Ciudad de México y Santiago de Chile.- Según la FAO, América Latina y el Caribe es la única región en el mundo que alcanzó las metas de reducción del hambre de los Objetivos de Desarrollo del Milenio y de la Cumbre Mundial de la Alimentación. En base a dicho éxito, los gobiernos han asumido el compromiso de acabar con el hambre al año 2025, cinco antes que lo propuesto por los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

“El mundo ha entrado en una nueva era: la era de los Objetivos de Desarrollo Sostenible”, dijo el director General de la FAO ante representantes de los gobiernos de América Latina y el Caribe reunidos en la Conferencia Regional de la FAO, en Ciudad de México.

José Graziano da Silva señaló que los dos primeros Objetivos de Desarrollo Sostenible –acabar con la pobreza y con el hambre al año 2030– son “los compromisos más ambiciosos e importantes en la historia de las Naciones Unidas”, y que América Latina y el Caribe puede ser la primera región en alcanzarlos.

En 1990 el 14,7% de la población de América Latina y el Caribe vivía con hambre y más de 66 millones de personas eran incapaces de obtener los alimentos necesarios para una vida sana. “Hoy el panorama es diferente: el número total de hambrientos ha caído a 34 millones y el porcentaje se ha reducido a 5% de la población total, la que ha aumentado en 130 millones desde 1990”, explicó Graziano da Silva.

Según la FAO, América Latina y el Caribe es la única región en el mundo que alcanzó las metas de reducción del hambre de los Objetivos de Desarrollo del Milenio y de la Cumbre Mundial de la Alimentación. En base a dicho éxito, los gobiernos han asumido el compromiso de acabar con el hambre al año 2025, cinco antes que lo propuesto por los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

Para lograrlo, los gobiernos están implementando grandes acuerdos regionales como la Iniciativa América Latina y el Caribe Sin Hambre y el Plan de Seguridad Alimentaria, Nutrición y Erradicación del Hambre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos, CELAC. Muchos gobiernos, además, implementan sus propios programas nacionales de lucha contra el hambre.

Disminuye el hambre pero aumenta la obesidad

Aunque el hambre y la pobreza han disminuido en la región, el sobrepeso afecta al 7,1% de los menores de 5 años y el 22% de los adultos de la región son obesos. “La situación de las mujeres en la región es particularmente preocupante, ya que su tasa promedio de obesidad alcanza el 29%, en comparación al 18% para los hombres”, dijo Graziano da Silva.

El Director General de la FAO llamó a los países a generar círculos virtuosos que conecten una agricultura sostenible con una mejor nutrición, enlazando los programas de alimentación escolar y educación nutricional con la agricultura familiar mediante las compras públicas. “El rescate de los productos originarios de la región permitirán fomentar mejores dietas y enfrentar las dos caras de la malnutrición”, dijo.

Durante la Conferencia, la FAO firmó dos acuerdos, uno con la OPS y otro con Consumers International, encaminados a luchar contra el aumento de la obesidad y el sobrepeso en la región.

Según datos de la Organización Panamericana de Salud (OPS), el 56% de los adultos en América Latina y 44% en el Caribe viven con sobrepeso. Para enfrentar esta situación, FAO y OPS firmaron un convenio para fortalecer las políticas regionales de erradicación de la malnutrición e implementar las recomendaciones de la Conferencia Internacional sobre Nutrición (CIN2) y la nueva Agenda de Desarrollo Sostenible.

FAO también firmó un acuerdo con Consumers International, que buscará, en palabras del Director General de la FAO, “convertir el acto de consumir y comprar en un acto de ciudadanía consciente, que considere desde los aspectos relativos a la salud y la nutrición hasta sus impactos medioambientales”.

Un nuevo enfoque de desarrollo

Según Graziano da Silva, la estrecha relación entre la pobreza rural y la inseguridad alimentaria en la región demanda un nuevo enfoque para el desarrollo socioeconómico y ambiental. “Para erradicar el hambre, no solo hay que fortalecer la agricultura familiar, sino desarrollar sistemas agroalimentarios inclusivos, eficientes y sostenibles”, explicó.

