Alfabetizar y descolonizar la educación

Edgar Ramos Andrade

marzo 6, 2006Publicado el: 4 min. + -

(SDI).- La importancia de la campaña de alfabetización masiva radica en el ?barrido nacional? que incluye idiomas nativos por región. Los contenidos y profesores bolivianos utilizarán metodología cubana. Este proceso nunca fue política de Estado quizá porque nuestra educación estuvo (aún está) ligada a un secante cuanto fracasado liberalismo modernista, aplicado rigurosa e implacablemente en Bolivia.

Este 1 de marzo (miércoles de ceniza) comenzó en Bolivia una gesta histórica, no de esas de los libros de la historia oficial, que cuentan de reos convertidos en conquistadores (y héroes) como nos ocurrió con Francisco Pizarro, Hernán Cortez, los amigos y cómplices de ambos, hace más de 500 años.La hazaña es alfabetizar a casi un millón de ciudadanos bolivianos mayores de 15 años, en un país lleno de taras y donde la educación (la verdadera) es un privilegio inexistente. Solo como muestra: En el último decenio tuvimos una veintena de “proyectos” de alfabetización manejados por la “cooperación internacional” y ONGs, todos parciales, focalizados y regionales, que no atacaron el problema de fondo: El analfabetismo es un problema socio-político, de exclusión estatal.La etapa piloto de la gesta comenzó el miércoles 1 con la instalación de 52 “puntos de alfabetización” en todo el país, cada uno con los siguientes elementos técnicos y humanos: Un@ facilitador (a), 15 alumnos promedio, un televisor, un video reproductor y 14 cassettes que contienen 65 video programas de alfabetización además de la cartilla y los documentos de registro correspondientes. El método es el cubano “Yo, sí puedo” en tanto que contenidos, infraestructura, profesores y estudiantes son bolivianos. La etapa de generalización (en siete “oleadas”) arranca el lunes 20.Lo comunicacional y lo político

Cada clase de alfabetización es presencial pero utiliza intensamente medios audiovisuales: video clases, televisor, video reproductor y cassettes. En Bolivia la televisión nos adormeció de tal modo que es casi imposible pensar que el video puede servir para fines educativos. Nuestra mal habida televisión nos domesticó a tal grado que nos convirtió en analfabetos funcionales que tienen como principios “el poder” (ficticio), el individualismo (real) y la mercantilización de la educación.La omnipotente presencia de lo audiovisual en la alfabetización competirá entonces con el dictatorial mensaje de las redes, canales y programas bolivianos de televisión, cuya contribución a la des–educación es notoria. Escuelas, colegios y universidades, y muy particularmente las facultades de comunicación social se aplazaron olímpicamente y sus estudiantes avanzan inertes hasta su graduación, casi sin rumbo.En lo político, la alfabetización masiva invita a una inmensa movilización social de los excluidos, de aquellos marginados por el Estado, muchos de ellos adultos, que adquirirán derechos conculcados: No saber leer ni escribir, no tener documentos de identidad y menos ejercer elementales facultades: hacer negocios legales o votar. El sistema educativo boliviano se volvió tan aséptico, excluyente y tecnocratizado que se olvidó de su función fundamental.¿Qué hacer?Ante semejante panorama no caben dudas y menos opciones. La educación debe descolonizarse mentalmente. Es más, debe politizarse e ideologizarse. Por lo tanto, la alfabetización masiva que el gobierno boliviano comenzó este miércoles 1 es solo el primer paso. Si comenzamos con los alfabetizados, debiéramos seguir con primaria, luego secundaria para terminar en la universidad, cuyas taras y mercantilización son grandes cuanto nocivas.Bolivia vive una revolución política silenciosa, casi subterránea No percatada (a propósito) por los “medios de comunicación social” los cuales, mercantilizados como están, confunden (intencionalmente) la información con mercancía cual zapato de dama de última moda... Y en el caso de la campaña nacional y el “barrido nacional de alfabetización” tenemos tres tareas: a) Consagrarnos al trabajo, b) actuar con humildad y c) lograr resultados. Eso lo pidió el Presidente Fidel Castro a los asesores cubanos que ya trabajaron en Africa y América Latina. Por tanto, no podemos equivocarnos.

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