El año pasado vendieron al exterior casi 1.500 toneladas de un aromático grano muy apreciado en Europa Caficultores campesinos de los Yungas de La Paz son responsables del 40% de las exportaciones bolivianas de café El año pasado el país exportó aproximadamente de 4.500 toneladas de café sin tostar en grano por un valor de 6,2 millones de dólares. De ese total, las Organizaciones Económicas Campesinas (OECAs) de los Yungas afiliadas a la Federación de Caficultores Exportadores de Bolivia (FECAFEB) vendieron al exterior poco más de 1.500 toneladas, e incluso casi llegaron al 40% de las exportaciones totales de café. Las empresas privadas exportaron el otro 60%.

Caficultores campesinos de los Yungas de La Paz son responsables del 40% de las exportaciones bolivianas de café

Miguel Lora

El año pasado el país exportó aproximadamente de 4.500 toneladas de café sin tostar en grano por un valor de 6,2 millones de dólares. De ese total, las Organizaciones Económicas Campesinas (OECAs) de los Yungas afiliadas a la Federación de Caficultores Exportadores de Bolivia (FECAFEB) vendieron al exterior poco más de 1.500 toneladas, e incluso casi llegaron al 40% de las exportaciones totales de café. Las empresas privadas exportaron el otro 60%.

El café es un producto agrícola de exportación capaz de generar entre 7 y 8 millones de dólares anuales. Familias de campesinos que habitan en las montañas sub tropicales de los Yungas obtuvieron el año pasado ingresos por 3,7 millones de dólares, lo que representa el 60% del valor de las exportaciones, indican datos de la FECAFEB y de la Camex.

Las OECAS afiliadas a FECAFEB ganaron más que los privados exportando menos debido a que vendieron su producto a un precio más alto en los denominados “mercados justos y solidarios” de Europa, Asia y Estados Unidos.

En las bolsas de Nueva York y Londres, el quintal de café cuesta entre 60 y 70 dólares. Las OECAS cobran en el comercio solidario hasta 124 dólares por quintal de café convencional y casi 140 dólares por quintal de café orgánico.

Se calcula que aproximadamente 40% de la producción de los campesinos organizados se exporta al mercado convencional; 5% al mercado de café especial; 8% al mercado de productos orgánicos y 47% al mercado solidario.

¿Qué es el mercado solidario?

Una cualidad tiene el café yungueño que permite a los campesinos productores no solo sobrevivir sino prosperar en el inestable mercado internacional. El grano nacional es muy cotizado en mercados alternativos del mundo, ajenos a la bolsa de valores, dispuestos a pagar el precio “justo” por un producto orgánico y sin agroquímicos.

Amplias capas de consumidores del primer mundo son cada vez más conscientes de que la revolución verde en la producción agrícola implicó el uso de fertilizantes y venenos. Es por eso que en los últimos 20 años, estos clientes alternativos van conformado un mercado diferenciado dispuesto a consumir con “ética”, esto es comprando cafés orgánicos directamente al productor, reconociendo a los vegetales como alimentos sanos y a los trabajadores agrícolas como constructores de una riqueza social. Este nuevo consumidor quiere ser democrático, responsable con el medioambiente, y sobre todo “justo” con el productor.

Fruto de ese interés ha nacido el “mercado solidario”, que está dispuesto a pagar el doble de lo que retribuyen las bolsas de valores por un grano de café orgánico.

Alrededor del 18% de las exportaciones totales de café boliviano es absorbido por el mercado solidario, en tanto que el 14,4% de la producción se exporta como producto orgánico y el 7.6 % a los mercados especiales .

La participación de las OECAs en el negocio cafetalero

En comparación con el año 2002, las OECAs aumentaron su participación en el negocio cafetalero de exportación de 26 al 40%, mientras que sus ingresos ascendieron de 2,4 millones a 3,7 millones de dólares. En una década, entre 1989 y 1999, el volumen de las exportaciones de las OECAs subió 133%, en tanto que las exportaciones de las empresas privadas apenas subieron 10%.

El año pasado, tres OECAs afiliadas a FECAFEB se ubicaron entre los 10 primeros exportadores. La Cooperativa Agrícola Villa Oriente exportó 176 toneladas; la Coaine Ltda., 149 toneladas, y la Central de Asociaciones de Productores de Café de Caranavi (CENAPROC) 145 toneladas. Todas ellas son de Caranavi.

La actividad cafetalera campesina absorbe una gran cantidad de mano de obra. En la producción intervienen 22 mil familias de pequeños agricultores y otras 8 mil personas en los procesos de transporte, comercialización e industrialización. Adicionalmente, se calcula que más de 4 mil personas participan en procesos complementarios como empleados permanentes y eventuales dedicados a la selección manual del producto de exportación y a la comercialización.

La Paz, el centro cafetalero del país

La zona de los Yungas de La Paz constituye el centro cafetalero del país. En las provincias de Caranavi, Nor y Sud Yungas, Larecaja, Franz Tamayo, Inquisivi y Murillo se cultiva el 95% de la producción nacional de café, mientras que el restante 5% se distribuye entre otros cinco departamentos: 0,1% en Pando, 1% en Cochabamba, 0,5% en Tarija, 2.5 en Santa Cruz y 0,4% en Beni.

Los expertos en el negocio reconocen que la zona yungueña tiene potencialidades para cultivar un café de alta calidad. En las montañas de los Yungas de La Paz las temperaturas promedian los 21ºC y las altitudes oscilan entre los 1.000 y 1.800 metros sobre el nivel del mar. Los mejores cafés están en la franja de los 1.200 a 1.800, características agroecólogicas que permiten al grano paceño tener un aroma fragancioso, cuerpo consistente y una alta acidez.

Las unidades campesinas cultivan la especie de café conocida como arábica, en las variedades typica o criolla (92%) y Caturra, Catuai y mundo novo (7%).

Todavía es una participación marginal

La producción de café ha subido 13% entre 1996 y 2002, pero la participación de Bolivia en el negocio mundial no deja de ser marginal: alrededor del 0,3%.

Las 22 mil unidades familiares que se dedican al cultivo de aproximadamente 24 mil hectáreas (1999), acopian 80 mil quintales de 60 kilos por año, frente a los 14 millones que produce Colombia o los seis millones en El Salvador. Además, sus rendimientos rondan los 12 quintales por hectárea, mientras que Colombia obtiene hasta 45.

Ese número de productores, que representa la mitad de los grupos familiares de los Yungas, producían 160.000 sacos de 60 kilogramos de café arábica en los años 90, actividad que generaba entre 20 y 32 millones de dólares anuales dependiendo del precio internacional. Debido al derrumbe de los precios la producción y el valor de las exportaciones han descendido. En 2003, las OECAs produjeron 25.000 sacos de 60 kilogramos, cuando la producción nacional ascendió a 72 mil sacos, indican las cifras de la Camex.

El aumento mundial de producción fue la causa principal de la caída de los precios, pero la producción boliviana es tan pequeña que un aumento del volumen tendría un efecto positivo si se considera que el consumo mundial ha subido aproximadamente 3% entre 1996 y 2001.