Cada 23 de marzo el gobierno de Evo Morales actualiza alguna acusación o desempolva alguna demanda contra Chile para distraer al pueblo. Este año, el régimen masista apeló nuevamente al conflicto por las aguas del Silala para encubrir su profunda crisis interna. Según la doctora en Ciencias Económicas con especialidad en Integración Sudamericana Karen Longaric, el gobierno de Morales maneja el conflicto limítrofe con Chile de forma bastante irresponsable y los chilenos están aprovechando los desmanes y exabruptos del Presidente para acusarnos a los bolivianos de conflictivos, intolerantes y de vecinos pleitistas.

Karen Longaric es doctora en Ciencias Económicas con especialidad en Integración Sudamericana, magister en Ciencias Jurídicas con especialidad en Derecho Penal Internacional y diplomática de carrera, y por tanto es una voz más que autorizada para analizar las relaciones diplomáticas y las controversias pendientes entre Bolivia y Chile. Esta semana la periodista Amalia Pando entrevistó a Longaric para evaluar la estrategia desplegada por el gobierno de Evo Morales.

Amalia Pando (AP): Ha entrado en la agenda periodística la controversia por uso de las aguas del Silala porque cada 23 de marzo el Presidente Evo Morales actualiza alguna acusación o desempolva alguna demanda que tiene que ver con Chile. Chile respondió oficialmente que presentará una contra demanda en La Haya, pero hay voces en Chile que dicen ‘mejor nos retiramos del Pacto de Bogotá’. ¿Qué es el pacto de Bogotá y qué va a pasar si Chile se retira del pacto?

Karen Longaric (KL): El pacto de Bogotá es un instrumento jurídico interamericano suscrito en 1948 bajo el paraguas del Organización de Estados Americanos (OEA). Se trata de un tratado internacional para la solución pacífica de controversias entre Estados interamericanos y abre la jurisdicción de la Corte Internacional de Justicia para que los países americanos resuelvan sus controversias en esa jurisdicción. Todos los Estados que han suscrito y ratificado este tratado aceptan resolver los conflictos internacionales en la corte de La Haya.

Bolivia ha ratificado este tratado recién en junio de 2011, razones particulares del Estado boliviano impidieron que se lo hiciera con anterioridad. El Estado boliviano no recurrió a la Corte Internacional de Justicia antes de 2011 porque no éramos parte del Pacto de Bogotá y recién en 2011 lo ratificamos, con lo cual habilitamos esa jurisdicción para resolver nuestros conflictos.

AP: El pacto de Bogotá tiene un doble filo para los bolivianos porque dice que todos los convenios firmados entre países antes de 1948 se reconocen y nadie puede reclamar ante el tribunal de La Haya por un convenio anterior. ¿Es así?

KL: Nadie puede cuestionar un convenio suscrito con anterioridad al pacto de Bogotá, particularmente los tratados que versan sobre límites territoriales. De acuerdo a la doctrina del derecho internacional, son tratados perpetuos que no pueden ser revisados, salvo que hubiese elementos que son pasibles de revisión, conforme al propio derecho internacional.

AP: Ahora entiendo por qué el Parlamento boliviano no ratificó el pacto porque era una forma de señalar el acuerdo de 1904 por el cual perdimos el Litoral, entonces no nos convenía firmar el pacto de Bogotá…

KL: Esa ha sido la razón fundamental para que anteriores gobiernos no ratificaron el pacto de Bogotá porque eso significaba reconocer la intangibilidad del tratado de 1904, y siempre se ha pensado que ese tratado podía ser revisado, aunque era una expectativa muy remota de cumplirse.

