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Bolivia en un foro internacional

La educación importa

Alfonso Gumucio Dagron

Publicado el: mayo 28, 2011 5 min.

“Hay de todo en la viña del señor” y “Al César lo que es del César…” son dos refranes que sirven bien los propósitos de este artículo, referido a la presencia del gobierno boliviano en foros internacionales, para dar a conocer sus políticas y estrategias, en este caso en el campo de la educación.



“Hay de todo…” porque así como este gobierno tiene funcionarios improvisados, corruptos y oportunistas, a los que solamente les interesa aprovechar al máximo su corto paso por el poder, también tiene otros que se toman en serio la función de servir a la nación y al pueblo boliviano desde las funciones que ocupan.

Nuestra posición crítica sobre el accionar del gobierno de Evo Morales no debe cegarnos a la hora de reconocer el trabajo que realizan funcionarios que destacan por su seriedad, su profesionalismo y su vocación de servicio.

En el campo internacional Bolivia ha estado muy ausente durante el gobierno del presidente Morales. No confundamos los viajes excesivamente numerosos del propio presidente, con una presencia articulada, profesional, de los diferentes sectores de gobierno en foros a los que se va para aportar, para aprender y para establecer relaciones y convenios que benefician al país.

Los viajes presidenciales son por lo general una plataforma para que el presidente se luzca con discursos demagógicos que en la mayoría de los casos no corresponden a la realidad que se vive en Bolivia, discursos de buenas intenciones o discursos que simple y llanamente oscurecen la verdad.

El presidente que más tiempo ha pasado fuera de Bolivia, y que más viajes ha realizado al exterior, está permanentemente en campaña personal, pero no hace lo que debería hacer cuando es necesario hacerlo. Me refiero en particular a su apariciones anuales en la Asamblea General de las Naciones Unidas, donde se lució por ser el único presidente boliviano que no tocó el tema marítimo en el más importante foro internacional. Ya sabemos lo que fueron sus cinco años de estéril política con Chile: dar las nalgas por nada a cambio.

Mientras el presidente viaja, Bolivia ha estado ausente de importantes reuniones internacionales donde se discuten políticas y estrategias sobre salud, sobre educación y sobre otros temas de importancia para el país. Los casos excepcionales en los que se ha hecho presente una delegación boliviana de alto nivel, como en la COP 16 de Cancún, Bolivia ha presentado posiciones que no han merecido la adhesión ni siquiera de sus aliados más cercanos, los países del ALBA.

Por todo lo anterior hay que reconocer la participación de Bolivia en la reciente Reunión Regional de Seguimiento de la CONFINTEA (Conferencia Internacional de Educación de Adultos o Conferencia Internacional de Personas Jóvenes y Adultas) de América Latina y El Caribe, a través de Noel Aguirre Ledezma, Vice Ministro de Educación Alternativa y Especial de Bolivia. A juicio de los especialitas de educación de la región, que asistieron al evento en Ciudad de México, del 25 al 27 de mayo, la intervención de Aguirre Ledezma fue una de las mejores. Coincidieron en que su presentación, titulada “Participación, inclusión y equidad”, mostró que el gobierno boliviano tiene una propuesta educativa pensada para beneficiar a los menos favorecidos.

Lejos del triunfalismo que hace un par de años proclamaba la derrota definitiva del analfabetismo en Bolivia, el planteamiento presentado por Aguirre muestra un “proceso en construcción” en el sistema educativo boliviano. La “educación alternativa” como la entiende ahora el gobierno, permite fortalecer las instancias para la educación de adultos y la educación permanente, mientras que la “educación especial” está diseñada para atender tanto a las personas con discapacidad o con dificultades para el aprendizaje, como a aquellas con talentos especiales.

Es probable que mucho de lo que expuso el Vice Ministro Aguirre Ledezma sea parte de una estrategia que todavía no muestra resultados concretos y que con frecuencia se desgasta en discursos demagógicas, pero al menos existe claridad en el camino a seguir para democratizar la educación boliviana, fortaleciendo los niveles de educación formal, no formal e informal.

Los compromisos del gobierno boliviano enunciados ante la CONFINTEA por el Vice Ministro Aguirre se sustentan en la Constitución Política del Estado y en la Ley de Educación. Ambos instrumentos subrayan la voluntad de establecer el derecho a una educación inclusiva y transformadora, “intracultural, intercultural y plurilingue”, que no discrimine a los menos favorecidos de la sociedad.

Uno de los aspectos importantes que recoge es que trasciende el supuesto de que la educación essinónimo de la escuela, y considera que la educación de adultos es más que un hecho pedagógico, una “apuesta por la transformación” que vincula la educación a la economía y a la producción, valorando el conocimiento local en interacción con el pensamiento occidental.

No se puede estar en contra de estas formulaciones democráticas ni se puede esperar que el proceso de transformación del proceso educativo se produzca de la noche a la mañana (aún menos cuando el principal freno ha sido siempre el gremio del magisterio), pero no está de más advertir que las buenas intenciones a veces quedan opacadas por los discursos que no se corresponden con la realidad.

En este caso, la participación de Bolivia en el foro internacional de la CONFINTEA fue bien recibida y tomada como un ejemplo de políticas públicas encaminadas a terminar con la injusticia y la discriminación.

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