Una de las paradojas más estridentes de los últimos atentados del grupo de terroristas islámicos en París y Bruxelas ha sido la impotencia de una Europa que se ha revelado incapaz de combatir después de haber “declarado guerra” al Califato de Abu Bakr ad-Baghdadi.

Durante el verano de 2014, cuando los milicianos de la República Islámica llamada ISIS (por sus siglas en inglés) conquistaron Mosul proclamando el Califato en amplias regiones sunitas de Iraq y Siria, se formó una amplia coalición de estados europeos, una cooperación entre los 28 estados que componen la U.E., con el objetivo de movilizar fuerzas militares para contrarestar el Estado Islámico enviando grupos de instructores y armas a las milicias curdas y facciones rebeldes que enfrentaban a la ofensiva del ISIS.

Las operaciones de ataque sobre los territorios del Califato fueron asignadas a fuerzas aéreas de diferentes países: Gran Bretaña y Francia desplegaron una docena de aviones de combate, Italia ha enviado cuatro bombarderos Tornado desarmados y utilizables únicamente para tareas de reconocimiento del territorio, imitada por Alemania que movilizó aeronaves del mismo tipo y libre de armas. Prácticamente los países de la coalición, conducen desde hace año y medio una guerra poco incisiva en contra del Estado Islámico, hecho sobretodo de raids aéreos poco eficaces. No debe, por lo tanto sorprender que el Califato no disponiendo de aviones de combate, ataque al enemigo usando hombres suicidas.

En práctica, Europa ha declarado la guerra a ISIS casi sin darse cuenta, para reaccionar hoy a los ataque terroristas en Bruxelas y París. De hecho, la afirmación de ISIS habla de “castigo” a Bélgica por su papel en la coalición en la lucha contra el Estado Islámico.

En tèrminos civiles, la respuesta más adecuada sería una represalia violenta a ciudades en manos al Califato, solamente que no se hará nada, incluso Francia, después de las promesas de “exterminio sin piedad” pronunciadas por su Presidente con motivo de la matanza del 14 de noviembre del pasado año.

Hasta ahora no se ha puesto en acto una verdaderea represalia, Europa no tiene la capacidad política y configuración social para declarar una verdadera guerra y mucho menos para ultimar al enemigo con operaciones bélicas que pondrían en peligro incluso víctimas civiles. Civiles como los muertos de Bruxelas o de París.

La secuencia trágica de los países devastados por el terrorismo continúa: Bélgica, Francia, Turquía, Siria, Chad, Camerúm, Costa de Marfil. Los señores de la guerra han añadido últimamente Pakistán y dentro de poco tocará a Roma, el centro mundial de los “cruzados” como ha sido definido, por los extremistas islámicos.