AP: Pero ahora ni siquiera tenemos esa esperanza remota porque el gobierno de Evo Morales firma el pacto de Bogotá en 2011 para poder recurrir al Tribunal de La Haya con esta demanda que no es una demanda marítima si son sino una demanda de diálogo. A partir de ahí sellamos el tratado de 1904 y reconocemos que perdimos el Litoral, Antofagasta, Chuquicamata. Ahora ni esperanza tenemos…

KL: El fallo de la Corte Internacional pronunciado en septiembre del año pasado reconoce que existen asuntos pendientes de resolver, pero asuntos pendientes de las promesas de diálogo formuladas Chile, pero al mismo tiempo dice que la Corte no es competente para analizar o pronunciarse sobre resultados de ese diálogo, que de una u otra manera afectaría la intangibilidad del tratado de 1904 en otras palabras, porque que Bolivia tenga acceso soberano al mar implica una modificación de los límites territoriales obviamente; el que no quiera verlo así bueno no sé cómo se puede llegar a un acceso soberano al mar, tal vez un enclave, como muchos han previsto, pero ese es un tema más complejo.

AP: La Corte dijo que el tratado de 1904 no está en discusión y lo mismo dijo el gobierno de Bolivia y cuando selló el pacto de Bogotá dijo que el tratado de 1904 está en plena vigencia, lo que quiere decir que hemos suscrito dos veces el tratado, en 1904 y en 2011 y reconocimos que hemos perdido el Litoral y no hay forma de negociar sobre esto.

KL: Precisamente el artículo sexto del pacto de Bogotá dice que ese pacto no será aplicado no para aquellos conflictos que hubiesen sido señalados por tratados suscritos con anterioridad al pacto.

AP: Chile dice que se va a retirar del pacto de Bogotá, ¿qué implicancias tiene esto?

KL: Esa no es una opinión generalizada en Chile, efectivamente hay ex cancilleres del gobierno de Pinochet y también parlamentarios la línea dura que han manifestado su respaldo al retiro del pacto de Bogotá, pero yo escuché a Insulza decir –quien ha sido canciller de la República, ministro de Gobierno y actualmente es agente de Chile ante La Haya, lo que implica que tiene un conocimiento profundo de la política exterior chilena– que no está de acuerdo con el retiro de Chile del pacto de Bogotá porque, dice, que esto no inhibe a Chile de concurrir ante un llamado de la Corte Internacional de Justicia porque a partir de una probable notificación de denuncia de Chile al pacto de Bogotá, a partir de la denuncia de Chile tendría que transcurrir un año para que Chile esté totalmente desvinculado de la jurisdicción de la Corte. Se supone que si esto ocurriera Bolivia interpondría sus demandas, ya sea por el Silala o por el Lauca, en los próximos 12 meses.

Por otra parte, Insulza dice que el retiro de su país del pacto de Bogotá en estas circunstancias pondría en duda el compromiso de Chile con el derecho internacional y con la comunidad internacional de reconocer y respetar las instancias internacionales. Creo que la voz de Insulza va a tener peso y preponderancia y en consecuencia es muy poco probable que Chile se retire en este momento del pacto en Bogotá.

AP: Entonces de momento de nada le serviría a Chile retirarse al pacto de Bogotá, pero detrás de ese pedido de retiro del pacto ¿no hay una amenaza bélica? Porque si no es por las buenas, es decir debatir todos los conflictos en un tribunal y aceptar un fallo, la otra instancia son las armas…

KL: Yo no creo que este sea el momento de desafíos bélicos en esta parte del mundo…

AP: Tú, pero los que están promoviendo esa propuesta en Chile, ¿no crees que están ostentando la fuerza bélica de Chile?

KL: Los chilenos siempre han exhibido su poderío bélico, que además es uno de los más fuertes de América Latina, pero creo que ellos al final de cuentas estarían dispuestos a resolver el problema en la vía judicial, no va a quedar otra salida; aunque lo mejor sería resolverlo en la mesa de negociaciones. No olvidemos que ya en 2002 Chile accedió a resolver el problema del Silala en una mesa de negociación, y en 2009, en forma más concreta, fue Chile quien planteó una forma de solución, en mi criterio la mejor forma de solucionar este conflicto, ofreciendo pagar por el 50% del uso de las aguas y el otro 50% sería sometido a un peritaje para determinar si el Silala es un río o un manantial. Además, se daba un plazo de cuatro años, ya en 2003 se hubiese clarificado todo este problema. Porque aquí efectivamente existe un conflicto internacional porque hay tesis contrapuestas entre ambos países, uno dice que es un río y el otro dice que es un manantial, y así nosotros tengamos la razón no podemos desviar en este momento las aguas del Silala porque hay una tesis contrapuesta. Chile es consciente que debe solucionar este problema y no puede continuar usando arbitrariamente las aguas o construyendo más canales; es una barbaridad realmente que esta agua sea comercializada por una empresa colombiana.

