?Adiós, dolce vita?

Rodolfo Faggioni

noviembre 30, 2005Publicado el: 4 min. + -
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Milán.? El importante semanario inglés THE ECONOMIST ha presentado su ?Special Survey? sobre Italia con un título singular: ?ADIOS, DOLCE VITA? describiéndolo como un país en lento declino social, económico y sobretodo, con pocas esperanzas de recuperarse en poco tempo.

Según el estudio, los efectos del declino se notan claramente: el "standard" de vida de los italianos ha bajado muchísimo. En los grandes centros comerciales, el facturado disminuye durante la última semana; señal evidente que muchos no logran llegar a fines del mes con los actuales sueldos y las vacaciones, tanto amadas por los italianos, se han reducido a pocos días durante el año, El autor John Peet ve también un deterioramento del tejido social. "La famiglia resiste, pero el hecho que el 40% de los italianos entre los 30 y 34 años vivan en casa de los padres no es una señal feliz. Ha aumentado también en modo geométrico la evasión fiscal y los abusos edilicios, fomentados por las repetidas amnistías. La corrupción no ha disminuído, mejor dicho ha aumentado.

El famoso "milagro económico" de los años 60 que ha superado a la economía inglesa ha terminado. El crecimiento medio de la economía en los últimos quince años ha sido la más lenta de Europa. Las pequeñas industrias a conducción familiar, la verdadera columna vertebral de la economía, han sufrido la competencia china. Con el Euro blocado, se ha blocado la válvula de desahogo de la inflacción y la productividad italiana ha terminado en el 47° lugar en el mundo, por encima solamente de la República africana de Botswana.

También la situación demográfica es terrible. Italia tiene un índice de natalidad entre los más bajos de Europa y la población decrece por el aumento de la vida media. Las consecuencias económicas son por lo tanto preocupantes para el futuro de las nuevas generaciones.

El parecer del THE ECONOMIST sobre el Premier italiano Silvio Berlusconi es bien conocido. En el 2001 decía que era un "unfilt" (indigno, inadapto) a gobernar un País como Italia. Ese parecer en el 2005 es siempre el mismo. Del famoso "contrato con los italianos" que había prometido durante su campaña electoral del 2001, no cumplido casi nada. Su gobierno ha sido más filo-americano y filo-israeliano que los precedentes. Ataca continuamente a los "comunistas" italianos pero tiene en gran simpatía a Vladimir Putin, que seguramente lo ve como a un "hombre de negocios" transformado en "hombre político". Las finanzas públicas son descritas por THE ECONOMIC como "terribles" (dreadful). El Gobierno ha heredado un "surplus" primario en el "budget" de casi el 5% del PIL y lo ha completamente despilfarrado. Otro infeliz legado del Gobierno Berlusconi es el de haber atacado en continuación a la Magistratura describiéndola como una conspiración "comunista".

Una parte de la difícil situación que ha convertido Italia en el "enfermo de Europa" se debe seguramente al contexto macroeconómico mundial, pero su debilidad principal se la debe a la "cuota" del "made in Italy" que ha disminuído de modo expotencial. Solo el 12% del "export" es de alta tecnología, la mitad de la media Europea. E Italia gasta solo el 1,2% del PIL en investigaciones, contra una media europea del 2% y del 3,2 del Japón. El actual gobierno da la culpa de todo esto al ataque que ha sufrido los EE.UU. el 11 de septiembre del 2001, al terrorismo internacional, al Euro y a la China.

El Euro tiene el mérito de tener la inflacción bajo control interrumpiendo la mala costumbre de desvalorizar su vieja Lira. Ahora el país tiene que aprender a vivir con una inflacción baja y una moneda estable. Si Italia hubiese continuado con su política "histórica" es difícil poder entender como hubiese podido hacer para sobrevivir en el Mercado Común Europeo. Todo esto hace que los problemas sean de difícil solución.

También la Bolsa Italiana es pequeña si uno la compara a las dimenciones de la economía mundial. Después de los escándalos Parmalat y Cirio, los ahorradores no tiene ninguna confianza en los títulos financieros italianos.

Seguramente, con el tiempo, la creatividad italiana podrían salvar un País rico en inventiva y estro y con reformas radicales. Por ahora somos pesimistas. Su situación actual es la misma de Venecia del 18° Siglo, que se ha quedado sentada por mucho tiempo sobre sus éxitos del pasado. La "Serenissima" es hoy algo más de una atracción turística. ¿Es este el destino de Italia?

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