El ex director de la Fundación Solón, Pablo Solón Romero, fue designado por el Presidente Evo Morales como representante plenipotenciario del gobierno de Bolivia, con rango de embajador extraordinario, para asuntos comerciales y de integración.

El Ejecutivo necesitaba el apoyo de un funcionario con una mirada más amplia y global en un momento excepcional para Bolivia, caracterizado por distintos desafíos internacionales. El Presidente Morales asume en breve la presidencia de la Comunidad Andina de Naciones (CAN) con dos misiones centrales: resolver en un lapso de dos meses las diferencias internas del bloque agravadas por el desmarque de Colombia y Perú -que decidieron firmar un Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos- y por el alejamiento del Venezuela; y por otro lado, liderar la negociación de un acuerdo de asociación con la Unión Europea.

Además, el gobierno boliviano, como máxima autoridad de la CAN, está llamado a organizar la cumbre de presidentes que se desarrollará en junio en Ecuador y la futura Cumbre de la Comunidad Sudamericana de Naciones prevista para fin de año.

El Presidente y el Canciller David Choquehuanca necesitan apoyo para atender las relaciones internacionales que no solo tengan que ver con el comercio sino también con la migración, el narcotráfico y la energía, entre otros aspectos.

Solón estaría a cargo de las relaciones con Venezuela y Cuba a partir de la suscripción del Tratado de Comercio de los Pueblos (TCP); incidiría en el proceso de integración energética con Brasil, Argentina, México y eventualmente Chile a partir del gas; atendería las relaciones con Europa buscando soluciones estructurales al problema de la migración y formaría parte de las negociaciones con el primer mundo en cuanto a temas de narcotráfico, incluida la campaña internacional por la despenalización de la coca.

Solón formó parte de la comitiva presidencial que acompañó a Morales en la reciente cumbre de presidentes de América Latina y Europa que se celebró en Viena, y fue uno de los artífices de la preservación de la unidad andina en las negociaciones. Colombia, Perú y Ecuador estaban dispuestos a firmar tratados comerciales con la UE (Alejandro Toledo era el más entusiasta), pero primó la cordura y al final se resguardó la unidad. Ahora la región tiene un plazo de dos meses para resolver sus diferencias y eventualmente iniciar las charlas en bloque.

En principio la UE afirmó que no negociaría acuerdos comerciales bilaterales con los países andinos sino un tratado en bloque, pero luego se supo que algunos gobiernos europeos y Perú habrían acordado emprender conversaciones con “diferentes ritmos”. La representación boliviana, a la cabeza de Solón, enfatizó que el problema no son los ritmos de negociación sino los contenidos, bases y alcances de un posible acuerdo entre los dos continentes.

En Viena, la representación boliviana se opuso a la firma de acuerdos comerciales al estilo de Chile y México y consiguió que en la declaración presidencial no se mencione como objetivo central la búsqueda de TLCs sino un “Acuerdo de Asociación” que vaya más allá del comercio y que incorpore temas de cooperación y diálogo político.

Uno de los desafíos del gobierno boliviano y de su futuro embajador plenipotenciario es mantener la unidad de la CAN y reencausarla. En un momento en el que hacen aguas los TLCs entre los andinos y Estados Unidos, se pretende incluir en la negociación con la UE bases distintas a las que apuntalan los tratados de libre comercio convencionales.