Algunos ministros y altos funcionarios comerciales sienten que llegó el momento de reducir el nivel de ambiciones para la cumbre de la Organización Mundial del Comercio (OMC) que se celebrará en Hong Kong en diciembre. De esta forma intentan evitar otro fracaso como el de Cancún en 2003. ?No es que pensemos que Hong Kong vaya a ser un fracaso, sólo estamos moderando las expectativas debido a lo intrincado de los temas y al tiempo que nos queda?, declaró Kamal Nath, ministro de Comercio de India. Lo que sucede es que las naciones emergentes no están dispuestas a liberalizar su economía al ritmo exigido por las potencias mientras éstas sigan subvencionando no solo a sus pequeños y medianos productores sino también a los grandes terratenientes, entre ellos miembros de realeza británica y francesa.

Ministros de comercio y funcionarios de Estados Unidos, la Unión Europea, India, Brasil y Japón se reunieron hace poco en Londres sin alcanzar un consenso previo con miras a la cumbre de la OMC. Luego del encuentro, algunos delegados admitieron que tendrían que posponer el plazo límite fijado para diciembre en las conversaciones para liberalizar el comercio mundial, aunque la UE advirtió que una medida de esas características implicaba riesgos. Se supone que las conversaciones sobre la Ronda de Doha deben terminar a fines de 2006, de ahí la necesidad de plantearse expectativas más realistas con vistas a la cumbre de Hong Kong en diciembre de 2005.

Los principales funcionarios de la OMC dijeron que podría no ser posible definir un borrador de un acuerdo antes de un encuentro ministerial en Hong Kong en diciembre. “Podríamos necesitar un Hong Kong II”, declaró el canciller brasileño Celso Amorim,

El comisario europeo de Comercio Peter Mandelson advirtió que no se debería bajar el nivel de ambición de un eventual nuevo acuerdo, de cara al encuentro que se celebrará en Hong Kong entre el 13 y el 18 de diciembre, pero su palabra carece de autoridad. La UE ha cargado con las mayores críticas de parte de otras naciones clave por el punto muerto al que llegaron las negociaciones agrícolas. Amorim dijo que se había avanzado en la comprensión de las distintas posiciones de negociación, pero “es mucho lo que queda por hacer y las diferencias aún son muy grandes”.

Los 148 países de la OMC tenían previsto definir las modalidades de lo que deberá ser la liberalización del comercio en agricultura, acceso a los mercados para productos industriales y los servicios, entre otros. Sin embargo, hasta el momento son insuficientes las ofertas de Estados Unidos y la Unión Europea (UE) en cuanto a la reducción de subvenciones agrarias.

La organización no gubernamental Oxfam acusó este martes a la UE de llevar propuestas que no implican ningún recorte de tales subsidios, sino que incluso podrían aumentarlos. La oferta europea incluye reducciones de aranceles -una media del 46%-, que en algunos productos llegan al 60%.Oxfam denunció que el 60% de las subvenciones que recibe Francia van a parar a manos del 15% de las empresas agrícolas más prósperas. “Los dos mayores beneficiarios franceses se han repartido 1,7 millones de euros” e incluye a Alberto de Mónaco entre los receptores más destacados del maná de ayudas.

La conocida organización insiste en que la gran parte de los copiosos subsidios de los países ricos se los llevan los grandes terratenientes y no los pequeños y medianos agricultores. El 70% de los pequeños agricultores franceses sólo recibe un 17% del total de las subvenciones del presupuesto europeo.

Francia recibe unos 9,4 billones del total de 44 billones de euros del presupuesto agrícola de la Unión. Según Oxfam, el príncipe Alberto de Mónaco acompaña a los grandes terratenientes franceses como beneficiario de lujo de las ayudas agrícolas de la PAC, aunque la lista de oro se extiende a otros países como España, Holanda y hasta el propio Reino Unido. Oxfam asegura que Alberto de Mónaco, al que atribuye una fortuna personal de 2.000 millones de euros, recibió 287.308 euros en 2004 en concepto de ayudas.

La organización humanitaria recuerda que en 2003 el gobierno británico bloqueó la limitación de las ayudas a las explotaciones con más de mil hectáreas, posición que atribuye a la defensa de los intereses de la propia familia real, una de las mayores beneficiarias de la PAC en el Reino Unido junto a Tate & Lyle, gigante del azúcar y otros productos.

A pesar de todo, el comisario europeo Mandelson aseguró que no hará más concesiones agrícolas y que “presionará duro” para obtener avances en otros sectores -bienes industriales (NAMA) y servicios- en las reuniones con otros socios de la OMC.

Por otro lado, las organizaciones de la sociedad civil cuestionan la forma antidemocrática en la que los países ricos pretenden imponen a los pobres consensos artificiales en la cumbre de la OMC. En un reciente comunicado público, instituciones de todo el mundo declararon estar “aterradas por el proceso sumamente antidemocrático y engañoso usado para elaborar el borrador de la declaración ministerial sobre servicios, que esencialmente deja de lado las preocupaciones de la mayoría”.

Según este colectivo social, del que forman parte ATTAC, Christian Aid, Polaris Institute, Public Citizen, entre otras organizaciones no gubernamentales, el proceso de negociación en la OMC redefine completamente la forma para decidir el “consenso”: “en vez de alcanzar un acuerdo general previo antes de que un artículo sea incluido en un texto que se negocia, ahora parece que, al menos en el caso del Consejo para el Comercio en Servicios, el Presidente puede incluir artículos de los demandantes que él considera apropiados, incluso si no hay ningún acuerdo entre los miembros, y estos sólo pueden ser quitados si hay acuerdo general completo entre los 148 Estados miembros”.