El gobierno que se instale el 22 de enero de 2006 estará abierto a negociar acuerdos comerciales con Estados Unidos o los países del Mercosur, pero esos tratados tendrán que ser justos y sobre todo ventajosos para los pequeños productores, adelanta Evo Morales, presidente electo de Bolivia.

“Cualquier tratado de comercio, sea el TLC con Estados Unidos o el Mercosur, debe orientarse al comercio justo, de pueblo a pueblo, donde los microempresarios, los pequeños productores e incluso los agroindustriales sean los que resuelvan sus problemas”, declaró Morales en una entrevista con el diario argentino Página 12. Según el líder indígena, su gobierno impedirá que las transnacionales, que de paso reciben subvenciones, “nos invadan con sus productos”.

La posición del MAS respecto a los tratados de libre comercio quedó clara mucho antes de que Morales arrase en las elecciones. Durante la campaña electoral, este partido de izquierda moderada anunció que de llegar al poder se empeñaría en abrir mercados para la oferta exportable, pero priorizando la diversificación para no depender de una sola plaza comercial.

El MAS privilegia las relaciones bilaterales que podrían rendir mejores frutos por las características económicas y geográficas del país. De ahí que Morales preferiría profundizar vínculos con Argentina, Brasil, Venezuela, Colombia, Chile y México.

El país podría continuar negociando el TLC con Estados Unidos en la medida en que se acepten solo términos comerciales y no formatos que implican resignar la soberanía nacional, indica el programa de gobierno del MAS. En otras palabras, se plantea “negociar con Estados Unidos un acuerdo comercial que no signifique condicionalidades ni formatos que atenten contra temas fundamentales como la propiedad intelectual, compras estatales, inversiones y otros. En caso de no prosperar esta negociación se trasladarán los productos destinados a Estados Unidos a otros mercados tales como el de la Unión Europea y Asia”.

Morales considera que el Nafta (el tratado de libre comercio entre EE.UU., Canadá y México) no ha resuelto absolutamente nada para pequeños y medianos productores ni cooperativas de México. “Y con esas experiencias deberían revisarse esos tratados. Si se garantizan los mercados, bienvenidos, y tal vez podamos entrar a Estados Unidos con la hoja de coca y no con la cocaína, con charque de llama (carne seca), o quinua. En ese caso, estaremos abiertos al diálogo, pero acuerdos comerciales que eliminen al artesano y al pequeño productor no van con nosotros”, enfatiza el líder indígena.