El lunes 21 de febrero, el presidente Evo Morales daba su veredicto: “Tal vez en el futuro será importante debatir este tema de las redes sociales, en algunos países con mala información tumban gobiernos, perjudican a su país si hay confrontación”. Y se quejaba: “¿Cómo, por una cuestión de envidia de intereses de carácter sectorial o intereses ajenos a los intereses de Bolivia, se puede hacer mentiras, calumnias, para dañar a Bolivia, porque no hacen daño a Evo sino a Bolivia?”. Para Morales, “quienes usan las redes sociales con mentiras están haciendo perder valores a las nuevas generaciones”. El “Jefazo había hablado”.

Al día siguiente, un representante de su “guardia imperial” cocalera anunciaba una reunión a nivel de dirigentes de la Coordinadora Nacional por el Cambio (CONALCAM) para elaborar un proyecto de ley que permita regular las redes sociales.

Vamos a trabajar en una propuesta con nuestros hermanos profesionales entendidos en el tema y esa propuesta vamos a plantearle al parlamento nacional, que regule, que haya una ley que absolutamente regule este tema de las redes sociales, que haya frenos, porque no podemos utilizar mal esta situación para mentir, para calumniar y confundir al pueblo”.

La suerte está echada, el “gobierno de los movimientos sociales” ha declarado la guerra a las redes sociales. Por qué Evo ha decidido lanzar esta ofensiva? Previo, aclarar que este objetivo no es nuevo, ya lo estuvo mencionando a lo largo de estos años de régimen.

Las redes sociales constituyen uno de los pocos espacios autónomos, de libre expresión, no sometidos al control estatal. Y el Referéndum lo ha demostrado. Ha sido allá donde se ha develado y difundido la corrupción del FONDIOC, el affaire Zapata y la conexión china, el incendio de la alcaldía de El Alto, fundamentales a la hora de la decisión sobre la re-re elección de Evo. Para un gobierno que busca controlar todo, centralizar la información, las redes sociales constituyen una amenaza. En sociedades autoritarias, donde la libertad de información está (auto) censurada, criminalizada y perseguida, las redes se convierten en medios alternativos de circulación de la información casi en tiempo real, pero también de convocatoria, coordinación de acciones colectivas, como sucedió en la primavera árabe, Grecia, España, Hong Kong, etc. Son los propios protagonistas de las acciones los que difunden la información.

Por otro lado, las redes sociales rompen la noción de verdad construida desde el poder, sea el Estado, las corporaciones periodísticas. Cuando un grupo de Facebook de la UTOP de LA Paz denuncia que no les dejaron salir a proteger a la Alcaldía de El Alto, por órdenes de sus comandantes, aquello no saldrá en la prensa oficial, pero es una fuente de la construcción colectiva de la verdad sobre lo sucedido aquel horroroso día. Para un gobierno estadocéntrico como el actual, la producción de la verdad debe estar sometida a los intereses del Estado, por tanto regulada, disciplinada, vigilada; es el Estado el que debe producir la verdad y las redes sociales son un obstáculo en este propósito.

* Investigador del CESU UMSS.