La clave para lograrlo es articular las políticas de desarrollo agropecuario con las de protección social, gestión de riesgos y empleo agrícola, dijo el Director General. Este enfoque debe considerar también el acceso a los recursos y servicios productivos, las políticas de protección social y de empleo rural, principalmente para jóvenes, mujeres rurales y pueblos indígenas.

“El clima está cambiando. No en el futuro, sino hoy mismo”, dijo Graziano da Silva, e hizo un llamado a los gobiernos a fomentar el uso sostenible de los recursos naturales, la gestión de riesgos de desastre y la adaptación al cambio climático.

El Director General señaló que el reciente Acuerdo de París es un hito histórico que la región debe adoptar como un marco para fomentar la resiliencia de los agricultores ante los impactos del cambio climático. En la región, sólo el sector agrícola perdió 11 mil millones de dólares producto de desastres naturales entre 2003 y 2013, mientras que un tercio de la población vive en zonas de alto riesgo de desastres naturales.

Los agricultores familiares son particularmente vulnerables. “Sus medios de vida son altamente dependientes del clima y poseen una capacidad baja para recuperarse de los desastres naturales”, afirmó Graziano da Silva, por lo que es necesario abarcar la gestión de riesgo de desastres de manera integral.

Desafíos pendientes en el camino hacia hambre cero

Aunque ha dado enormes saltos adelante, la región todavía enfrenta grandes desafíos: 34 millones de personas aún viven con hambre mientras que la obesidad afecta al 22% de la población regional, y cerca de cuatro millones de niños sufren sobrepeso.

“Tenemos que luchar contra las dos caras de la malnutrición, transitando hacia patrones sostenibles de producción y hábitos sanos de consumo, rescatando los productos y dietas originarios de esta región”, explicó Benítez. Para enfrentar estosdesafíos, la FAO presentará a los gobiernos una iniciativa regional que busca apoyar las políticas, planes y estrategias de erradicación del hambre y la malnutrición de los países.

La FAO trabajará con los principales acuerdos de seguridad alimentaria de la región, incluyendo la Iniciativa América Latina y el Caribe Sin Hambre 2025, el Plan de Seguridad Alimentaria, Nutrición y Erradicación del Hambre de la CELAC, el Plan de Erradicación del Hambre de ALBA-Petrocaribe, Mesoamérica Sin Hambre y los Frentes Parlamentarios contra el Hambre, entre otros.

Erradicar el hambre, fomentar el uso sostenible de los recursos naturales, la adaptación al cambio climático y la gestión de riesgos, y fortalecer el desarrollo rural y la agricultura familiar son las tres prioridades que los gobiernos de América Latina y el Caribe señalaron para la FAO, durante la Conferencia Regional realizada en Ciudad de México.

Los gobiernos de la región acordaron medidas para dar una respuesta a los 34 millones de personas que aún viven con hambre en la región. “América Latina y el Caribe se ha propuesto acabar con el hambre y la malnutrición en menos de diez años y FAO trabajará codo a codo con los países para lograrlo”, dijo José Graziano da Silva, Director General de la FAO.

En los próximos dos años, FAO implementará una iniciativa centrada en apoyar las principales estrategias de seguridad alimentaria de la región, como la Iniciativa América Latina y el Caribe Sin Hambre y el Plan de Seguridad Alimentaria, Nutrición y Erradicación del Hambre de la CELAC.

“Los países han sido muy claros: la prioridad regional es erradicar el hambre al año 2025, y FAO dedicará todos sus esfuerzos a convertir este sueño en una realidad”, dijo Graziano da Silva.

Una respuesta integral al cambio climático

En respuesta al mandato de los países, la FAO desarrollará una iniciativa regional prioritaria que fomentará el uso sostenible de los recursos naturales, la adaptación al cambio climático y la gestión del riesgo de desastres. Esta iniciativa prestará especial atención al Corredor Seco de Centroamérica, donde millones de personas han visto su seguridad alimentaria afectada.

