Selva de la inspiración
Déjame pasar…

selva de la memoria
Déjame soñar…

Pukamayu. Rojo bermejo. Rojo sangre. Sangre Toromona. Sangre de guerreros que atraviesan el tiempo con su mirada, su presencia, su estar, su dignidad. Río Colorado. Río Rojo. Río Sangre. Yawarmayu: celebración de la osadía, resistencia, insistencia, fervor por amarrar a tu cuerpo para siempre y que las aguas te liberen, que las aguas te colmen de paz, que las aguas hablen y cuenten, las aguas digan, las aguas.

Yawarmayu, Pukamayu, río rojo, río Toromona: tu illa dirá, cantarán tus aguas, yawar unu, tu agua sangrienta cantará. Cantará esta balada. Cantará. Se rebelará. La canción Toromona cantará. La canción Toormona se rebelará. Dirá tu illa de la danza inmóvil, la perpetua danza de la selva. Dirá de la magia y dirá de la guerra. Dirá yawar weke, dirá de las lágrimas de sangre que te volvieron río, dirá de las aguas sangrientas, de la magia del río, de la guerra de la selva. Tu illa, tata río, cantará.

Yawar weke, yawarmayu, Pukamayu, colorado: sueñas con Toromonas. Como yo. Sueño con Toromonas. Soñamos. El río, los Toromonas, yo: todos soñamos. Todos nos soñamos. En el agua roja. En el silencio. El frescor, la sombra, el olvido. En el viento que se encauza y baja y que también dice, como la illa del agua sangrienta, dice: ¿qué dirá?

Dicen también los Toromonas. Cantan. Se rebelan. Dicen yawar rumi, dicen piedra sangrienta. Con una piedra de sangre que se hizo lecho, cauce, viento, arena, montaña que se derrama, Kuara hizo un río: este río, el río de sangre, el Pukamayu, el río de los Toromonas. Cantan. Se rebelan: vuelven. Kuara, nuestra madre, hizo un río y a todos los ríos, hizo esta selva y a todas las selvas, hizo a los Toromonas y a todos los hombres. A todos los Toromonas.

Después los hombres se enfrentaron por asuntos de hombres y colmaron el yawarmayu, danzaron, danzaron, danzaron, laceraron su piel, danzaron, incendiaron sus labios, danzaron, lloraron lágrimas de sangre. Danzaron: se mortificaron. Kuara se enfadó y encantó esos lugares: Caquiawaka, Bahuaja, cerro Chuncho les dicen. Se alejan, se pierden. Te alejas, te pierdes. Tienes que celebrar a Kuara, a la Pachamama, si deseas hallarlos. Para acercarte, para encontrarlos, tienes que ch`allarla, agasajarla, bendecirte con su luz para que ilumine tu travesía. Kuara te dirá: tienes que escuchar a las illas. Si no te alejas, te pierdes, te olvidas.

La illa del agua sangrienta: ¿qué dirá? La illa del río, el agua brava, el agua mansa: ¿qué dirán? Jawaway, la illa de los animales que van en tropa, que van juntos por el monte, ¿qué dirá? La illa de las flores azules: ¿qué dirá? ¿Qué dirá el sol, qué dirán sus marcas? ¿Qué dirá Kuara, la única, la todopoderosa, la invencible? ¿Qué dirá la luna, mensajera de Kuara y amiga de las otras estrellas? ¿Qué dirá la illa de la selva? ¿Nos dejará pasar? ¿Nos dejará soñar? Canta, canta, canta Toromona: nunca dejes de cantar.