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Actualizado el 2011-10-12 a horas: 07:31:56

Migrantes bolivianos en España: La fantasía como sustento de la realidad

Marcelo Sarzuri-Lima

El proceso migratorio de bolivianos a España ocurrido entre 2006 y 2007 fue un lugar adecuado para mostrar que había un éxodo de bolivianos (casi siempre presentado en su variante dramática), hecho que si existió pero no se logró comprender el porqué del mismo, este pequeño escrito da algunos elementos que contribuyen a entender el fenómeno migratorio de bolivianos a España, más allá de la explicación usual de la causalidad de los fenómenos, creemos que existe una determinación de lo imaginario sobre nuestro accionar en la realidad que sobre pasan aquella explicación causa-efecto, que todo pasa por el cómo percibimos la realidad y ese espacio es algo muy subjetivo. Este trabajo se desprende de un proyecto de investigación más amplio; en la primera parte se realiza una crítica de algunas explicaciones que intentan responder al por qué las personas emigran, luego se expone el fenómeno migratorio de bolivianos a España y porque las explicaciones criticadas no pueden logran “explicar” el mismo, y finalmente se realiza una aproximación al imaginario de la migración.

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Introducción

Puede ser que como investigadores solamente nos interesamos por aquello que es mediático, hecho que sobre pasa el interés por una problemática específica y cuando pasa el

boommediático

también pasan los intereses y con ello la profundidad de las explicaciones; cuando un suceso acontece y son cubiertos por los

mass media

todos intentan convertirse en los grandes especialistas del fenómeno en cuestión, pero simplemente suelen realizar descripciones “objetivas” de los mismos sin llegar a comprender su verdadera naturaleza; de ahí el

boom

investigativo de muchas temáticas pero también la simpleza de su tratamiento. Tuvieron que irse centenares de bolivianos los mismos que hacían filas en oficinas de Migración, en Agencias de Viaje, en el Consulado de España y hacer sus despedidas en los aeropuertos para que los medios de comunicación hagan lo que siempre hacen: novela periodística –donde un gran reportaje siempre debe incluir llantos, historias trágicas de vida, engaños, y todo lo que nos han acostumbrado– y para que como sociedad nos diéramos cuenta de un “secreto a voces”. El proceso migratorio de bolivianos a España ocurrido entre 2006 y 2007 fue un lugar adecuado para mostrar que había un éxodo de bolivianos (casi siempre presentado en su variante dramática), hecho que si existió pero no se logró comprender el porqué del mismo, este pequeño escrito da algunos elementos que contribuyen a entender el fenómeno migratorio de bolivianos a España, más allá de la explicación usual de la causalidad de los fenómenos, creemos que existe una determinación de lo imaginario sobre nuestro accionar en la realidad que sobre pasan aquella explicación causa-efecto, que todo pasa por el cómo percibimos la realidad y ese espacio es algo muy subjetivo. Este trabajo se desprende de un proyecto de investigación más amplio; en la primera parte se realiza una crítica de algunas explicaciones que intentan responder al por qué las personas emigran, luego se expone el fenómeno migratorio de bolivianos a España y porque las explicaciones criticadas no pueden logran “explicar” el mismo, y finalmente se realiza una aproximación al imaginario de la migración.

1. Las aproximaciones que des-aproximan. Crítica a los estudios sobre migración

Muchas de las aproximaciones al fenómeno migratorio suelen caer en errores comunes del positivismo, las cuales más que explicar un fenómeno social simplemente presentan elementos, que encerrados en una “objetividad” científica, realizan representaciones sesgadas de la realidad; las clasificaciones, la causalidad instrumental, las determinaciones ahistóricas, la estereotipación de los migrantes, todas son explicaciones que no logran explicar muchos hechos contradictorios en los proyectos migratorios. En este primer punto se va a mostrar una breve revisión de las principales aproximaciones al fenómeno de la migración, muchas de las cuales muestran una determinación del mundo objetivo en el acto/decisión de emigrar; son así que estas explicaciones causalísticas terminan afirmando y poniendo en el centro del debate a cuestiones meramente económicas desestimando la influencia de otros elementos que configuran un complejo fenómeno social que difícilmente se podrá entender con categorías y marcos conceptuales que no responden a un contexto histórico y social. Es por esta razón que muchos trabajos no explican, ni entienden la migración de bolivianos, más todavía el singular proceso migratorio de bolivianos a España, que es [a consideración nuestra] una peculiar expresión de las contradicciones socio-culturales en Bolivia, es así que esta primera parte plantea una crítica a trabajos que abordan la migración.

1.1. Lo usual: migración, clasificación y causas

Las aproximaciones más recurrentes a la migración se da por el lado de la construcción de tipologías, donde para entender la realidad es necesario realizar recortes y clasificaciones que ayudan a comprender dinámicas o característica de ciertos fenómenos sociales. Al momento de realizar un tipo de análisis que se limite a recortar, encasillar y clasificar personas, las razones de sus acciones o la situación de su mundo objetivo es lógico enfrentarnos con una tarea casi imposible y que nunca logrará satisfacer una explicación sobre la migración, porque los sujetos nunca actúan como una masa homogénea a la cual es posible clasificar.

El primer aspecto del que parte el

clasificar

el acto migratorio responde al hecho de la decisión que dio fruto el hecho de emigrar; se plantea si es un acto

voluntario

u

obligatorio

, si bien en la mayoría de los casos existe un elemento de obligatoriedad en la acción migratoria (la falta de trabajo, carencia de medios de subsistencia, alimentos, vivienda, etc.), la decisión de realizarlo en gran parte son un acto

voluntario

; Carballo y Flores (2006) mencionan que los movimientos de tipo

voluntario

se deben a razones económicas y personales, a diferencia de la migración

obligatoria

o

forzada

donde la persecución política o étnica es el preponderante (Carballo y Flores. 2004: 65).

