo por año. Estas industrias cerraron por falta de incentivo del gobierno para expandir la superficie cultivada de trigo, según Díaz.

El dirigente informó además que hasta mayo del presente año, se importaron 74.743 TM de harina de trigo con un gasto de 55,5 millones de dólares que bien pudieron haber sido invertidos en fomentar y dar créditos a los agricultores que deseen sembrar trigo. “No existe lógica en la insistencia en destruir la cadena productiva de alimentos en Bolivia, poniendo en riesgo lo alcanzado por el sector, que procuró dar seguridad alimentaria al país”, puntualizó el presidente de ANAPO.

Bolivia cuenta con una capacidad instalada de molienda de 855 mil TM/ año, demanda anualmente 600 mil TM, mientras que la capacidad de producción llega a las 160 mil TM. Santa Cruz es la región de mayor aporte triguero con 90 mil TM/ año, seguida por Chuquisaca con 21 mil TM/año, Cochabamba con 18 mil TM/año, Potosí 15 mil TM/año, Tarija 5 mil TM/año y La Paz con 3.000 TM/año.