Área: Opinión >> Comentarios y enfoque
Actualizado el 2006-12-22 a horas: 01:16:23
+-
Uhr5

min.

Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano

Fidel y el cine

Alfonso Gumucio D.

En días pasados terminó en La Habana la 28ª edición del Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano, el más importante encuentro de cine y cineastas de América Latina, un evento que tiene lugar “siempre en diciembre” como anuncia el sitio web del Festival. La lista de los premiados, que encabeza el Primer Premio Coral para "El cielo de Suely" de Karim Aïnouz (Brasil) abre el apetito y nos recuerda la pobreza de nuestras carteleras locales, donde probablemente no veremos sino una que otra de esas excelentes producciones.

Alfonso Gumucio Dagron

Alfonso Gumucio Dagron 

Escritor, cineasta, periodista, fotógrafo y especialista en comunicación para el desarrollo. Ha trabajado en programas de comunicación para el cambio social en África, Asia, América Latina y el Caribe, con agencias de Naciones Unidas, con fundaciones internacionales y ONGs.

Fue miembro de la redacción del Semanario "Aquí" y ha publicado en un centenar de diarios y revistas de Bolivia, América Latina, Europa, Norteamérica, África y Asia. Dirigió películas documentales en varios países. Es Coordinador del Grupo Temático de Comunicación para el Cambio Social en la Asociación Latinoamericana de Investigadores de la Comunicación (ALAIC).

Ha publicado más de veinte libros de poesía, narrativa, testimonio, y estudios sobre literatura, cine y comunicación, entre ellos: Historia del Cine Boliviano (1982); Cine, Censura y Exilio en América Latina (1979); Luis Espinal y el Cine (1986); Las Radios Mineras de Bolivia (1989) en colaboración con Lupe Cajías; Comunicación Alternativa y Cambio Social (1990); La Máscara del Gorila (1982) Premio del Instituto Nacional de Bellas Artes de México; Haciendo Olas: Comunicación Participativa para el Cambio Social (2001), Antología de Comunicación para el Cambio Social (2008).

El contenido de estas páginas no refleja necesariamente la opinión de Bolpress.

No hay cineasta latinoamericano que no haya pasado por el Festival de Cine de La Habana, que  es el lugar de encuentro de todos.  La generosidad cubana hizo que en las mejores épocas, en la década de los 1980s, fuéramos invitados año tras año, varios centenares de directores, guionistas, actores, técnicos, productores, directores de revistas de cine,  miembros de asociaciones nacionales, y cineastas en ciernes, a participar en esa gran fiesta del cine. Tengo los mejores recuerdos de la década en que fui asiduo participante, a veces como cineasta y a veces como miembro del jurado de la sección de video o documental. Conservo un enorme agradecimiento para los colegas cineastas del ICAIC (Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográfica), del ICRT (Instituto Cubano de Radio y Televisión) y de la Escuela de Cine de San Antonio de los Baños, que en diferentes oportunidades hicieron posible mi presencia en el festival. 

Cada vez que estuve en La Habana -y no fueron menos de diez- fui tratado al igual que otros colegas con la mayor solidaridad por los compañeros cubanos o aquellos viviendo en Cuba, entre los que recuerdo con cariño a Lola Calviño, Julio García Espinoza, Santiago Álvarez, Manelo González, Pastor Vega, José Antonio Jiménez, Daniel Diez, Susana Sardiñas, Fernando Birri, y otros que podría citar aquí. Siempre me sentí a gusto en Cuba, como en casa.

Aunque no he vuelto al Festival en los últimos años, sigo de cerca su desarrollo y constato que a pesar de las dificultades económicas por las que ha atravesado Cuba durante el periodo especial, su importancia se mantiene.  El cine ha sido siempre favorecido por el proceso revolucionario y en especial por Fidel. No olvidemos que uno de los primeros decretos del gobierno de la Revolución fue la creación del ICAIC, y que Fidel personalmente le dio al cine cubano y latinoamericano un apoyo enorme: la creación del ICAIC, el Festival, la Fundación del Nuevo Cine Latinoamericano y la Escuela de Cine en San Antonio de Los Baños.

Fidel solía ver en privado las películas de cada Festival, de modo que estaba al tanto de las nuevas producciones de la región.  Por las noches, mantenía largas conversaciones hasta la madrugada con los directores y actores invitados, tanto de América Latina como del resto del mundo. Me tocó escuchar los comentarios llenos de admiración de Jack Lemmon,  de Robert de Niro, de Gian María Volonté y de Harry Belafonte –quizás el más asiduo participante no latinoamericano- luego de esas largas sesiones nocturnas con Fidel. Tuve el privilegio de estar, creo que fue el año 1985, en su discurso de clausura en el Teatro Carlos Marx, que duró cinco horas que apenas sentimos pasar, porque habló con un conocimiento extraordinario del cine. Una de esas noches, como lo hacía cada año, Fidel nos recibió en el palacio.  Uno por uno nos dio la mano (¿donde está mi foto con Fidel, compañeros cubanos?, no tengo ninguna a pesar de haberlo saludado tres o cuatro veces) con paciencia, sencillez y cortesía asombrosas.  