Movimientos según lógicas migratorias

Movimientos según fronteras

Movimientos según perspectiva espacial

Movimientos según aspectos sociales y culturales

Criterio jurídico (Europa)

Taxonomía de flujos (Naciones Unidas)

Económico Demográfico Político Trasnfronterizos Internacionales Regionales Intercontinentales/ diásporas Ida retornos vaivén reemigración nomadismo vagabundeo según sexo según edad cualificación identidad étnica adscripción religiosa intercambios de población nacionales ciudadanos europeos residentes no comunitarios no comunitarios no residentes refugiados, solicitantes de asilo “sin papeles” estudiantes personas en formación trabajadores funcionarios organismos internacionales extranjeros con derechos de establecerse en otro país extranjeros con permiso para asentarse indefinidamente reagrupación familiar refugiados solicitantes de asilo extranjeros sin permiso necesario

Un segundo aspecto para una clasificación, es el espacio geográfico transgredido por el emigrante, estudios auspiciados o realizados por la CEPAL hacen gran énfasis sobre éste aspecto relacionándolo con etapas históricas de los movimientos poblacionales en Latinoamérica. Trabajos realizados por Martínez (2000; 2003), Pellegrino (2003) y Centro Latinoamericano y Caribeño de Demografía (CELADE), dependiente de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) (2000; 2005) plantean que la migración puede clasificarse en interna, intraregional y extraregional. Desde otro punto de vista la clasificación puede hacer referencia a la situación jurídica de los emigrantes (regulares o irregulares), a elementos demográficos (sexo, edad, nacionalidad, etc.), al carácter estacional (temporal o definitivo), etc.

CUADRO 1

Tipologías y clasificación sobre la migración

En una esquematización de todas las posibles clasificaciones y tipologías sobre la migración (Ver Cuadro 1) vemos que existe una imposibilidad de proponer categorías que realmente ayuden a entender el fenómeno migratorio, cualquier clasificación mostrará una perspectiva sesgada de los procesos migratorios y se enfocará en la tipología que se intenta resaltar (la clasificación presentará el número de categorías que el marco teórico lo posibilite); ésta imposibilidad de clasificación se debe a la heterogeneidad del fenómeno migratorio, una clasificación no lograría incorporar y explicar la totalidad de casos presentados, Gómez (2004) tiene muy clara ésta situación al afirmar que:

Es indudable que una buena clasificación, una buena tipología, puede resultar una ayuda muy valiosa para organizar el conocimiento, pero una sola no es bastante e, incluso, en ocasiones, puede resultar un

espejismo

que impide ir más allá. Quizás esto es lo que está sucediendo en el campo de las migraciones, donde clasificaciones y tipologías menudean pero no acaban de satisfacer a nadie; probablemente porque no se ajustan a criterios homogéneos, porque las clases y tipos resultantes no son mutuamente excluyentes y las categorías de una misma clasificación puede responder a criterios distintos. Y, si se atiende a un solo criterio, no consiguen reflejar una realidad que es extremadamente compleja. (Gómez. 2004: 19)

Si vamos a un análisis profundo de estas aproximaciones, la clasificación sólo nos permite apropiarnos de un fenómeno, existiendo una clara distinción entre sujeto y objeto de estudio, solo funciona como un

espejismo del conocimiento

porque nuestro marco categorial sólo se limita a encasillar situaciones sin tocar temas de fondo, podrá abordar temáticas de la explotación o discriminación pero nunca cuestionará las causas que ocasionan esos fenómenos, sus explicaciones sólo sirven para crear marcos normativos y distintivos entre grupos, al final sólo afianza las desigualdades de grupos (los regulares de los irregulares, los migrantes extracomunitarios y los comunitarios, etc.), y sobre todo las consolida; son estas perspectivas de las que se ha valido la ciencia instrumental (y los fines políticos de ella) para objetivamente afirmar que unos son “mejores” que otros y por lo tanto gozan de mayores derechos. Lo único a que ayudan este tipo de aproximaciones es para determinar quiénes son los que escapan a los modelos hegemónicos, es decir quiénes son los que no expresan la cultura legítima; la otredad encarnada en los recién llegados, los migrantes extracomunitarios, los jóvenes, mujeres, estudiantes, solteros, latinos, europeos no comunitarios simplemente ayudan a

institucionalizar la exclusión

; mucha de esta terminología es usada en distintas leyes para diferenciar quienes son ciudadanos y quienes no lo son, de una forma que es posible particularizar la diferencia, convertirla en minoría y ello obviamente repercute en los modelos de democracia.

A partir de ésta consideración surge un elemento “más operativo” para entender el tema migratorio y comenzar un análisis de situaciones más específicas sin dejar de lado el carácter dinámico del fenómeno; es así que un abordaje

causal

de la problemática logra vislumbrar elementos obviados por un análisis taxonómico.

La causalidad del fenómeno migratorio responde al hecho de que existen situaciones críticas en el individuo que lo empujan a tomar decisiones para mantener su existencia, de ésta forma las causas que provocan la migración giran en torno a tres elementos:

económicos

,

sociales

y

políticos

Es indudable que la migración tiene como principal causa lo económico, la

situación crítica

que obliga a las personas a dejar sus países de origen van relacionadas con desempleo, acumulación de deudas económicas, búsqueda de mejores condiciones de vida, etc., las cuales tienen relación directa con la existencia de un mercado de trabajo que aparentemente ofrece “mejores” oportunidades a los individuos[1], pero esta explicación de la causalidad preponderante de la situación económica en los migrantes simplemente suele ser una reducción de lo económico a una mera acción de una razón instrumental.

Es cierto que las causas economicistas son las explicaciones que suelen dar los migrantes para explicar su decisión para salir del país, pero ellas no pueden ser reducidas a la simple idea de que los migrantes solamente quieren “más dinero”, cuando lo que buscan es mejorar sus condiciones materiales de su vida y la de sus familias (condición elemental de la vida); la búsqueda de mejores condiciones implica una infinidad de elementos que no pueden ser encasillados en un economicismo y que ella determina el hecho de migrar; en algunas investigaciones éstas explicaciones terminan siendo el núcleo explicativo de los procesos migratorios, Vera y Borrega (2005) dan un ejemplo de lo mencionado:

Podemos afirmar que la gran mayoría causas [

sic

] está guiada por una racionalidad puramente economicistas que aspira a tener un “considerable” crecimiento económico para así alcanzar las aspiraciones de una “mejor vida”. Este móvil no repara en el coste humano que conlleva abandonar su entorno familiar y cultural, ni sobre la veracidad de una “tierra prometida”. (Vera y Borrega. 2005: 183)