“En el pasado, la sequía del Corredor Seco era un fenómeno cíclico asociado a El Niño. Hoy, el cambio climático ha hecho que las sequías sean más erráticas, prolongadas e impredecibles,” explicó Graziano da Silva.

Los Pequeños Estados Insulares en Desarrollo, muchos de los cuales se encuentran en el Caribe, también requieren apoyo urgente, ya que para ellos el cambio climático presenta la mayor urgencia. Graziano da Silva llamó a los países a ratificar el acuerdo internacional llamado Estado Rector del Puerto, que busca combatir la pesca ilegal. Se requiere que cinco países más lo ratifiquen durante el 2016 para que entre en efecto.

“Este tratado puede ser una poderosa herramienta para fomentar el desarrollo sostenible, y se trata de una urgencia de primera necesidad para los Pequeños Estados Insulares”, explicó.

Desencadenar el potencial rural

La pobreza sigue afectando al 47% de los habitantes de las zonas rurales de la región, una tasa que duplica la de las áreas urbanas. En respuesta a la solicitud de los países, FAO implementará una iniciativa centrada en promover la agricultura familiar, los sistemas alimentarios inclusivos y el desarrollo rural sostenible.

Esta Iniciativa facilitará el acceso de los agricultores familiares a activos, servicios financieros y no financieros, fortaleciendo sus organizaciones de productores. Además, articulará las políticas de protección social con los programas productivos, estimulando las compras públicas a la agricultura familiar, los circuitos cortos de producción y la mejora de los sistemas públicos de abastecimiento.

Para evitar los ciclos de empobrecimiento producto de crisis, esta iniciativa trabajará para mejorar la resiliencia de los hogares rurales a los shocks y emergencias.

Países caribeños de CARICOM muestran progreso

El informe Estado de la Inseguridad Alimentaria en el Caribe CARICOM 2015, publicado por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura Alimentación (FAO), muestra el progreso del Caribe en la reducción de la subalimentación y el logro de las metas mundiales de erradicación del hambre.

El número de personas subalimentadas en el Caribe disminuyó de 8,1 millones en 1990-1992, a 7,5 millones en 2014-16. La proporción de personas subalimentadas se redujo de 27 por ciento a 19.8 por ciento durante el mismo período.

Tres países de la Comunidad del Caribe – Barbados, Guyana y San Vicente y las Granadinas – alcanzaron las metas de reducción del hambre de la Cumbre Mundial sobre la Alimentación (CMA) establecido en 1996, y la del primer Objetivo de Desarrollo del Milenio (ODM), acordados en 2000.

Además, Dominica, Bahamas, Belice, Jamaica y Trinidad y Tobago tienen niveles de subalimentación menores al 10 por ciento de su población.

A pesar de este progreso alentador, el resto de países de la región registran niveles de subalimentación entre el 10 y el 20 por ciento, con la excepción de Haití, que sufre niveles muy altos niveles de subalimentación que afectan a cerca del 50 por ciento de su población.

El Dr. Deep Ford, Coordinador Subregional de la FAO en el Caribe, advirtió que la situación de seguridad alimentaria y nutricional de la CARICOM se puede describir como precaria, dado el alto riesgo de la sub-región a desastres naturales como tormentas tropicales, inundaciones, sequías y terremotos. “La amenaza del cambio climático y sus efectos, sin duda, se suma a estos riesgos,” afirmó.

Dietas pobres, producto fundamentalmente del consumo de alimentos procesados, se están convirtiendo en una tendencia en toda la región. Esto ha contribuido a los altos índices de obesidad y de enfermedades no-transmisibles.

Las importaciones de alimentos superan la producción nacional en la mayoría de los países de CARICOM Caribe. Sólo tres países (Belice, Guyana y Haití) producen más del 50 por ciento de su tasa de consumo.

