(ABI).- El presidente Evo Morales aseveró el miércoles, en La Paz, que respetará los resultados del referendo constitucional realizado el domingo que dieron la victoria al ‘No‘ y aseguró que la lucha antiimperialista continuará en el país, porque se perdió una batalla, no la guerra.

En conferencia de prensa, en Palacio de Gobierno, dijo que los últimos resultados de la consulta democrática lo “fortalecen”, porque el “voto duro” (voto por la opción del ‘Sí‘) alcanzó a casi el 50%, porcentaje que para el Mandatario es “impresionante e increíble” en 10 años de gestión de Gobierno.

“Somos muy respetuosos, ustedes han podido presenciar ya con mensajes el fraude. El pueblo boliviano especialmente el MAS (Movimiento Al Socialismo) y los movimientos sociales son muy respetuosos a los resultados de cualquier proceso electoral y acto democrático. Saludar al pueblo boliviano por esta votación democrática”, manifestó.

El ‘No‘ a la reforma constitucional en el referendo que se verificó el domingo se impuso con el 51,3% de los votos frente a 48,7% del ‘Sí‘, considerado el 99,49% de las actas computadas, según informó la noche del martes el Tribunal Supremo Electoral (TSE).

Sin embargo, esa institución que presentó los datos oficiales a dos días de la consulta ciudadana, manifestó que se aguardará al 6 de marzo, cuando se repetirá la votación en mesas de Santa Cruz, La Paz y Beni para proclamar los resultados finales.

El ‘No‘ aventajó al ‘Sí‘ con 135.578 votos cuando sólo resta por contar 15.800 sufragios que equivalen a 0,28% de las actas por computar.

La participación de los electores fue de 84,45%.

El Jefe de Estado dijo que la ejecución de la Agenda Patriótica 2025 continuará en su gestión y se garantizará la liberación del pueblo boliviano con dignidad y estabilidad política y económica.

“Más bien la lucha vuelve como antes y con más fuerza, el movimiento campesino originario somos antiimperialistas y esa lucha va a continuar”, agregó.

Asimismo, lamentó que el referendo constitucional se haya realizado en medio de una campaña sucia, con mentiras y financiamiento externo, discriminación y racismo de parte de la oposición a su Gobierno, mediante medios de comunicación y redes sociales.