Todo lo mencionado en la cita es cierto pero quedarse en esa explicación es mostrar la superficie del fenómeno, más que el crecimiento económico es más importante analizar la idea de la aspiración y la idea de una “vida mejor” contenida en ella, lo que puede ayudarnos a entender porque el exterior se convierte en la “tierra prometida” y que al momento de que una persona emprende un proyecto migratorio llega a fetichizar el mismo, haciéndole perder sentido de realidad. Es necesario tener en cuenta que el elemento económico debe ser el punto de partida en el análisis de la migración pero no la causa y explicación única; es necesario ver que más allá de simples relaciones económicas, que se basan en un análisis

costo / beneficio,

existe lo que García, Granados y Pulido (1999)[2] consideran como principios de economía cognitiva; el hecho de que las personas construyan la idea de una “

tierra prometida

” (España como tierra prometida), un imaginario sobre el exterior tiene relación con procesos cognitivos y culturales, lo que es “mejor” no es que sea esencialmente en sí mejor sino que se construye a partir de preceptos que una sociedad pueda otorgar a aquello que se considera mejor; una simple información (nunca verificada) sobre el éxito de algún individuo que reside en el exterior del país puede ser tomada por verdadera y usada como elemento base para la definición de toda una comunidad y una forma de vida por el simple hecho que facilita el procesamiento de información.

[...] parece que la cognición humana es ecléctica por conveniencia. La gente tiende hacer uso de cualquier medio cognitivo del que disponga de inmediato a fin de dotar de más sentido al mundo [...] (Atran En: García, Granados y Pulido. 1999: 24).

Sale a relucir que debe existir un análisis más profundo de las relaciones sociales que se presentan en la migración, ir más allá de una clasificación y la búsqueda de causas determinativas que han posibilitado la completa enajenación del investigador con el contexto, y su supuesto objeto de estudio. De esta forma surge un giro nuevo e inédito en algunas investigaciones bolivianas: la cultura de movilidad, surge como elemento que ayuda a entender la movilidad espacial de personas, intentando mostrar un análisis que va más allá de la determinación circunstancial en el acto de migrar o la creación de categorías aisladas.

1.2. Lo inédito: un giro hacia la cultura de la movilidad

La existencia de una cultura de la movilidad intenta dar una respuesta integra al fenómeno de la migración; la migración dentro esta perspectiva no es simplemente una estrategia de sobrevivencia, sino es un elemento estructural en la vida de las comunidades, una mirada a la migración desde la cultura de la movilidad intenta ser un análisis histórico de una bolivianidad olvidada en la construcción del Estado-nación; es decir cómo las comunidades poseen mecanismos que hacen al desplazamiento espacial un elemento de su cotidianidad y su ser como comunidad.

La existencia de una cultura de movilidad propuesta por autores como De la Torre (2004) e Hinojosa (2009) tienen fundamento en investigaciones realizadas por Jhon Murra (1975), y Ramiro Condarco (1971); dentro de éstas investigaciones se plantea todo un sistema de ocupación espacial en los Andes centrales, este sistema denominado

Control vertical de pisos ecológicos

“...hace referencia a las ancestrales y emblemáticas prácticas de movilidad poblacional gestadas en las sociedades andinas desde tiempos milenarios y que posibilitaron el surgimiento de enclaves prósperos y niveles técnicos y organizativos de desarrollo avanzados” (Hinojosa. 2009: 13); las prácticas de movilidad lograron perdurar en la época colonial pero unílateralizándose en beneficio de Corona Española y materializandose en la imagen del

mitayo

y

yanacuna

; con la creación de la republica la situación de las comunidades no cambio significativamente; la nueva república nunca logro constituirse en un Estado-Nación, negó la existencia de diversas culturas y naciones, las comunidades al mantenerse al margen de ese nuevo país mantuvieron las dinámicas poblacionales no solo como estrategia de sobrevivencia, para Hinojosa algunas prácticas perduraron como: [...] un

habitus

, de unas prácticas asociadas a una cosmovisión particular, de un saber de vida que permitía y permite aún una mejor y más sostenible utilización de los recursos naturales, no ya para la sobrevivencia de una familia, sino para la vida y reproducción de toda una comunidad y sociedad (2009: 18).

De esta forma la migración no es resultado solo de coyunturas, sino de una historia de movilidad, para Hinojosa y De la Torre es necesario mirar atrás, articular el pasado con el análisis de la migración internacional porque son resultado de ese

habitus

de emigrar, de esa

cultura de movilidad

, es la comunidad extendida; el desplazamiento geográfico es un mecanismo que constituye parte esencial en la comunidad y genera el ideal de ocupación espacial; con el fenómeno de la migración internacional éste ideal logra construir comunidades transnacionales.

Las nuevas colonias bolivianas parecerían seguir los senderos trazados por las familias mitimaes, aunque esta vez extendiendo la dinámica doble de sus idas y venidas hacia un nuevo escenario, el de un archipiélago de pisos ecológicos transnacionales en tiempos de globalización. (De la Torre. 2004: 64-65)

Esta explicación histórico-cultural, logra mostrar un elemento a ser tomado en cuenta en la emigración de bolivianos al exterior, sin duda es un paso muy importante en tratar de vislumbrar el fenómeno debido a que muestra a la migración no como “un fenómeno despertado por causas que traigan efectos, sino como una establecida sucesión de hechos presentes observables” (De la Torre. 2004: 86), pero la migración no solo es un fenómeno típicamente boliviano De la Torres afirma que “El desplazamiento poblacional, puede probablemente estudiarse en todas las culturas” (2004: 59), entonces: ¿existe una determinación cultural en el acto de migrar como fenómeno que reproduce la comunidad?, o ¿podrá ser el

acto/decisión

de emigrar un hecho individual que responde a una lógica interna del cómo se percibe la migración?

Si la cultura es un elemento estructural en la migración y la migración escapa a la explicación coyuntural, ¿por qué existe momentos en donde la migración tiene mayor intensidad?, Fornet-Betancourt afirma que:

[...] todo universo cultural específico está agujereado originariamente por el escándalo de una subjetividad humana que no puede realizar su situación cultural sin singularizarla, sin rehacer el sentido que le transmite.