Bolivia tampoco ha utilizado estas aguas de una manera permanente y a través de un proyecto sustentable, entonces las aguas van discurriendo. Bolivia debería haber emprendido hace muchos años un programa de utilización de esas aguas porque de otra forma cortarlas y anegar el territorio boliviano no sé si es técnicamente posible.

AP: ¿Si es agua de manantial por qué nos conviene y si es agua de río por qué le conviene a Chile?

KL: Las aguas de un río internacional de curso sucesivo pueden ser utilizadas por todos los Estados por donde transcurren dichas aguas, que son de propiedad de todos los Estados. En el caso del Silala, la tesis boliviana dice que es un río cuyo cause es superior es de propiedad de Bolivia y el cauce inferior, por el declive, es de propiedad de Chile.

AP: Entonces, si es río Chile está en todo el derecho de usar el agua y no pagar ni un peso porque son aguas internacionales; si es agua de manantial le pertenece a Bolivia y por lo tanto los chilenos tienen que pagar…

KL: Claro, pero hay que tomar en cuenta lo siguiente y con mayor razón si se han construido canales artificiales mediante obras civiles. En 1908 se canalizó el río para el funcionamiento del ferrocarril, pero después, en la década del 40 Chile construyó canales para conducir toda el agua hacia su territorio.

AP: El Presidente Evo Morales y el canciller David Choquehuanca anunciaron en 2013 que iban a construir criaderos de truchas, pero estos anuncios que son demagógicos no son serios ni sostenibles. Llevaron truchas del lago Titicaca, hicieron una pequeña y todas las truchas se murieron. Luego, en 2014, hablaron de envasar estas aguas para consumo humano, pero allí no dejaron ninguna instalación, pero no hay nada allí que demuestre un trabajo serio. Ahora, en el aniversario de otro 23 de marzo, el Presidente desempolva el tema del Silala y dice que otra vez hará criadero de truchas como si fueran ideas nuevas, cuando ya son ideas que fracasaron lamentablemente. ¿Hace cuántos años que estamos reclamando por el agua del Silala?

KL: Hace muchísimos años y el gobierno del MAS ha tratado el tema de forma bastante irresponsable; existen dudas razonables para pensar de que lo está usando demagógicamente para distraer al pueblo boliviano en momentos en que atraviesa por una crisis interna muy delicada. Creo que es el momento de solucionar los conflictos del Silala y del Lauca de una forma responsable, pero además con respeto hacia el interlocutor porque las últimas declaraciones del Presidente Morales, tildándolos de ladrones a los chilenos, más allá del criterio que nosotros tenemos sobre la actitud de Chile, yo creo que el Presidente debía manejar con mayor cuidado este tema, está siendo muy torpe en la política exterior, eso lo ha caracterizado en estos diez años, la torpeza de su trato con todo aquel país con el que se sintiera eventualmente disgustado, con Estados Unidos, con Chile, Colombia, con Perú. En la política internacional, más allá de las diferencias ideológicas, el trato tiene que ser cordial y diplomático.

En este momento Chile está utilizando los desmanes y exabruptos del Presidente Morales para acusarnos a los bolivianos de conflictivos, de intolerantes y de vecinos pleitistas. Creo que si el discurso del Presidente fuera más moderado y si las vías de solución fueran mejor pensadas tendríamos mejores resultados.

Texto tomado de http://amaliapandocabildeo.blogspot.com/2016/04/la-demagogia-del-mas-y-los-exabruptos.html