Al menos 2.600 unidades productivas afiliadas a la Federación de los Micro y Pequeños Empresarios de El Alto rechazan la firma de un TLC con Estados Unidos porque aseguran no estar listas para competir con las empresas transancionales de la potencia del norte.

Promover la competencia entre las microempresas alteñas y las transnacionales es como enfrentar a ispis (peces pequeños) con ballenas, reclaman los pequeños productores de muebles y textiles.

Los carpinteros piensan que no será posible encarar la feroz competencia si es que el gobierno no aplica planes concretos para apoyar al sector, como por ejemplo garantizar el flujo permanente de tablones de madera.

El gobierno boliviano insiste en abrir las puertas del mercado nacional a las empresas extranjeras cuando el índice de competitividad boliviano es uno de los más bajos del mundo. Mientras Estados Unidos ocupa el tercer lugar, Bolivia se encuentra en el puesto 97 del índice global de competitividad.

Es por eso que los productores alteños, inclusive, están dispuestos a perder los beneficios del ATPDEA y a pagar aranceles para sus productos en el mercado estadounidense si eso protege al mercano local de la invasión los productos norteamericanos.

El Presidente Carlos Mesa prometió a los empresarios privados una firme voluntad para impulsar el ingreso del país al TLC con Estados Unidos. Esa es la principal conclusión que salió de la reunión sostenida ayer entre el Jefe de Estado y los presidentes de las cámaras de Industrias, Víktor de los Heros; de Comercio, Guillermo Morales; de Exportadores, Eduardo Bracamonte, y el presidente de la Confederación de Empresarios Privados de Bolivia (CEPB), Roberto Mustafá Schnorr.

Pese a las observaciones de los micro productores y de otros sectores sociales que rechazan un acuerdo con Estados Unidos, el gobierno aprobará en las próximas horas un desembolso de 1,4 millones de dólares para el funcionamiento de la oficina de Coordinación del TLC y para propaganizar las supuestas bondades del TLC.