La educación debe hacer que el hombre conozca la realidad y la manera cómo se encara este proceso depende la posibilidad de la formación integral del ser humano (no sólo el desarrollo intelectual, sino también de todas sus potencialidades físicas, emocionales y volitivas). Ya la teoría clásica del conocimiento (Marx la consideraba mecanicista o metafísica) plantea que el conocimiento se da en la relación del sujeto y el objeto.

Según esta teoría, en esta relación es el sujeto quien va en busca del objeto pero solamente de manera mental (intencionalidad) y realiza la aprehensión también puramente mental de una parte de las características del objeto (objeto formal, diferente del objeto real). Considera al sujeto como algo abstracto, totalmente desvinculado del tiempo, de la naturaleza y de la sociedad. Marx hace mucho énfasis en la crítica a esta concepción y señala que el hombre (sujeto) es una realidad concretísima, producto de sus relaciones sociales y de su época, es un ser históricamente determinado. Por otro lado, la teoría clásica del conocimiento considera al objeto como un ser estático, inmutable, que siempre permanece idéntico a sí mismo (ley ontológica de identidad); cuando en realidad se trata de algo que está en permanente cambio y transformación, el objeto siempre es novedoso porque nunca permanece igual que antes (concepción dialéctica de la realidad).

La concepción marxista de la teoría del conocimiento supera las limitaciones metafísicas de la teoría clásica, en la relación del sujeto social e históricamente determinado con el objeto en permanente cambio y transformación, el primero no solamente adopta una actitud contemplativa del objeto (relación mental) sino activa y transformadora. El sujeto actúa sobre el objeto para transformarlo según sus necesidades (praxis revolucionaria) y el objeto trasformado exige al sujeto nuevas acciones y un nuevo conocimiento de la realidad.

La acción transformadora del sujeto social sobre el objeto para satisfacer necesidades concretísimas del primero es el trabajo socialmente determinado y es, en este proceso, que el hombre llega a conocer al objeto (madre de las ciencias) y desarrollar, junto al conocimiento, todas sus potencialidades físicas, emocionales, volitivas, etc.

En el capitalismo, por la forma de producción imperante que determina la separación de la fuerza de trabajo (hombre) de los medios de producción (propiedad privada) y porque el trabajo socialmente especializado frente a la máquina reduce al obrero a condición de autómata que ejecuta durante toda la jornada la misma operación manual, hace que se produzca una ruptura en la relación sujeto – objeto. Este fenómeno se reproduce en una educación en crisis; el objeto es suplantado por el cuadro didáctico, por el texto – módulo, por el libro. Esta es la causa de por qué el alumno sin entender realmente el comportamiento de la realidad se limita a repetir mecánicamente la teoría.

Los marxista sostenemos que la única manera de superar la actual crisis de la educación es restituyendo la relación sujeto – objeto en el proceso del conocimiento, ligando la educación a la realidad donde, en el aprendizaje, se pueda lograr la unidad de la teoría y la práctica. Unir la educación a la realidad significa que la escuela – universidad esté inmersa el proceso social de la producción.

Sin embargo, en el capitalismo, la gran propiedad privada de los medios de producción se convierte en el obstáculo insalvable para resolver la crisis de la educación y, consecuentemente r,establecer la unidad del sujeto y el objeto en el proceso del conocimiento.