Los miembros del G-20 reunidos en Río de Janeiro determinaron buscar la forma de desbloquear las negociaciones de la Ronda de Doha de la Organización Mundial del Comercio (OMC). Un grupo de organizaciones no gubernamentales (ONGs) de varios países en desarrollo pidió al Grupo que defiendan los intereses de los agricultores pobres y no solo los de grandes agricultores.

El G-20 representa a 23 países en desarrollo de Latinoamérica, Africa y Asia que defienden el fin de los subsidios que los países ricos conceden a la agricultura. Sus miembros son Argentina, Brasil, Bolivia, Chile, China, Cuba, Ecuador, Egipto, Filipinas, Guatemala, India, Indonesia, México, Nigeria, Pakistán, Paraguay, Perú, Sudáfrica, Tailandia, Tanzania, Uruguay, Venezuela y Zimbabue.

Las organizaciones no gubernamentales aseguran que, en lugar de más acceso a los mercados agrícolas de los países ricos, el G-20 debe luchar por incluir en los acuerdos multilaterales mecanismos de protección para los agricultores pobres. “Reafirmamos nuestra expectativa de que el G-20 coloque los intereses de los agricultores excluidos en el centro de la agenda de los debates multilaterales de comercio e impida la firma de cualquier acuerdo perjudicial para las poblaciones empobrecidas de los países en desarrollo”, indica la declaración firmada por organizaciones como la Red Brasileña para la Integración de los Pueblos, la Central de Trabajadores Argentinos, la Fundación Solón de Bolivia, la Mesa Global de Guatemala, la Marcha Mundial de Mujeres de Colombia, Oxfam International y ActionAid, entre otras.

A finales de septiembre, en Australia, el Grupo Cairns integrado por países exportadores agrícolas se la jugará por revivir la ronda Doha, que fue suspendida el pasado 24 de julio. Colombia, uno de los fundadores de ese grupo, insistirá en la importancia que tiene para el mundo en desarrollo eliminar los subsidios a las exportaciones de alimentos. Los ministros de los 18 países del Grupo Cairns llegan con la propuesta de fijar un nuevo cronograma encaminado a reanudar las negociaciones de la OMC. La embajadora de Colombia ante la OMC Claudia Uribe confía en que si bien en esa cita no se van a resolver los problemas que enfrenta el libre comercio en el mundo, sí ayudará a salir del momento crítico que viven las negociaciones del referido órgano.

La funcionaria es realista y no cree que el escenario cambie radicalmente, pues como telón de fondo está el proceso de elecciones en Estados Unidos y es evidente que la flexibilidad del Congreso en época preelectoral es poca para los intereses que persigue la OMC. Se trata de un tema político que puede acelerar el proceso o frenarlo, dice la diplomática.