[...] queda siempre en ese universo singular que es el ser humano, un “resto no culturalizado”, que trasciende los respectivos universos culturales. (Fornet-Betancourt. En: Claros y Viaña. 2009: 101)

Una cultura no logra una determinación total en los individuos, existe espacio para una reconstrucción subjetiva de la cultura, los factores externos no funcionan mecánicamente e incitan a las personas a emigrar, existe una internalización en el individuo que escapa a condiciones objetivas y materiales; la existencia de una infinidad de motivos y causas en la migración responde a la internalización de una situación crítica en el ser humano; dentro de posturas que simplifican la migración como un acontecimiento resultante a condiciones objetivas, la cultura funcionaria como:

[...] simples mecanismos externos al ser humano que determinan el comportamiento, formas de modelamiento del sujeto, casi como un fenómeno externo a los seres humanos que la viven. El ser humano aparece así más como un objeto de la cultura que como sujeto que lo crea. (Viaña. 2008: 314-315)

A partir de esta valoración: ¿es posible pensar a la migración más allá de determinismos culturales o causalisticos, sino como actos/decisión subjetivos?

Cuando Hinojosa se refiere al

habitus

de migrar se menciona que funciona como “[...] estructuras estructuradas predispuestas a funcionar como estructuras estructurantes...” (2009: 20). Existe un funcionamiento al exterior del ser humano, en donde aparentemente no participa, sino es producto, es

objeto

de su cultura, entonces debemos tener en cuenta una visión crítica de la misma. Dentro de lo planteado Hinojosa (2009) muy acertadamente plantea que todo análisis migratorio debe incluir un estudio sobre los lugares de partida y llegada; de las personas que se van y se quedan; en este sentido es necesario un análisis de las redes migratorias, no con el fin de analizar dinámicas, redes de parentesco y hacer un énfasis en lo étnico y cultural, sino buscando una vinculación con lo subjetivo, clarificando que el migrante es el actor principal en el fenómeno y su

acto/decisión

de migrar es una proyecto consciente que responde a una lógica interna, el migrante no es solo una víctima de la determinación cultural o una

situación crítica

, existe toda una representación simbólica que el actor realiza sobre la alternativa de migrar.

2. El fenómeno migratorio en cuestión

¿Quiénes se fueron España? Y lo más importante: ¿Cómo se fueron los bolivianos a España? Hasta el año 2002 el colectivo migrante boliviano en España era insignificante en comparación a otros colectivos, en casi cinco años el número de compatriotas creció de manera alarmante y logró ocupar el tercer colectivo de latinoamericanos y el cuarto de extracomunitarios migrantes en el país ibérico (Quispe. 2009). Estos elementos nos permiten afirmar que migración de bolivianos a España es una migración reciente; el mayor número de bolivianos dejó el país entre 2006 y 2007; Pereira menciona que cerca de 300.000 bolivianos residen en España, de los cuales 146.448 entraron en calidad de turistas entre febrero de 2006 y febrero de 2007 (Pereira. 2007: 78-79). Por otro lado, la Agencia de Cooperación Boliviano Española (ACOBE) calculaba que la comunidad boliviana en 2007 alcanzaba a las 350.000 personas y sólo el 62.505 residen de forma legal (2007: 8), El defensor del Pueblo (2008) considera que el número de bolivianos en España es de 250.000, cifra menor a la estimada por otras instituciones, pero que se mueve bajo en el rango de datos presentados por el INE español en 2008 que estimaba en 242.496 los bolivianos emigrantes (Ver: Cuadro 2). Los datos presentados pueden ser relativos y variar en gran medida y se puede afirmar con certeza que en temas de movilidad humana no puede existir el “dato exacto”, pero estos elementos nos ayudan a plantear la existencia de un fenómeno migratorio “bastante intempestivo y caudaloso” (Quispe. 2009: 124) que es necesario re-plantear más allá del nombre que se lo quiera dar[3].

CUADRO 2

Población extranjera de origen boliviana en España, 1998 a 2008

1998

1999

2000

2001

2002

2003

2004

2005

2006

2007

2008

Total extranjeros

637.085

748.954

923.879

1.370.657

1.977.946

2.664.168

3.034.326

3.730.610

4.144.166

5.519.554

5.268.762

Total de bolivianos

1.249

1.430

2.117

6.619

13.517

28.432

52.345

97.947

139.802

200.496

242.496

Varones

546

604

875

2.928

6.121

12.947

23.273

43.542

61.053

87.492

106.839

Mujeres

703

825

1,242

3.691

7.396

15.485

29.072

54.405

78.749

113.004

135.657

Fuente: INE español, en: Quispe. 2009: 123

Es necesario prestar atención a un acontecimiento ocurrido los primeros meses de 2007 para explicar este abrupto cambio demográfico. A mediados de 2006 María Teresa Fernández, vicepresidenta primera del gobierno español, anunciaba en su visita a la ciudad de La Paz que España iba implementar y ampliar la política de la Unión Europea (UE) de establecimiento y solicitud de visas para ciudadanos latinoamericanos que deseen ingresar al Espacio Schengen (ES)[4] y Bolivia –a presión de la Unión Europea– se encontraba entre los países a los cuales se les implementaba tal política. En diciembre de 2006 se conocía que la mencionada política iba ser aplicada desde el primero de abril de 2007; autores como Hinojosa llaman a este periodo como el “efecto llamada”, periodo o momento considerado el último del proceso o “éxodo” migratorio boliviano a España (2009: 72-73)[5]. La aplicación de la mencionada política puede considerarse lo que otros autores (Ramírez y Ramírez. 2005) consideran como un

evento crítico

[6], pero el proceso migratorio boliviano de jóvenes a España al no ser un efecto directo de una situación macro-económica específica (como es el caso ecuatoriano) podría considerarse como un

punto de inflexión.

Si bien después del primero de abril la migración con destino a España disminuyó notablemente –prácticamente a cero– los efectos provocados fueron innumerables, entre los más importantes: primero, un movimiento económico –la mayor de la veces fraudulento y especulativo– generado por, a) agencias de viaje, los mismos que ofertaban paquetes “turísticos” especialmente “armados” para personas ansiosas por alcanzar el “sueño español”, los mencionados paquetes –según el costo– incluían pasajes de avión, hospedaje de hotel y un “curso corto” para burlar controles migratorios y situaciones específicas que pudiesen presentarse en el trascurso del viaje, entre los más importantes la llegada y el hospedaje en los primeros días, incluso ofertaban la devolución de la mitad de lo pagado en caso de que el futuro migrante sea deportado, b) Bancos, fondos financieros y prestamistas informales (casas comerciales) que implementaban mecanismos rápidos, sin mucho “papeleo” de préstamo de dinero y que pudiesen pagarse por el futuro migrante, el negocio sobre el préstamo giraba alrededor de los intereses, que en algunos llegaban –increíblemente– al 10%; segundo –en relación con el primer punto–, la sobredemanda de pasajes de avión con destino a España, hubo líneas áreas que desde el mes de febrero de 2007 habilitaron vuelos diarios y directos hacia el país europeo, incrementando –bajo la ley de oferta y demanda– los precios de los pasajes; tercero –en relación a los dos anteriores–, la sobredemanda de pasaportes, hecho que generaba filas interminables en oficinas de migración en todo el país y actos de corrupción por parte de funcionarios del Servicio Nacional de Migración (SENAMIG), mostrando una insuficiencia institucional del Estado. Los efectos –de corto plazo– generados por el anuncio de implementación de la política de solicitud de visado giraban alrededor de que una gran cantidad de bolivianos estaban expresando un deseo de “fuga” (un

