Un luchador de la justicia y la verdad, gastó su vida en los demás y en sus ideales como: el cine, el periodismo y la defensa de los derechos humanos en una etapa de nuestra historia que permanece en la impunidad.

Luis, nació en Barcelona España en 1932, estudió filosofía y teología. En 1964 estudió periodismo audiovisual, después de terminar sus estudios trabajó en la Televisión Española en un ambiente de censura impuesto por el gobierno de Franco, hecho que le impulsó a renunciar.El 6 de agosto de 1968 llegó a Bolivia para cumplir con sus votos sacerdotales, su sensibilidad humana y social llegó a identificarse de una manera tan profunda con nuestro país, que se nacionalizó como boliviano en 1970, un año antes del golpe militar de Hugo Banzer Suárez. Sus conocimientos en comunicación sumados a su calidad humana y social, fueron la base para impulsar un trabajo que reflejó una profunda convicción de justicia social a través de sus programas de radio, cine, televisión y prensa, en los que se denunciaba la injusticia social, los abusos de la dictadura, del sistema; la lucha de los sectores sociales, por espacios de libertad, igualdad y justicia. Un testimonio de vida Luis, era un testimonio de vida, de todo lo que predicaba, por ejemplo, en 1973 cuando trabajó en Radio Fides en un editorial, Espinal, se refirió a los nuevos cardenales como “el senado más viejo y decrépito del mundo…”, hecho que motivó un llamado de atención del Nuncio Apostólico, del cual no se retractó y renunció.En Televisión Boliviana tenía un programa titulado En carne viva, en uno de ellos realizó una entrevista con miembros del Ejército de Liberación Nacional, hecho que no agradó a los que ostentaban el poder.Del desaparecido matutino Presencia fue despedido por expresar una crítica en su columna cinematográfica, en la que el cura protagonista de un filme estaba más cerca del poder que del pueblo. En la Universidad Mayor de San Andrés como catedrático transmitió no sólo conocimientos, sino su calidad humana; formó parte del grupo Ukamau, produjo varios cortometrajes, escribió una docena de libros en la que plasmó sus enseñanzas. En 1979, Espinal fundó el Semanario Aquí, un periódico contestatario, que reflejaba la opinión de los diversos sectores sociales, sus páginas expresaban en son de denuncia los bajos niveles económicos de las y los trabajadores; testimonios de hombres y mujeres que apagaban su vida poco a poco, sin haber comido un buen plato de comida, o haber recibido atención médica para su salud, sin el privilegio de pisar una escuela y haber aprendido a leer la página de un periódico cualquiera.Las ediciones del Semanario Aquí eran un campanazo de denuncias semana tras semana, sobre el abuso y corrupción de los gobiernos de turno, y el mal manejo en la administración del Estado. Activista de DD.HH. Luis fue activista de la Asamblea Permanente de los Derechos Humanos de Bolivia, durante la última etapa de la dictadura de Hugo Banzer Suárez, cuando empieza desde Estados Unidos una apertura hacia la democracia. La experiencia que vivió en 1977 cuando participó en el piquete de huelga de hambre junto a cuatro mujeres mineras: Aurora de Lora, Luzmila de Pimentel, Nelly Paniagua y Angélica de Flores, que comienzan una huelga en instalaciones del matutino Presencia, para exigir amnistía general para los exiliados políticos, vigencia de las organizaciones sindicales y el retiro del ejército de los centros mineros.Esta ansia de justicia se extendió a más de 2 mil piquetes de huelga, 528 horas de lucha del pueblo de Boliviano que marcaron la vida política de Luis, quien el 31 de diciembre de 1977 dijo: “Para enmarcar mi experiencia política, durante estos días, he de aclarar dos hechos: Primero mi condición de intelectual pequeño burgués, que de pronto se siente plenamente inmerso en una experiencia histórica, plenamente popular y revolucionaria. Tal vez, por primera vez, he sido útil para mi pueblo. Segundo mi condición de boliviano (siempre atacado por el gobierno como extranjero indeseable) y que se encuentra aceptado por el pueblo; morir por un pueblo puede dar más carta de ciudadanía que nacer en un pueblo”. Palabras proféticas que se cumplirían el 22 de marzo de 1980 después de haber realizado una serie de denuncias a través del Semanario Aquí.