¿Cuánto cuesta al país la mala alimentación, los malos hábitos y la falta de ejercicios, en hospitales, medicamentos, ausencias al trabajo, trabajos mal hecho, etc.? La salud es un divino tesoro, un canto a la vida, que se debe cuidar, lo que no implica invertir mucho dinero, sino adoptar hábitos de vida saludables.

En Francia cuando alguien le dice a otro que está engordando, de inmediato viene la respuesta que es por comer mal. La grasa saturada y la falta de verduras y frutas, mezclado con sedentarismo y malos hábitos de fumar e ingerir sin medida bebidas alcohólicas, son enemigos del corazón, baluarte de la existencia de cada humano, no inexpulgable ante los continuos ataques que sufre de niveles elevados de lípidos como el colesterol, tabaco, hipertensión arterial, diabetes, obesidad abdominal, estrés y depresión. Es verdad que todo hombre sano es un enfermo que se desconoce, al decir de Louis Ferdinand Celine, renombrado médico y escritor, aunque polémico. Pero muchos se enferman porque atentan diariamente a su salud con su manera de ser, comer y pensar. Esto sucede a un gran porcentaje de bolivianos, no sea nada más que por tragar tanta fritura, el gran criminal de las arterias y el corazón Peor si su rutina es estar sentado ocho horas al día, viendo televisión cuando retornan a su casa, mientras se llenan de grasa antes de acostarse, sin una mínima caminata diaria de 30 minutos. Mas grave aún si fuma, aunque sea uno a la semana y no pueda contenerse ante las bebidas alcohólicas. ¿Por qué insistir en perogrulladas?

Simplemente porque los que cuidan su salud, son los que terminan pagando las cuentas de los que atentan contra ella. Disponen de más energía, por lo que producen más y piensan mejor, mientras que los otros viven cansados, desesperados, porque están enfermos. Hasta les falta el deseo amoroso del llamado romántico entre dos almas, tan bien descrito por Hermann Hesse en Sidharta cuando ama a Kamala, deleitándose como sólo dos seres humanos sanos lo pueden hacer. Nada que ver con esos hogares donde todo es grasa, puchos en las plantas, alcohol al por mayor, verdaderos santuarios para las personas de malos hábitos e infiernos para sus hijos que se inician temprano en las enfermedades de adultos como la diabetes, el colesterol y los problemas respiratorios, quedando rebajados en sus oportunidades de una vida normal.

Para darle vuelta a una vida de desperdicio, están ahora centros especializados y entrenadores capacitados que convierten a la salud en primordial. Orientan para lograr simplemente el bienestar físico, el sentirse bien, una adecuada alimentación, cura de enfermedades con gimnasia, aumento de masa muscular, mejora en el rendimiento de sus practicas deportivas y sobretodo cambios de hábitos malos por más saludables. Una visita a las páginas www.dreambodybolivia.com y go-fitness-spa.com, pueden dar una idea. No llegan al modelo de una Abadía de Théleme descrita por François Rabelais, donde Ponocrates, una especie de Coaching moderno, cambia el cerebro de Gargantua y lo conduce hacia el ejercicio físico, aparte de enseñarle todo lo que pueda convertirlo en erudito a través de lecciones que nunca terminan: comienzan antes de que salga el sol y terminan después de su caída, incluyendo subir montañas, correr, nadar, hasta lograr el Hombre del Renacimiento, que hoy puede ser equiparado al Hombre Nuevo del Che Guevara o al Empresario del siglo XXI, de acuerdo a preferencias.