Holanda: Un No mayor contra la carta magna europea

Isaac Bigio

junio 1, 2005Publicado el: 5 min. + -
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Los primeros resultados del referendo sobre la constitución europea en Holanda arrojan que el índice de participación ha sido alto (62%) y que el NO estaría respaldado por un 63% de los votos. Esto implica una derrota a la carta magna europea mayor a la que el Domingo recibió en Francia donde votó el 70% y el No obtuvo el 55% de los sufragios.

La Constitución Europea ha sufrido dos No: el de Holanda y Francia (dos de sus seis fundadores). Ambos No potenciarán a las dos vertientes contrapuestas que le promovieron: las derechas nacionalistas y las izquierdas socializantes.

El No de Francia y Holanda torna inviable el actual proyecto de constitución europea y obligará a sus 25 miembros a una nueva ronda de negociaciones y redefiniciones. Se ha paralizado la consolidación de la UE y su ampliación (hacia Croacia y Turquía).

El Si viene siendo promovido en todo el continente por una convergencia de las principales corrientes ideológicas europeas: centro-derecha popular, liberales, socialdemocracia y democristianos. Todos ellas lideran gobiernos y se ubican a la derecha o a la izquierda del centro.

El No, en cambio, viene siendo promovido por dos extremos irreconciliables. Por un lado está la derecha nacionalista que no quieren que sus respectivos Estados pierdan más soberanía, que quieren controlar la inmigración o que se resienten porque la nueva carta no es demasiado cristiana y podría permitir que Turquía allí entre.

Por otra parte está la izquierda (socialista, nacionalista, ecologista, comunista y trotskista) que acusa a la carta de querer desmantelar "conquistas laborales", eliminar beneficios sociales, permitir más "neoliberalismo" y hacer una Europa "para el capital" y "no para los trabajadores".

En Holanda muchos han votado contra la carta europea temiendo que esta de más poderes a los Estados grandes (como Francia, Alemania y Reino Unido) a desmedro de los chicos, en rechazo al gobierno centro-derechista o protestando por que consideran que su país sería uno de los que más subsidia al resto de la UE en proporción a sus habitantes. En el No han coincidido ultra-derechistas y ultra-izquierdistas, y también los clericales que buscan un peso más cristiano en la carta magna con quienes quieren preservar leyes liberales como permitir la eutanasia, cafés donde se vende libremente marihuana o los "barrios rojos".

Tras estos dos No la UE se adentra a la peor crisis que ha tenido en su historia (desde que en 1957 se firmó el Tratado de Roma que fue uno de sus antecedentes). Los partidarios del sí podrán decir que nueve países la han ratificado frente a dos. Incluso hay quienes dicen que no es posible que uno o dos países veten el desarrollo del resto, pues eso no sería democrático. Por otra parte, hay quienes sostienen que la nueva constitución viene siendo democráticamente rechazada.

Hasta el momento 8 países la han aceptado con el respaldo de un 85% al 95% de sus respectivos parlamentos. Solo 3 países han tenido referendos. Mientras los partidarios del Sí resaltan que en España el 76.7% votó por el sí, los anti-constitución europea arguyen que lo que ganó fue una masiva abstención (57.67%) y que la mayoría de la población en España, Francia y Holanda no ha votado por la constitución que debería imperar.

El No viene ganando el momento. Si en España fue animado esencialmente por la izquierda no gubernamental y del nacionalismo vasco, gallego y catalán, y en Francia logró el respaldo de un importante sector del Partido Socialista y Verde así como de la derecha nacionalista, en Holanda amplió su respaldo a sectores cristianos y liberales.

El 16 y 17 de Junio los líderes de la UE se reunirán para contemplar si se para el proceso de referendos o se pasa a una recomposición. Tony Blair, quien debe asumir la presidencia de la UE por 6 meses a partir del 1 de julio, no quisiera llamar a un referendo en su propio país en el que tiende a perder. Dicha derrota sería ampliamente capitalizada por el conservadurismo quien quisiera así recuperarse de haber perdido 3 veces consecutivas una elección general.

Blair quisiera aprobar el debilitamiento de su rival Chirac para ir hacia una mayor apertura de los mercados internos. Por paradójico que parezca, Chirac, quien dirige la derecha gala, sostiene que el "neoliberalismo es el nuevo comunismo (enemigo) de nuestro tiempo", Blair, quien lidera un partido surgido de los sindicatos y del movimiento socialista, arguye a favor de mayores concesiones a la empresa privada.

El resultado del No franco-holandés podrá querer ser usado pro sectores neo-conservadores norteamericanos para postular que EEUU sigue siendo la única superpotencia sin rival alguno y con una misión internacional muy clara.

También alentará a la derecha nacionalista y a la izquierda socialista. En Reino Unido, este último sector ha demostrado particular fuerza en las últimas elecciones europeas (donde un quinto de los electores votaron por partidos anti-inmigrantes como UKIP y el neo-fascista BNP y donde los tories, con un discurso anti-euro, sacaron un buen resultado).

Al nivel de la UE evidencia la división de tan heterogéneo bloque. Los resultados franco-holandeses podrían llevar a ahondar dos niveles que hay dentro de la UE. En la actualidad hay un corazón que acepta al euro y una periferia que mantiene su moneda nacional. Lo que estos referendos podrían producir es que se desarrolle una euro-zona más cohesionada en torno al eje franco-alemán que apunte a tener una cancillería y fuerza armada conjunta, una política exterior más distante de EEUU y una protección de determinados beneficios sociales, mientras se mantenga un segundo nivel de miembros "nuevos" y "periféricos" con una agenda económica más liberal y un grado de mayor acercamiento diplomático hacia Bush.

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