El gobierno del Presidente Evo Morales no sólo tiene que enfrentar a partidos y grupos de choque de la derecha sino también contener a las organizaciones políticas de izquierda radical como el trotskismo, que ayer lideraron una inédita rebelión de campesinos, cocaleros y ciudadanos de barrios pobres de Cochabamba hasta conformar un “gobierno popular y revolucionario”.

En el multitudinario cabildo realizado ayer en la plaza central de la capital valluna se decidió por unanimidad desconocer al prefecto Manfred Reyes Villa, pero esta determinación no contentó a las masas radicalizadas que esperaban que el Consejo Departamental del gobierno regional designe a un nuevo gobernador. En posesión de altavoces, los radicales acusaron a los dirigentes de “escamotear” la voluntad de los movilizados y reclamaron una reunión urgente de los consejeros.

Los dirigentes “moderados” afines al gobierno, que buscaban una salida legal a la crisis (a través de un referéndum revocatorio, como plantea el Presidente Morales) fueron prácticamente rebasados por sus bases y perdieron el control de la asamblea popular. La prensa cochabambina informa que al finalizar el cabildo, al menos 26 grupos sociales intentaron tomar la Prefectura y más tarde conformaron un nuevo gobierno popular encabezado por Tiburcio Rada –ex integrante del Ejército Guerrillero Tupak Katari y compañero de armas del actual Vicepresidente Alvaro García Linera– e integrado por otros 30 representantes de igual número de sindicatos y organizaciones sociales representativas.

El consejero departamental de Cochabamba Ignacio Díaz Estrada informó que, después de terminar el cabildo, “grupos radicales del trotskismo” irrumpieron violentamente la reunión de los consejeros, que estaba buscando una salida democrática al conflicto. “Nos agredieron y nos presionaron a sesionar para que se elija un nuevo Prefecto. Los consejeros explicaron que eso no era legal y hubo amenazas de linchamiento y nos obligaron a censurar al Prefecto”, relató.

Los líderes de la movilización habían planteado que el Consejo Departamental busque un mecanismo legal para destituir al prefecto Reyes Villa y designar a otro. El viceministro de Coordinación con los Movimientos Sociales Alfredo Rada admitió que los consejeros que censuraron a Reyes Villa estuvieron “prácticamente como rehenes” de los que tomaron el control del cabildo.

Uno de los líderes sociales que discrepó abiertamente con los dirigentes masistas fue el ejecutivo de la FUL de Cochabamba, que convocó a conformar un gobierno departamental revolucionario y a organizar “brigadas antifascistas” para combatir a los grupos de choque que respaldan a Reyes Villa. Los dirigentes pro gubernamentales minimizaron los hechos, mientras que el Ejecutivo desconoció al gobierno popular. El ministro de la Presidencia Juan Ramón Quintana, quien se encuentra desde hace varios días en Cochabamba buscando una salida pacífica al conflicto, declaró que el cabildo “no tiene las atribuciones reglamentadas para definir la destitución legal del prefecto”.

El ejecutivo de la FUL de la UMSS Alejando Mostajo (trotskista)reprochó la actitud de los cocaleros y campesinos que abandonaron el cabildo y aclaró que la FUL no forma parte del supuesto gobierno popular, "que se ha conformado con sujetos que no se sabe a qué sectores representan; en todo caso cualquier gobierno verdaderamente popular y revolucionario se lo hace con los sectores que hemos estado movilizados masivamente junto con la población cochabambina", explicó el universitario.

Dirigentes de las organizaciones movilizadas informaron que un comité revolucionario nombrará al sustituto de Reyes Villa probablemente este miércoles, pero el vocero Presidencial Alex Contreras dijo que el Ejecutivo respetará la legalidad y la Constitución Política del Estado, lamentando que algunos grupos hayan sobrepasado a sus dirigencias. “El gobierno no reconoce a otro prefecto que no sea Reyes Villa y le instamos que inicie el diálogo”, precisó.

Para hoy está prevista una sesión del Consejo Departamental en horas de la tarde en ambientes de ex Cordero, en la que se analizará la solicitud de los sectores sociales radicales. La dirigencia campesina y cocalera habría instruido a sus bases el repliegue de la plaza 14 de Septiembre.