La millonaria campaña mediática del Referéndum no logra convencer a los ciudadanos

julio 12, 2004Publicado el: 7 min. + -
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Mesa quiere todo o nada: prefiere que la gente responda si o no a todas las preguntas; insiste en exportar gas con o sin industrialización La millonaria campaña mediática del Referéndum no logra convencer a los ciudadanos Pese a la intensa campaña mediática que el gobierno ha desplegado para convencer a la ciudadanía de las ventajas de su política energética, las amenazas de boicot al Referéndum y el escepticismo en torno a esa consulta se mantienen inalterables y en algún caso tienden a aumentar.

Mesa quiere todo o nada: prefiere que la gente responda si o no a todas las preguntas; insiste en exportar gas con o sin industrialización

La millonaria campaña mediática del Referéndum no logra convencer a los ciudadanos

Pese a la intensa campaña mediática que el gobierno ha desplegado para convencer a la ciudadanía de las ventajas de su política energética, las amenazas de boicot al Referéndum y el escepticismo en torno a esa consulta se mantienen inalterables y en algún caso tienden a aumentar.

Los dirigentes de la Confederación de Trabajadores Campesinos de Bolivia, Felipe Quispe; de la Central Obrera regional de El Alto, Roberto de la Cruz, y de la COB, Luis Choquetijlla, coinciden en pedir la nacionalización de los hidrocarburos y en el boicot del Referéndum. La consigna del opositor NFR es votar blanco o nulo. El diputado de NFR Johnny Antezana señaló que el presidente Mesa se asemeja cada vez más al ex presidente Gonzalo Sánchez de Lozada por su tozudez.

Oficialmente, el gobierno gastará al menos un millón de dólares en la difusión del Referéndum a través de radio, prensa y televisión. Mesa comienza su campaña ofreciendo una ?nacionalización responsable? de los hidrocarburos. ?Las preguntas 2 y 3 del Referéndum son claramente un mecanismo nacionalizador", señaló en su programa televisivo habitual de los domingos.

A pesar de la gran campaña, mucha gente todavía no comprende por qué el Presidente se opone a la nacionalización. Eso es lo que se demostró ayer en el programa de televisión que Mesa conduce respondiendo a las preguntas de los televidentes.

La televidente Martha Quiroga se mostró sorprendida por un negocio energético suscrito por Mesa con Brasil el 6 de julio. ?Se acordaron términos que no favorecen al país, pues la materia prima se industrializará en Sao Pablo, sin dejar opción a Bolivia para el desarrollo de la petroquímica y fertilizantes. Usted hizo la propaganda para la capitalización, ahora nos digita con el Referéndum para el saqueo del gas y del petróleo. Usted dejará que vayamos a la quiebra, Presidente?, dijo Quiroga.

Mesa respondió que no ha firmado ningún acuerdo para que se industrialice el gas en Brasil. ?Lo que hemos firmado con el Presidente Lula es el primer paso en el camino de industrialización en territorio boliviano? con dos plantas termoeléctricas de 80 megawats, una en Puerto Suárez y otra en Corumbá.

Claudia Aguilar le preguntó si el 98 por ciento de la gente escribe ?nacionalización? en la papeleta, ¿hará valer esa demanda?. Si se escribe nacionalización en la papeleta, la papeleta es nula, y el voto se contabiliza como nulo, respondió Mesa.

Durante el programa, el Presidente tuvo que explicar más de tres veces que la nacionalización con confiscación no es un buen negocio para Bolivia, pues el país tendría que gastar mucho dinero en producir sus hidrocaburos. ?La expropiación o confiscación es un mal negocio porque si expropiamos a las empresas tenemos que pagarles lo que han invertido más lo que consideran daños y perjuicios. Sería un juicio relativamente largo y una negociación compleja", señaló.

Todo o nada

También quedó en evidencia que muchas personas piensan responder afirmativamente sólo a algunas preguntas. Mesa se vio obligado a explicar que las preguntas del Referéndum están ligadas unas con otras. ?En general me da la impresión de que la línea de respuesta debe ser si a todas las preguntas, o no a todas. No tiene mucho sentido, no es muy coherente responder si a unas y no a otras?.