derecho

según Sandro Mezzadra. 2005); el anuncio de la vicepresidenta española –sobredimensionado por los medios de comunicación– había generado uno de los mayores movimientos migratorios en Bolivia, en casi cinco meses (diciembre de 2006 y abril de 2007) se estima que cerca de 100 mil bolivianos llegaron a los aeropuertos españoles, principalmente a los de Barajas (Madrid), Reus (Barcelona) y Albacete (Valencia); pero este movimiento poblacional no era una relación mecánica y unilineal causada por las declaraciones de una autoridad española, en todo caso reflejaba el entrelazado de elementos que hacen al mundo objetivo y subjetivo.

Antes de abril de 2007, cualquier boliviano que deseaba ingresar a España sólo necesitaba: un boleto de avión (ida y vuelta), demostrar donde iba a hospedarse, los días que pretendía quedarse en España, tener el dinero suficiente para su manutención y un pasaporte; para iniciar el proyecto migratorio sin un contrato de trabajo era necesario aproximadamente entre 3000 y 5000$us; jurídicamente era considerado turista por el lapso de tres meses, su estadía (por ese tiempo) era regular y legal, sobrepasado ese tiempo su situación legal cambiaba, el turista se convertía en un inmigrante ilegal e irregular. Después de la implementación del pedido de visas al Espacio Schengen las condiciones para el ingreso a España siguen siendo –relativamente– las mismas, la implementación de la mencionada política a nivel UE no incluyeron cambios de la normativa de extranjería española[7]

El proceso migratorio presentado tiene dos elementos muy marcados –aparte de lo intempestivo y caudaloso– y que están relacionados directamente con el mercado de trabajo que se ha generado en las economías del norte, principalmente en esos países que han desarrollado economías tan amorfas algunas veces presentadas como postindustriales y que tiene como casos paradigmáticos la economía italiana y española; los dos elementos mencionados son: una fuerte composición de género y generacional en el colectivo migratorio boliviano. Los datos lanzados por la investigación de ACOBE (2007) muestran que mujeres y jóvenes son las personas que emigraron.

Muchos de lo mencionado son elementos conocidos y solamente nos permiten mostrar cual es el proceso migratorio que es eje central de este trabajo, el mismo que se refleja en el problema y objetivo de investigación. De forma general podemos decir entonces que, el proceso migratorio boliviano a España generado entre 2006 y 2007 tiene al anuncio de la implementación del visado al Espacio Schengen como punto de inflexión –situación crítica– y principal motivante para generar un fenómeno intempestivo, cauteloso, intenso y que tiene como principal actor, generado por el mercado económico español, a personas en edad adulto temprana (jóvenes) y mujeres. Antes de entrar plenamente al desarrollo del porqué de este fenómeno, es útil hacer un punteo de cuestiones que salen de la exposición presentada y dan paso al análisis sobre el mencionado proceso migratorio.

2.1.Cuestiones del proceso migratorio en cuestión

En un país como Bolivia, donde casi cuatro de cada diez personas viven con menos de un dólar al día es ilusorio pensar que todos los bolivianos tienen (o tenían, en ese entonces) la posibilidad de emigrar a España; un proyecto migratorio de la naturaleza presentada requiere una fuerte inversión monetaria o –en caso de no contar con dinero en efectivo– la capacidad de acceder a un crédito bancario o de terceros, lo cual implica la tenencia de una propiedad y el acceso a un préstamo mediante una hipoteca; hago esta distinción en la medida que la principal vía de acceso a España era y es por vía área; entonces de ninguna manera el proceso migratorio de bolivianos a España puede ser considerado un “redireccionamiento” de la migración que antes tenía a la Argentina como punto de llegada; la población emigrante a España es una población con características sociales y subjetivas diferentes a la población boliviana inmigrante en la Argentina; hablaríamos de un nuevo sujeto y grupo social que se integra a los procesos migratorios con fines laborales, una clase media empobrecida o con aspiraciones de mejorar sus condiciones de vida. Es diferente presentar y mencionar que existió un movimiento poblacional de bolivianos inmigrantes en Argentina que nuevamente emprendieron un proceso migratorio con destino a España –en España es un colectivo de bolivianos argentinizados: “boligauchos” –, que simplemente presentar que los potenciales migrantes cambiaron la dirección de destino, independientemente de la situación económica del país receptor. Entonces: ¿quiénes se fueron a España? Las clases medias, esas que tenían acceso a crédito, información y que pertenecían a una red migratoria.

A partir de lo planteado surge la siguiente cuestión: ¿Por qué las clases medias son el nuevo sujeto participe de los procesos migratorios? El nuevo giro que está dando la sociología de los movimientos poblacionales (por no decir la sociología de la migración) es una atención a las motivaciones de la migración (Guaygua, et al. 2010, Chavez y Corona 2010; Hinojosa, 2009; Goycochea, 2003); el imaginario social que manejan los migrantes -en última instancia- resultaría ser el verdadero motivante en la decisión de emprender un proyecto migratorio; si bien las limitantes económicas son la causa para la aparición de contradicciones en los individuos, en el imaginario social se encuentra el motivante y aparente solución de las contradicciones y limitantes encontradas en los países de origen. Pero ese imaginario sobre la migración no nace de una simple respuesta a las contradicciones que uno encuentra en su vida cotidiana -porque podría existir otras formas de resolver las mismas-, necesita espacios de creación y reproducción, es ahí que la información y comunicación a la que se encontraban expuestas los nuevos sujetos migratorios jugaron un papel importante, existió una construcción social de los que era emigrar, plagada de símbolos, aparentes respuestas y proyectos de vida; para García y Verdú el imaginario que se teje en la migración va unido a recursos simbólicos, entre ellos los medios de comunicación (idealización del norte), la cooperación internacional (que lleva los “beneficios” de la modernidad al sur) y [a nuestro parecer la más importante] el discurso triunfalista de los emigrados (García y Verdú. 2008: 87-89).