El Festival era una fiesta que duraba 24 horas cada día. Casi no dormíamos.  En las mañanas había conferencias de prensa, encuentros entre cineastas o actores, deliberaciones de los jurados, muestras de carteles, presentaciones de libros y otras actividades en simultáneo, de modo que era imposible asistir a todas.  En las tardes, hasta la media noche, en varias salas de la ciudad se proyectaban las películas del festival, cerca de 500 obras, largometrajes de ficción o documental, cortometrajes de toda clase, animaciones y videos, prácticamente todo lo producido en nuestra América Latina, pero también películas de otras regiones. Y a partir de la media noche, las fiestas extraordinarias de las que conservo una memoria dulce. Al lado del Teatro Carlos Marx, en el Cristino Naranjo, uno podía disfrutar en  6 o 7 espacios diferentes, animados por las mejores bandas de música.  En el segundo piso estaba el formidable trompetista Arturo Sandoval (hoy en Miami), en el espacio abierto de afuera sonaban los inmensos altavoces de los Van Van, y junto a la playa y a la piscina otros grupos de música extraordinarios animaban la fiesta.  El entusiasmo de cubanas y cubanos era contagioso, hasta yo me atrevía a bailar. Esas fiestas duraban hasta las 3 o 4 de la madrugada.

Además de disfrutar las películas, uno gozaba del ambiente de camaradería que se instalaba en los lugares del Festival. El Hotel Nacional era un sitio mágico de encuentro, pero también el Capri y el Habana Libre. Los mojitos nocturnos aparecían sobre las bandejas que circulaban los mozos, y desaparecían en un santiamén.

La salida de un nuevo número de la revista Cine Cubano, en papel periódico, era un acontecimiento, así como los afiches de las películas cubanas, hermosos, diseñados por Bachs, Coll, Julio Eloy, Niko o Coni, entre otros artistas extraordinarios. Conservo varios de ellos, impresos en serigrafía, con esa nobleza de la tinta espesa que los hace únicos.

Este año, seguramente la preocupación por la salud de Fidel influyó en el ánimo de todos. No es fácil tomar conciencia de que Fidel, a quien la cultura y el cine latinoamericano le deben tanto, se nos va.

Volver atrás

Otros artículos de Alfonso Gumucio D.

Warning: mysql_close(): 32 is not a valid MySQL-Link resource in /pages/e7/a9/d0005606/home/htdocs/site1/nachricht/class/allgemeine.inc.php on line 206

temas << El negocio del gas >>

Basta de retórica del “buen vivir”; es hora de que los pueblos decidan cómo invertir la renta petrolera, exhorta un Foro ciudadano

Despilfarran la renta petrolera y minera en una “bonocracia” clientelar

Ecuador y Bolivia nacieron como Repúblicas libres e independientes en el siglo XIX; se declararon Estados nacionales soberanos en el siglo XX, y al comenzar el siglo XXI se refundaron como Estados Plurinacionales pro “socialistas”, pero hasta el día de hoy se insertan al mercado internacional como meros proveedores de recursos naturales, tan sumisos y dependientes como las semicolonias de hace dos siglos, evaluaron investigadores y expertos de siete países en el II Foro de la Red Latinoamericana sobre Industrias Extractivas celebrado en La Paz.

Leer el artículo

Otros artículos en El negocio del gas

... a fondo

El 17 de marzo de 2009, la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador (CONAIE), presentó ante la Corte Constitucional para el Período de Transición una demanda de inconstitucionalidad en contra de la Ley de Minería publicada en el registro oficial No. 517 del 29 de enero de 2009. La demanda de la CONAIE contenía objeciones de forma y fondo a la ley, sin embargo fue la falta de consulta prelegislativa a pueblos y nacionalidades indígenas la que levantó más revuelo en los ámbitos jurídico y político del país. De fallar a favor, la Corte Constitucional crearía un precedente importantísimo para el pleno reconocimiento de los derechos de los pueblos y nacionalidades indígenas ya que toda ley posterior que amenazare con afectar sus derechos les debería ser consultada.

:: Más detalles
Otros temas en análisis
la fraseGarcía tendrá que responder en el banquillo de acusados por corrupción, narcotráfico y terrorismoRubén Costas, prefecto de Santa Cruz, 672010

Bolivia no se quema, Bolivia se respeta

¿Qué opina acerca la nueva ley argentina que permite el matrimonio de parejas del mismo sexo

  • Está bien reconocer el derecho de las minorías
  • Estoy de acuerdo, pero no con el derecho a adoptar niños
  • No estoy de acuerdo Va contra las leyes de la naturaleza
  • No tengo suficiente información

Encuesta vigente desde el 22-07-2010

Encuesta anterior:

¿Quién cree Ud que ganará la copa Mundial FIFA 2010