Aparte del calentamiento global, multimillonarios megaproyectos estatales por unos 1.000 millones de dólares, entre ellos la ferrovía al Mutún, la carretera paralela, la siderurgia y la terminal de carga en Puerto Busch, ponen el alto riego al Parque Nacional Otuquis, en el sector boliviano del gran Pantanal

Río Negro-Puerto Busch -Una robusta y reptiliana “peni”, de casi un metro de longitud, se arrastra pesadamente moviendo la cola y las patitas de lagarto mientras el jefe de guarda parques se da modos para eludirla tras su repentina detección ante la camioneta, tan mimetizada como está en el camino.

En los siguientes kilómetros, decenas de familias de capibaras con madres del tamaño de un cordero gordo miran de reojo en la brecha, deslizándose hacia los matorrales sólo cuando el vehículo está a escasos cinco metros.

Las londras, esas nutrias acuáticas gigantes de piel cotizada y caninos brillantes, retozan al sol con sus cachorros en las orillas visibles de las pozas mientras alguna disfruta de un pez a dentelladas urgentes.

Aves de nombres complejos o de origen guaraní que predomina en la flora, la fauna y la toponimia del lugar, se alzan apenas sobre el parabrisas, precedidas por bandadas persistentes de cotorras verdes y torcazas plomizas, en medio de garzas blancas, patos negros, aguiluchos y gallaretas que dejan caer un caracol. Un solitario bato-jabirú de cabeza y cuello negro con plumas blancas condecoradas por un destellos rojo en la pechuga (que en La Paz recuerda al tétrico marabú) se alza sobre una pata metiendo el pico en un ala.

Es el bloque mayor del Parque Nacional Pantanal Otuquis, de 10.000 kilómetros cuadrados repartidos en dos secciones. Ambas conforman el pantanal boliviano, un quinto del gran Pantanal que se extiende al otro lado del río Paraguay, compartido por Brasil, Bolivia y Paraguay.

La porción menor, al noreste, corresponde al bloque Pimiento, con la laguna Cáceres como centro del humedal, al borde de Puerto Suárez y Puerto Quijarro, a sólo metros de la frontera con Brasil y 10 minutos de Corumbá.

La otra, por donde la 4×4 todoterreno avanza en medio de la inmensa sabana salpicada de vastas islas de palmas blancas, motacuses y tajibos pantaneros, entre otros ejemplares de bosque, es fuente y reservorio de agua dulce, hábitat natural de un gran número de especies de fauna y flora, donde al mediodía, por supuesto, no se ve ni “tigres”-jaguares ni tampoco yacarés (“todos esos salen en la tarde-noche”, reconviene el guía, al remedar sobre el volante su pretendido trote noctámbulo).

Pero sí billones de mosquitos como circundantes naves a chorro punzando la piel, mariposas de colores intensos succionando agua en el barro que sobrevive a los humedales y arroyos en que abundan los peces y se dejan ver algunos pescadores de tacuaras largas transformadas en cañas, seguros de que al final picará un pacú.

El Parque incluye en su millón de hectáreas un Area Natural de Manejo Integrado donde pululan 59 especies de mamíferos acuáticos y terrestres, una notable cantidad de reptiles mayores y una alta diversidad de aves, especialmente acuáticas, según el portal sernap.gob.bo, que contabiliza 50 especies de peces concentrados en las llanuras de inundación.

Oficialmente, las principales presiones sobre el Área son los incendios forestales y la quema de pastizales en la época seca (de julio a septiembre), la cacería de lagarto para cueros y gastronomía, la pesca comercial no autorizada, la colonización por rutas mejoradas y el comercio de loros y parabas.

“Además, no todas las estancias proveen de carne a sus trabajadores, lo cual aumenta la presión por cacería sobre la fauna silvestre”, dice la pagina digital del Servicio de áreas protegidas (Sernap).

EL PODER, LOS NEGOCIOS

Sin embargo de las políticas de protección, varios megaproyectos en marcha amenazan la biodiversidad y el agua dulce en el Pantanal boliviano, entre ellos el pavimentado rígido de 105 kilómetros hasta Puerto Busch, la construcción de una terminal de cargas minerales y graneleras y el tendido de la línea férrea Motacusito-Pto. Busch de 130 km.

Esta última supone inversiones por al menos 500 millones de dólares, según dijo el vicepresidente García Linera este 18 de marzo aunque el portal oopp.gob.bo, del Ministerio de Obras Públicas, considera un precio referencial de 1.361 MM/$us.

La terminal de carga fue adjudicada el 2014 a la constructora Ibérica SRL y el complejo siderúrgico de 450 MM/$us en enero pasado a Sinosteel, uno de los consorcios chinos que operan en Bolivia.

Desde 2013 Puerto Busch era uno de los objetivos de la ex empresaria Gabriela Zapata y su empresa Consilium que según la ex ejecutiva de CAMC, se adjudicó obras de logística y transporte para el proyecto siderúrgico del Mutún en los puertos de Tamarinero (Puerto Quijarro) y Puerto Busch, sobre la Hidrovía Paraguay-Paraná.