La información y comunicación es vital para la construcción de un imaginario en la migración, no importa si es fidedigna o no, incluso la información de medios oficiales es cuestionada, se privilegia y sobrevalora la información -informal- proveniente de una red migratoria -familiares, amigos, vecinos de un “migrante exitoso”-, pero esta información solo inyecta más expectativas entre los futuros y potenciales emigrantes; las ideas de “mejorar las condiciones de vida”, “mejores ingresos”, “capacidad de ahorro”, “los beneficios de la modernidad”, “ingresar al primer mundo”, “desarrollo personal” logran ser -en cierta medida- logran encontrar la respuesta y simplificación de sus contradicciones en una difusa y heterogénea idea de un sueño español. Existe entonces, un imaginario que considera el emigrar a España el ingreso al paraíso de la modernidad y un deseo de “poder” ser un ciudadano del mundo; ese imaginario donde aparentemente el primer mundo está dispuesto a compartir con los ciudadanos periféricos sus comodidades, sus beneficios y sus ganancias; ese imaginario donde la emigración funciona como un ascenso social porque el lugar de llegada no es otro país del sur del mundo[8], es un país de la mítica Europa, de la moderna Europa y de la desarrollada Europa; existe un discurso y deseo implícito por parte de los migrantes de ingresar a la “modernidad” -la migración funciona como un cruce de fronteras no sólo físicas sino subjetivas- y ver a Bolivia como parte de un pasado “atrazado” donde sus contradicciones no logran ser resueltas porque son aporías existenciales; existe un primer elementos para desglosar la existencia de un discurso de no-contemporaneidad de lo contemporáneo, funcionaría como una simultaneidad jerarquizada (García Linera y Gutierrez. 1996) de realidades absolutas.

¿Por qué la información proveniente de un “migrante exitoso” es vital para la construcción y reproducción de un imaginario sobre la migración? El migrante es un ejemplo de propietario y ciudadano pleno, consideraciones que lo hacen acreedor de un capital simbólico y social en sus comunidades[9]; por ejemplo, en el valle alto cochabambino los migrantes juegan un rol importante al momento de tomar las decisiones en la administración del municipio y los proyectos de “desarrollo” de la comunidad (De la torre. 2007), incluso considerados héroes por jóvenes y niños de la comunidad, y poseen una gran influencia en el entorno familiar (De la torre. 2004); estas percepciones y capacidades de los migrantes se basan en las relaciones monetarias que son capaces de desplegar: la capacidad que tiene el migrante de adquisición y las estrategias desarrolladas para mostrar su éxito económico. No existe (o no se visibiliza) el fracaso[10] en el proyecto migratorio, sufrir una deportación es lo único que puede truncar el proyecto; Del otro lado, las sociedades viven la emigración de sus habitantes “plagadas de símbolos que contienen al modelo occidental de desarrollo actuando como modelo hegemónico” (García y Verdú. 2009: 89). Se empieza a imponer una visión de desarrollo y progreso posible para las comunidades, se occidentaliza lo rural y se coloniza lo urbano; lo material y el crecimiento económico son el horizonte a alcanzar, los mismos que nos son posibles en los lugares de origen; se idealiza lo exterior como mejor, se vive para marcharse, se vive para iniciar un proyecto migratorio, para alimentar un imaginario de la migración.

Sobre estos puntos tendríamos que preguntarnos por qué los bolivianos no volvieron cuando España ingreso en una crisis económica el 2008, crisis de cual hasta ahora no puede salir y muchos compatriotas en la “madrastra patria” perdieron sus empleos o, por qué programas implantados por la organización mundial de migración (OIM) o el gobierno español[11] no tienen impacto alguno[12], tal vez escudriñando en el imaginario migratorio podríamos encontrar algunas respuestas, tal vez existe un “molde de emigrante” construido en los espacios transnacionales que los mismos migrantes en España tienen que cumplir (volver exitosos económicamente), tal vez los que se van no pueden mostrarse ante sus semejantes como perdedores y es el principal limitante que les impide volver, porque, queramos o no, el prestigio y el capital social es sobrevalorado y a veces enceguece en nuestras sociedades.

Es incuestionable que la migración de jóvenes bolivianos a España tiene como eje transversal la cuestión laboral, como indudable es también que la globalización a pesar de mostrarse como fenómeno neutro [políticamente] tiene como elemento de constitución la movilidad de la mano de obra; un sistema mundo moderno que intenta mostrarse como una

aldea global

y donde el mercado que es el eje articulador necesita disminuir costos de producción en ciertos sectores de la economía, desde EEUU hasta Alemania basan el éxito de sus economías en el nivel de sus exportaciones, necesitan una industria sólida y un sector

amplio

de servicios muy dinámico y que tiene a la banca y seguros como pilares del mismo[13], pero existe otras ocupaciones del sector servicios que requieren un

mercado trabajo

con mayor flexibilidad: trabajadores temporales, sin acceso a servicios sociales, poca calificados, que respondan a los tiempos del mercado, etc. paradójicamente estos son los puestos que en su mayoría ofrece el

mercado laboral

pero que los nativos no están dispuestos a realizar, es entonces que surge la necesidad de cubrir esos vacíos con mano de obra inmigrante; antes de jugar con números sobre los

que se fueron

se debe entrar en los trasfondos económicos que dan lugar a nuevos sistemas de explotación y que en economías tan multiformes como la española son imperceptibles, porque en la migración:

[...] más que la cantidad, lo que resalta es su papel dentro de la acumulación capitalista ya que personifica una masiva transferencia de plusvalía desde la periferia, factor que permite, en alguna medida, contrarrestar la caída de la cuota media de ganancia. (Aragonés, Salgado y Ríos. 2009: 35)

