Sin novedad mi coronel

Carlos F. Toranzos

julio 10, 2007Publicado el: 3 min. + -
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Las balas todavía están en mi cabeza. Todavía busco una respuesta y no la encuentro. Lo que está pasando parece ser muy claro: están tratando de echar tierra a un asunto de crucial importancia. Balas en la bolsa de una civil, no tiene mas explicación que la sospecha. Balas encargadas por el Agregado Militar de la embajada de los EE UU, Coronel James A. Campbell, tienen aun más tema para levantar polvo.

Me sorprende que el Congreso, que la Comisión de Justicia del Parlamento, no haya o hayan ambos hecho carne de tan absoluta y torpe decisión: la de dejar pasar un hecho tan altamente peligroso. ¿Está la señorita Donna Thin, bajo investigación y sin posibilidad de salir del país? ¿Se le ha confiscado su pasaporte y se la ve en las dependencias de la policía cada día? No parece que se haya hecho nada. La solución no es echar agua fría a un caso tan malévolo.

El caso del peruano Chavez no fue tan grosero como éste, sin embargo la oposición lanzó el grito al cielo y dijo que los extranjeros estaban azuzando a los bolivianos en contra de los bolivianos. ¡¡Aquí hay balas traídas para un señor que tiene pistola oficial! ¿Dónde están los que ahora pueden defender la integridad de los jueces?

Me temo que a un caso así no se lo debe dejar pasar por alto. Es terrorífico que un militar de la embajada norteamericana haya pedido la compra de balas a una amiga. Es peligrosísimo tener de encargado militar a un personaje tan increíblemente falto de luces. Las balas se las compra libremente en los Estados Unidos, no es un argumento y la factura de las mismas es evidencia de haber comprado balas y no de inocencia de la señorita Thin.

En el aeropuerto de Miami hasta un cortaúñas es arma blanca, las balas ¿no? Podría yo pedir a mis parientes y amigos en los EE UU que me compren balas para mi pistola calibre 45 automática. 122 dólares les puedo enviar para que hagan tal compra y yo me distraiga utilizándolas disparando contra botellas en algún patio trasero de alguna casa.

Necesitamos poner las cosas en perspectiva y seriamente. Las balas y las armas cortas son un peligro donde fuere. El control de las mismas debe ser severo y serio. Quien rompa la ley de control tiene que pagar las consecuencias con lo que se deba pagar. Yo no quiero en la embajada de los EEUU un Coronel que pida balas a nadie. Este Coronel debe ser sancionado por por lo menos su embajador y su gobierno. Y la señorita Donna debe explicar al juez en detalle todo lo que la llevo a comprar instrumentos de muerte.

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