Zapata ha sido asociada a la soyera y exportadora de aceites Gravetal, de ex capitales colombianos detentados ahora por el empresario paraguayo-venezolano Carlos Gill [Inversoja SA) que asimismo opera en las ferroviarias Oriental y Andina, conectadas a Brasil, Argentina y Chile en el corredor Atlántico-Pacífico.

En septiembre del 2013, el periódico estatal Cambio reportó que al inspeccionar la mejora del tramo Mutún-Pto. Busch por 10 MM/$us (contrato con la Asociación Occidental “Perla del Oriente”), el presidente Evo Morales anticipó la implementación de la terminal de cargas que también permita exportar otros productos manufacturados.

Informes de la Cámara de Constructores indican que el plan logístico para el desarrollo del Mutún prevé la implementación de una empresa con 200 barcazas, no obstante que la naviera estatal Enabol no logra aún recuperar 16 de estos transportes fluviales y dos empujadores embargados en China tras un escándalo de corrupción por 45 MM$us desde la gestión 2009, incluidos los costos de almacenaje en astillero

Precisamente Ferroviaria Andina y un consorcio español están interesados en coadyuvar con capitales para traer la flota fluvial, a cambio de una participación en el negocio, según recientes informes sobre el arribo de las barcazas, posiblemente en abril o mayo próximos.

Puerto Busch es el centro de un litoral fluvial boliviano de 50 km en el denominado “corredor Man Césped”, de cara a la hidrovía Paraguay-Paraná

Resulta también ser más profundo que Puerto Quijarro, la otra terminal portuaria boliviana, orgullosa a su vez por sus cuatro atracaderos: Gravetal, NutriOil, Central Aguirre y Tamarinero, y otros tres en proyecto (Enabol, IOL y FecoSA), según refiere su alcalde Ybar Antelo.

Los cinco están sin embargo 250 km al norte de Puerto Busch, y más lejos de las grandes terminales en Uruguay y Argentina, lo que aumenta costos operativos y tiempo de travesía.

FUENTES DEGRADADAS

Hace cuatro años, la no gubernamental WWF (World Wildlife) previno que la conservación de la cuenca del río Paraguay y la supervivencia del Pantanal están en peligro por la degradación de las nacientes y ríos que fluyen desde los altiplanos (“El Cerrado”) hacia el Pantanal.

“La mitad de la cuenca está bajo un riesgo ambiental alto o medio”, es necesario proteger urgentemente el 14 % de su superficie, advirtió, destacando su gran capacidad de suministrar agua y mantener los ciclos de crecidas y reflujos que dan vida al Pantanal.

Entre las principales amenazas WWF mencionó deforestación y el manejo inadecuado de tierras para la agricultura y la ganadería, que causan erosión y sedimentación de los ríos, y las represas hidroeléctricas alteran el régimen hídrico natural del Pantanal.

“El crecimiento urbano y de población conduce a más obras de infraestructura, como carreteras, represas, puertos e hidrovías, poniendo en peligro al frágil equilibrio ambiental”.

El Pantanal purifica el río Paraguay de los metales pesados procedentes de la minería y reduce la mortandad de especies acuáticas. “La piraña, el pacupeba, el pacú, el ventón, el pintado, los bagres y las juritas -que viven en las aguas del Canal Tamengo- mueren por la contaminación de las aguas y por la poca oxigenación en esa hidrovía, dijo en agosto del 2013 el presidente de la Agencia estatal fronteriza (Ademaf), Fernando Alcázar.

“Cuando baja el agua, hay pequeñas lagunillas donde los peces fallecen y esa agua se pudre y cuando sube el nivel se mezcla todo y eso contamina”, explicó. Mucho antes, el año 2009, el experto paraguayo Carlos Cáceres advirtió en ABC de Asunción que al modificarse los patrones de drenaje existe la posibilidad de desecación de la Laguna Cáceres, provocando el deterioro de la calidad del agua por la remoción de sedimentos.

“El canal Tamengo representaba a la mayor concentración de volúmenes de dragado por unidad de longitud de toda la hidrovía. Incluso, de depositarse el material extraído del canal a lo largo de la orilla norte, podría afectar los patrones de drenaje en el área de inundación, acelerando aún más la desecación de la Laguna Cáceres, incluido unas 450 Ha. de humedales”.

Hacia 1969, laguna Cáceres ya se secó, dijo el presidente de la cooperativa de agua potable de Puerto Suárez, Erwin Salinas.

“Fue difícil sacar a los loteadores y aún hoy los alambres de púas y postes están bajo el agua, por eso es peligroso bañarse en ella”, agregó al mostrar fotos de 1932 cuando atracaban en Puerto Suárez navíos de gran calado. El subgobernador David Yovió afirma que el primer automóvil que llegó a Bolivia ingresó por el muelle de Puerto Suárez.