Entonces, existe una trasferencia de plusvalía y existe una pérdida de recursos humanos para los países expulsores, pero es más complejo que un

drenaje

o

circulación

de cerebros [la primera una visión negativa y la segunda positiva de la trasferencia de

recursos

humanos], existe una lógica explícita de un nuevo modelo de acumulación de economías amorfas que deambulan entre una modernización y una posmodernización económica (es el caso de Italia y España) donde el inmigrante es el agente vital y sumergido que dinamiza la economía[14] y nos permite ver el por qué España como nuevo destino para los bolivianos; una primera aproximación menciona la afinidad lingüística, afirmación que no tiene un fundamento sólido, porque el idioma no parece ser un incentivo o una limitante fuerte en los proceso migratorios, solamente funciona como una ventaja; una explicación muy convincente cuando se aborda el tema de mercado laboral y el porqué de la emigración a los centros económicos la respuesta usual es que existe una “migración de reemplazo”[15] pero los migrantes no van a ocupar los puestos de trabajo de los nativos que se jubilan, tampoco gozan los beneficios sociales que ofrece el Estado español a los trabajadores, entonces en ¿cuáles sectores del

mercado

laboral se desenvuelven los inmigrantes? Realmente no existe un

reemplazo

o

substitución

de los inmigrantes a la población nativa que pasa a ser económicamente dependiente, menos se podría afirmar la existencia de una

competencia

en el mercado de trabajo entre fuerza laboral nativa y migrante -me pregunto cuántos españoles quisieran ocupar los trabajos que realizan los migrantes-, tal vez se podría decir que existe una

complementariedad

de la fuerza laboral migrante, pero este término llega a invisibilizar muchos fenómenos e incluso positiva una inserción laboral que muchas de las veces es traumatizante -para el migrante- y se basan en relaciones híbridas de explotación; entonces, existe un mercado laboral específico para los migrantes en España y esta tiene relación con la estructura económica del país de destino, Una de las primeras cuestiones de análisis es ¿Por qué España es el nuevo destino de la migración boliviana?

3. El migrante como héroe. El imaginario migratorio

Un individuo es resultado de las relaciones sociales que logra construir, pero sus relaciones están cargadas de un contenido histórico que le asignan una identidad, es dentro de ésta dialéctica donde es posible encontrar una explicación de las acciones que realizan los individuos. Fue Zavaleta Mercado en su obra

La Formación de la Conciencia Nacional

(1967) donde dio grandes elementos que dieron cuenta de cómo los bolivianos habían intentado construir una identidad, en su análisis va dejar en claro la importancia de la construcción histórica para la existencia de una identificación:

Quizá sea cierto sin remedio que “solo se puede definir lo que no tiene historia” pero se sabe a la vez que la historia es la única que nos define, en la medida en que el hombre, a pesar de que siempre es un animal que huye, pude lograr arraigo, rostro y tiempo, es decir, una identificación. (Zavaleta Mercado. 1967, 1990: 22)

Es pertinente precisar que la historia es un elemento para explicar una acción social pero no funciona como único determinante en la acción porque en una situación de crisis el hombre “siempre es un animal que huye”, huir en el sentido de buscar, de encontrar, de no quedarse quieto lo cual responde a una estrategia interna, una contradicción que:

[...] los hombres siguen la suerte del lugar en que viven y es inútil huir. [...] que cada hombre es, en cierta medida, del tamaño de su país y que la nación es un elemento del yo, que el yo individual no se realiza sino a través del yo nacional. (Zavaleta Mercado. 1967, 1990: 24)

Zavaleta Mercado está dejando claro que dentro una acción social va existir una relación del individuo con diferentes espacios: un espacio histórico, un espacio subjetivo y un espacio objetivo, siendo éste último donde se concretiza la historia, de allí viene esa frase incomprensible pero que ayuda a mostrar la mutua interrelación entre lo histórico (similar al concepto de lo

práctico inerte

en Sartre), la objetividad de la acción social y su contenido subjetivo: el hombre hace su historia y ¿cómo lo hace? Repitiéndola.

En un país como Bolivia, donde casi 3 millones de personas viven con menos de un dólar al día es ilusorio pensar que todos los bolivianos tienen (o tenían, en ese entonces) la posibilidad de emigrar a España, un proyecto migratorio requiere una fuerte inversión monetaria; entonces ¿quiénes se van a España? las clases medias, esas que tienen acceso a crédito, información y que pertenecen a una red migratoria.

La información es vital para la construcción de un imaginario en la migración, las ideas entre los futuros migrantes de: “mejorar las condiciones de vida”, “mejores ingresos”, “capacidad de ahorro”, “los beneficios de la modernidad”, “ingresar al primer mundo” “desarrollo” se simplifican en el

sueño español:

ese imaginario de considerar el emigrar a España el ingreso al paraíso de la modernidad, ese imaginario donde el primer mundo está dispuesto a compartir con los ciudadanos periféricos sus comodidades, sus beneficios y sus ganancias, ese imaginario donde la emigración funciona como un ascenso social porque el lugar de llegada no es otro país del sur del mundo, es un país de la mítica Europa, de la moderna Europa, de la desarrollada Europa.

El nuevo giro que está dando la sociología de los movimientos poblacionales (por no decir la sociología de la migración) es una atención a las motivaciones de la migración (ver: Guaygua, et al. 2010, Chavez y Corona 2010; Hinojosa, 2009; Goycochea, 2003), y es el imaginario social que manejan los migrantes el verdadero motivante en la decisión de emprender un proyecto migratorio; si bien las limitantes económicas son la causa para la aparición de contradicciones en los individuos, en el imaginario social se encuentra el motivante y aparente solución de las contradicciones y limitantes encontradas en los países de origen, las cuales se materializan en la acción de emigrar; existe entonces una construcción social de la emigración; para García y Verdú ese imaginario va unido a recursos simbólicos, entre ellos los medios de comunicación (idealización del norte), la cooperación internacional (que lleva los “beneficios” de la modernidad al sur) y [a nuestro parecer la más importante] el discurso triunfalista de los emigrados (García y Verdú. 2008: 87-89).

El migrante es un ejemplo de propietario y ciudadano pleno, consideraciones que lo hacen acreedor de un capital simbólico y social en sus comunidades[16]; en el valle alto cochabambino los migrantes juegan un rol importante al momento de tomar las decisiones en la administración del municipio y los proyectos de “desarrollo” de la comunidad (De la torre. 2007), incluso considerados

héroes

por jóvenes y niños de la comunidad, y poseen una gran influencia en el entorno familiar (De la torre. 2004); estas percepciones y capacidades de los migrantes se basan en las relaciones monetarias que son capaces de desplegar: la capacidad que tiene el migrante de adquisición y las estrategias desarrolladas para mostrar su éxito económico. No existe (o no se visibiliza) el fracaso[17] en el proyecto migratorio, sufrir una deportación es lo único que puede truncar el proyecto, por esa razón los bolivianos no volvieron cuando España ingreso en una crisis económica el 2008, crisis de cual hasta ahora no puede salir y muchos compatriotas en la “madrastra patria” perdieron sus empleos, es la misma razón por la que los programas implantados por la organización mundial de migración (OIM) o el gobierno español[18] no tienen impacto alguno[19], porque los migrantes en España tienen que cumplir con un molde, tienen que cumplir con un imaginario (volver exitosos económicamente), no pueden mostrarse ante sus semejantes como perdedores; porque, queramos o no, el prestigio es muy valorado en nuestras sociedades, más aún en sociedades andinas.