El Dr. Ford destacó la contribución de la FAO en ayudar a los países en el cumplimiento de los objetivos globales de hambre, diciendo que la mayoría de los países de la CARICOM han desarrollado y están implementando políticas nacionales de seguridad alimentaria y nutricional y planes de acción.

Estas iniciativas incluyen la promoción de directrices alimentarias y alimentación saludable basadas en los alimentos específicos de cada país, especialmente entre los niños en edad escolar; la promoción de la lactancia materna exclusiva durante los primeros seis meses; la implementación de programas de alimentación escolar que se centran en una alimentación saludable en las escuelas y en los hogares.

Además, los países han utilizado el Día Mundial de la Alimentación como una oportunidad para abogar por una alimentación saludable, han apoyado a los agricultores a través de la creación de mercados semanales/mensuales para fomentar el consumo de frutas y hortalizas, y han alentado la creación de huertos en los hogares para aumentar la producción de alimentos saludables.

Petrocaribe: 10 años fortaleciendo la seguridad alimentaria del Caribe y Centroamérica

En los últimos diez años, Petrocaribe se ha convertido en una de las bases de la seguridad alimentaria de los países de Centroamérica y el Caribe, señaló hoy la FAO al respecto de la publicación de un nuevo libro que analiza las principales intervenciones e impactos del acuerdo de cooperación regional.

El libro Petrocaribe: 10 años de lucha contra el hambre y la pobreza, recoge las lecciones principales e iniciativas destacadas de este acuerdo que busca la integración regional. Creado por Venezuela en 2005, Petrocaribe está basado en tres ejes centrales: garantizar la seguridad energética, el desarrollo socioeconómico de los pueblos y la integración de los países.

Hasta la fecha ha permitido a 19 países crear más de 109 programas y proyectos sociales y productivos que han beneficiado a millones de personas en el Caribe y Centroamérica.

“Este acuerdo es un ejemplo único de cooperación para el resto del mundo, ya que ha contribuido de manera significativa a la disminución de las cifras de subalimentación en la mayoría de sus países miembros”, explicó el Representante Regional de la FAO, Raúl Benítez.

Benítez señaló que Petrocaribe ha permitido mejorar la disponibilidad, acceso y utilización de los alimentos de manera estable, aliviando la pobreza extrema y mejorando la calidad de vida de millones de personas.

“Petrocaribe es un ejemplo de integración exitosa, ya que ha ayudado e impulsado el desarrollo de todos los pueblos que forman parte de él, dando estabilidad a la región”, explicó Yllermina Celis, Secretaria Ejecutiva de Petrocaribe.

Petrocaribe permitió la creación de un centenar de programas en los países que lo componen, incluyendo desde iniciativas de alimentación escolar, las ayudas directas a población vulnerable y el apoyo a los pequeños agricultores hasta la construcción de plantas de procesamiento de alimentos, la reconstrucción de vías agrícolas y la formación de empresas socio-productivas de gran escala.

La empresa socio-productiva Alba Alimentos en El Salvador, fortalece a los pequeños y medianos productores del país, impulsando el comercio justo, la innovación y las prácticas agroindustriales sostenibles.

El programa de Beneficio del Pueblo en Antigua y Barbuda, por su parte, ayuda a las familias vulnerables en la adquisición de alimentos y productos básicos a través de un subsidio mensual de 80 USD, beneficiandoa más de dos mil personas.

Otros programas destacados sostenidos por Petrocaribe incluyen el impulso al desarrollo de la producción de arroz en el Valle de Artibonite en Haití, y la Compañía de Apoyo a los Campesinos en San Vicente y las Granadinas, la cual entrega créditos a pequeños productores para que aumenten y diversifiquen su producción.

“La suma de todas estas iniciativas, que atacan las múltiples aristas del problema del hambre y la pobreza, han generado un enorme impacto sobre el desarrollo y la seguridad alimentaria de los países y de la región en su conjunto”, concluyó Benítez.

Más información:

Estado de la Inseguridad Alimentaria en el Caribe CARICOM 2015

Petrocaribe: 10 años de lucha contra el hambre y la pobreza