LA NORMA VS EL PODER

Hoy los riesgos vienen de la mano del Estado y sus socios privados con su megaproyectos: puertos de carga, vía férrea, pavimento rígido para alto tráfico vehicular, locomotoras… “se va a dar, y no podemos hacer nada sino preservar todo lo que se tiene de acuerdo a reglamento”, reflexiona el jefe de guardapartes de Otuquis, Juan Carlos Alvis, un chaqueño oriundo de Monteagudo.

Entre las presiones al área cita el ruido que dispersa a los animales, los vehículos que atropellan a la fauna, la futura afluencia de gente local y turistas, la polvareda de óxido férrico que conforma casi todo el camino de color rojizo y que afecta a la fotosíntesis de las plantas acuáticas, la basura, las bolsas plásticas, las latas, la contaminación del agua y la falta de educación.

“No se ha considerado caminos con pasos de fauna como en Brasil, con puentes accesibles”, lamenta Alvis aunque también repara orgulloso: “Tenemos un animal emblemático de la zona que es el ciervo de los pantanos hay bastante de lagartos, y si bien este es el principal acceso a Puerto Busch, los demás lo tenemos intacto, por eso se dice que el Pantanal está virgen”.

Pero el cambio climático hace también su parte: “Antes el calor no era tan extremo, a veces llega ahora 45 grados bajo sombra, el calentamiento afecta a todo Bolivia, pero acá tenemos todavía dos cuencas que abastecen los bañados de Otuquis”.

“Una viene del río Tucavaca desde el este, con peces para alimento de aves migratorias, son épocas en que se ve muy bello nuestro pantanal, otra de los desbordes del río Paraguay en el lado brasileño, llena de peces que cuando bajan las agua se concentran en pozas para disfrute de la aves”, explica el funcionario.

El borochi (un lobo colorado) es indicador de buena conservación, “es carnívoro y avisa de que el lugar tiene buena conservación –añade– y tenemos también buena precipitación, unos 1.000 mm al año, y tres piso ecológicos: aguas del pantanal, “El Cerrado”, en transición y la parte seca de la Chiquitania, con diversas especie de aves y animales”.

Por lo pronto, el mejorado acceso de tierra soporta dos carriles hasta el km 82. A partir de allí el ancho es menor a tres metros y las ramas azotan la cabina y el parabrisas.

En los últimos 25 km la ampliación no llegó a siete metros y presenta hoyos frecuentes de hasta dos metros de diámetro, imposibles de eludir. Ripio y piedra no tiene la zona, hay que acarrearlo en volquetas desde muy lejos, con diesel contaminando el aire.

Puerto Busch es por ahora el fin del camino hacia el río Paraguay donde permanece varada una barcaza convertida en campamento flotante del Sernap. A la izquierda, 50 metros aguas arriba, una diminuta base naval; y a la derecha, 800 metros aguas abajo, tres enormes bloques de concreto, el tercero lo más parecido a un muelle, dotado con dos flamante bandas transportadoras para carga y descarga.

Cuatro marineros, cuatro guardaparques y dos cuidadores de muelle, más algún pescador arrimado en cuyo anzuelo coletea una piraña voluminosa con dientes dispuestos a cortar un pulgar, son toda la población generalmente existente en medio del clima cambiante que depara un súbito chubasco de gotas gruesas, tan tibias como pesadas.

Más al sur, en la colita sudeste del país, el hito trinacional Brasil-Paraguay-Bolivia marca soberanías distintas desde la guerra del Chaco. Del borochi no se han dejado ver ni las crines, tampoco del “pío” (ñandú o avestruz americano) las plumas. Pero si una hembra de ciervo se ha mostrado entre los matorrales, escapando por la sabana que la cubre hasta las corvas. También una sicurí de escamas verdes se deja captar en video mientras repta atravesando el camino con parsimonia. “No como las yararás que te hacen correr como si te estuviera atacando un perro”, alerta el guía.

Un plumi-blanqui-rojo pájaro carpintero, o lo que se parezca, permanece en una rama como posando para la cámara hasta que en el último instante decide lo contrario. Al caer la tarde un tatú pantanero de orejas largas y puntiagudas rozando el suelo avanza por un costado del camino, indiferente al ruido del motor, concentrado en mantener el paso.

La tormenta que de inmediato reemplaza al solazo y el cielo despejado de minutos anteriores, comienza a inundar las cunetas. Reaparecen las entradas y vallas de la veintena de haciendas establecidas a uno y otro lado del camino.

El cerro del Mutún se yergue sobre sus 800 metros de altura y su base de 65 km cuadrados guardando aún sus 40 mil millones de toneladas de hierro y 10 mil millones de manganeso. Su explotación ¿tendrá piedad del pantanal? El Estado no ha difundido sus previsiones medioambientales▪

* Versión completa del Reportaje realizado en marzo pasado y condensado enhttp://www.paginasiete.bo/gente/2016/4/21/pantanal-boliviano-alto-riesgo-93929.html