Del otro lado, las sociedades viven la emigración de sus habitantes “plagadas de símbolos que contienen al modelo occidental de desarrollo actuando como modelo hegemónico” (García y Verdú. 2009: 89). Se empieza a imponer una visión de desarrollo y progreso posible para las comunidades, se occidentaliza lo rural y se coloniza lo urbano; lo material y el crecimiento económico son el horizonte a alcanzar, los mismos que nos son posibles en los lugares de origen; se idealiza lo exterior como mejor, se vive para marcharse, se vive para iniciar un proyecto migratorio, para alimentar un imaginario de la migración.

Pero ¿por qué tiene tanta influencia la imagen de un migrante? ¿Por qué las acciones de un emigrante tienen tanta eficacia para influenciar el accionar de los que se quedan? Las investigaciones sobre migración en Bolivia (principalmente Hinojosa 2009 y De la Torre 2004) mencionan un elemento que a consideración mía es sumamente importante: La oralidad.

Nuestras prácticas comunicacionales, derivadas de la tradición de culturas ancestrales eminentemente orales en su elección de modos y medios de comunicación, dirigen a nuestros paisanos migrantes a buscar la oportunidad de hablar y, sobre todo, oír, antes que escribir o leer noticias de los suyos. (De la Torre. 2004: 116)

La comunicación entre los que

se van

y los que

se quedan

es vital para mantener las redes migratorias, ¿cuál es una de las primeras preocupaciones del migrante en España? Después de asegurar la situación de hospedaje y alimentación, el migrante obtendrá un

móvil

(celular), instrumento que ayudará al momento de conseguir un empleo y porque existe una necesidad de comunicación con el lugar de origen (garantiza el envío de remesas y es la única forma de afrontar el

duelo migratorio

porque mantiene el nexo con la familia).

Pero más allá del elemento práctico de la comunicación existe elementos de fondo en la tradición oral que ayudan a reproducir el imaginario de la migración; el primer elemento se refiere a

qué

se comunica, los relatos que se manejan en las redes migratorias suelen

falsear

la realidad; no se rememora las historias de los migrantes como retrato de la realidad, existe lo que Micaela Román (2009) llama “ficción real”, la misma que solo es posible reproducir a distancia y es producto directo de la contradicción entre el imaginario y la realidad, se aplica el concepto de

memoria y olvido

donde los sufrimientos, las penurias y las odiseas del emigrante son ocultadas y se convierten en secretos con el fin de que el emigrante al momento de su regreso pueda mostrarse exitoso frente a los suyos (Hinojosa, et al. 2000: 92). El segundo elemento es el

cómo

se comunica y reproduce el imaginario; en sociedades donde la oralidad esta tan enraizada en la población, la memoria es codificada y transmitida a partir de prácticas, objetos, actores y funciones sociales, “(...) su eficacia [de la tradición oral] no reside específicamente en (...) contenidos verbales, sino en el carácter “performante” que posee la acción social que los contextualiza.” (Sánchez Paraga. 1989: 96.97), es por esta razón que la “recepción de remesas[20]” o la “llamada telefónica” adquieren un status de casi

ritual de ostentación simbólica

. Las comunidades de comunicación construyen inter-subjetivamente un imaginario donde “Hay una interrelación de historias cortas y largas, densas y ligeras, veloces y lentas, profundas y superficiales, las cuales se articulan de modos muy diversos con las memorias individuales y colectivas” (Bautista. 2010: 135); lo

variopintas

de las experiencias migratorias van construyendo un esquema de sentido de lo que significa y lo que aparentemente es emigrar.

Los elementos de la tradición oral permiten entender que la memoria no reproduce mucho lo que se escucha, es más que todo una “reconstrucción generativa” (Sánchez Paraga. 1989) que se sustenta en prácticas, funciones sociales y actores, da espacio a la reconstrucción y recursos inventivos de los sujetos en su acción de rememorar y transmitir, para Schutz (1996) esto se debe a que la comprensión del otro no se reduce a un simple conocimiento del signo, el signo adquiere sentido en un contexto social, en donde es importante la motivación de los actores[21]; la comprensión del otro pasa por lo que los hablantes desean significar, pero también por lo que desean rememorar y reconstruir de una historia. Esto es visible cuando los migrantes transmiten sus experiencias a sus familiares, amigos o parientes, donde existe un

narcisismo de las pequeñas diferencias

:

Esta tendencia a atribuir una gran importancia subjetiva [en relación al ritual terapéutico de los

yachac

o curanderos de Ilumán] a las diferencias de su propia versión del ritual no solo respondería a lo que Freud denomina el “narcisismo de las pequeñas diferencias”, sino que en contextos ceremoniales y rituales adquiere una importancia extrema, ya que expresa las particularidades de la inspiración, son una garantía de la fuerza creativa de ésta, al mismo tiempo que sanciona las competencias del yachac [...], se configura una personalidad distintiva que considerará inherente a su misma competencia y prestigio, y por supuesto a una sobre estimación narcisista. (Sánchez Paraga. 1989. 101)

Cuando se transmite experiencias se desea resaltar los actos que convierten al migrante en un verdadero

héroe

[acto similar que realiza un

Yachac

en sus rituales], otorgándole mayor prestigio. Su capacidad de afrontar los problemas y su

viveza criolla

son elementos fundamentales al momento de mostrar el éxito alcanzado en su proyecto migratorio, este es una característica fundamental al momento de reproducir un imaginario migratorio porque de alguna forma materializa las construcciones subjetivas entorno al exterior.

Es necesario resaltar la importancia de estudiar los imaginarios, muchas veces los discursos sobre la objetividad del dato empírico simplemente terminan siendo funcionales a sistemas de dominación no lle

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