Ante las duras críticas que recibieron las empresas petroleras, el Presidente tuvo que declarar que el país ?no puede vivir sin inversión externa. Es una mentira decir que Bolivia no necesita las empresas, que las empresas sólo nos han robado?.

De ahí, Mesa aclaró que los contratos que han sido firmados por el Estado boliviano deben respetarse, ?porque si uno no los respeta nadie querrá (prestar) ni en la agroindustria, ni en la minería, ni en el petróleo, ni en la industria del hierro que tenemos que desarrollar. Este es un modelo de comportamiento del país hacia el mundo, Bolivia necesita, si quiere desarrollar el Mutún, inversiones privadas externas gigantescas, y para que esas inversiones lleguen tenemos que garantizar que nosotros respetamos las reglas que nosotros mismos hemos puesto?.

Diferencias

Mesa piensa que existen grandes diferencias entre la Ley 1689, promulgada por Gonzalo Sánchez de Lozada, y el proyecto de Ley de Hidrocarburos que su gobierno propone.

La primera diferencia es el nivel de impuestos y regalías que sube del 18 al 50%. La segunda diferencia es que hoy en día YPFB es una empresa residual que no tiene capacidad ni capital y que con una nueva ley se reforzaría la empresa petrolera estatal con un capital entre 700 y 800 millones de dólares.

A diferencia de la Ley 1689, que permite a las petroleras negociar directamente entre ellas, la nueva normativa permite que el Estado boliviano firme contratos de venta y comercialización de gas para exportar. La cuarta diferencia es que hoy las empresas petroleras definen precios y la estructura de comercialización del gas y de los hidrocarburos en territorio boliviano. A partir de la nueva ley será el Estado el que decida los precios en función de su condición y capacidad económica.

¿Y después del referéndum? Mesa dijo que si gana el Si se presentará al Congreso Nacional un proyecto de ley que refleje exactamente lo que las preguntas plantean, no más ni menos. ?Y no vamos a aceptar que después del sí al referéndum empiecen las interpretaciones alegres. No, las preguntas son muy claras y los alcances de las preguntas son también muy claros?, dijo Mesa.

En resumen, la política de Mesa es exportar gas industrializado y como materia prima, planteando ?un programa de incentivos? a la industrialización del gas en territorio boliviano.

Sin embargo, todo indica que las aguas no se calmarán tras el referéndum del gas. Varios sectores alistan movilizaciones por la nacionalización de los hidrocarburos, mientras el gobierno y algunos partidos que no coinciden con ese pedido decidieron esperar la consulta para ajustar la Ley de Hidrocarburos.

Ojalá que los bolivianos violentos, agresivos, irracionales, que creen que con el grito y el desmadre están logrando sus objetivos, se den cuenta de que la única forma de convencer a Bolivia es con respeto. Vamos a mostrarles a los violentos, a los radicales, a los intransigentes que creemos en la democracia y en la paz, creemos que las batallas se dan en las ideas y no con los palos, advirtió el Presidente

Militares y policías al mando de la Corte

Las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional pasarán al mando de la Corte Nacional Electoral (CNE) para garantizar que los bolivianos ejerzan su derecho constitucional y voten en la consulta del 18 de julio.

En las reuniones de coordinación sostenidas entre la Corte, las Fuerzas Armadas y la Policía se estableció que los efectivos de ambas instituciones serán puestos a disposición y mando de las Cortes, Jueces y Jurados Electorales, en función de lo que señala el Código Electoral.

Las unidades policiales permanecerán acuarteladas hasta que concluya el escrutinio.

Los ciudadanos que estén en servicio activo, tanto policías como militares, podrán sufragar uniformados, pero sin portar sus armas de reglamento. La Policía Militar, integrada por jóvenes conscriptos, coadyuvará en brindar seguridad máxima en los recintos electorales.

Las personas que alteren el orden serán detenidas y de acuerdo a la gravedad del hecho, sujetas a un castigo de hasta cinco años de cárcel.

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