Explicar la situación actual es extremadamente sencilla. La Constitución Bolivariana de Venezuela expresa textualmente lo siguiente: Artículo 230: “El período constitucional es de seis años”. Artículo 231: “El candidato elegido o candidata elegida tomará posesión del cargo de Presidente o Presidenta de la República el diez de enero del primer año de su período”

Artículo 233: “Si la falta absoluta del Presidente o la Presidenta de la República se produce durante los primeros cuatro años del período constitucional se procederá a una nueva elección ….El nuevo Presidente o Presidenta completará el período constitucional correspondiente”

Artículo 72: Transcurrido la mitad del período para el cual fue elegido el funcionario o funcionaria, un número no menor del veinte por ciento de los electores o electoras inscritos en la correspondiente en circunscripción podrá solicitar la convocatoria de un referendo para revocar su mandato”

Resumiendo: El período presidencial dura seis años; se inicia el 10 de enero siguiente a la elección; si ocurre una falta absoluta del Presidente durante los primeros cuatro años de período se convocará una nueva elección; el Presidente electo completará el resto del período.

Queda así muy claro que en el actual período presidencial el referéndum revocatorio se podrá activar a la mitad del mismo, es decir, a partir del 10 de enero de 2016.

La oposición no lo activó en esa fecha, sino cuatro meses después, a sabiendas que era imposible que el mismo se efectuase este año.

¿Por qué?

La respuesta es bien sencilla.

La Constitución preserva la explotación del Estado de los recursos naturales (entre ellos el Petróleo) que son de su propiedad, pudiendo establecer concesiones condicionadas.

Venezuela posee las reservas de petróleo más grandes del mundo. Los países imperiales están ávidos de meterles la mano a ellas, pero la Constitución se los impide.

Es por ello que, al mismo momento que se aprobó la Constitución, le giraron instrucciones a sus miserables lacayos de la MUD de eliminar esa constitución. Para lograr ello requieren que se produzca el estallido de un conflicto de enorme envergadura, que lo permita en medio de la confusión.

Es por ello que dieron el golpe de Estado de 2002 con sus francotiradores, el paro petrolero de 2003, trajeron centenares de paramilitares para simular un alzamiento, las diferentes guarimbas o insurrecciones sociales, no participaron en las elecciones legislativas del 2005, han promovido revueltas estudiantiles, han realizado sabotajes al tendido eléctrico (durante los cuales han muerto electrocutados 15 de sus agentes), apelan a los cacerolazos, han asesinado a prominentes figuras nacionalistas como Eliecer Otaiza, Danilo Anderson, Ricardo Durán, Robert Sierra, y centenares de dirigentes campesinos, obreros y sociales, etc., etc.

En esa misma onda se inscribe la actual actuación del revocatorio, activándolo a destiempo a sabiendas que no se realizaría este año, utilizando ese argumento para iniciar una gigantesca y brutal campaña internacional a través de los actores políticos imperiales y de sus asquerosos medios de comunicación, que culminara con una intervención militar que permita elaborar una nueva constitución.

Así de simple.

LATINOAMERICA ANTE ESTE GOLPE PETROLERO

Si Pepe Mujica tuviese las mismas neuronas y la misma honestidad que tenía en sus años revolucionarios y conociese esta realidad no hubiese culminado su existencia sirviendo de miserable tonto útil al imperio, ni hubiese apoyado a esa “escoria imperialista” de Almagro, como lo bautizó nuestra canciller.

Aquí el problema es el gobierno ha sido negligente a la hora de explicar un asunto tan sencillo y claro como este.

Es así como vemos países de la región que tienen posturas verdaderamente contranatura con relación a Venezuela.

Y lo son porque, no solamente poseemos las reservas petrolera más grandes del mundo, sino que el resto de los países de la región no poseen mayores reservas naturales energéticas y si se dan los planes imperiales s y de sus despreciables lacayos de apropiarse exclusivamente para ellos de esas reservas, se estarían condenando a los pueblos de nuestro subcontinente a castrar su desarrollo y nivel de vida.

No digo que los países deban o no apoyar el sistema `político de Venezuela. Ese es un problema de autodeterminación. Pero si deben tener conciencia e impedir la consumación los planes imperiales, con todo lo que significará pare ellos.

Y en el sentido de explicar y crear conciencia a los países del área que debe trabajar el gobierno. En otras palabras, resucitar la petropolítica de Chávez.

Hay que recordar que para el imperio es ahora o nunca.

* articulos2009@gmail.com