Ganó el NO con más del 51% de votos en el referéndum constitucional celebrado este domingo en Bolivia, según conteos en boca de urna de las dos principales empresas encuestadoras, Ipsos y Mori. Al 67% del escrutinio oficial de actas realizado por el Tribunal Electoral, la opción del NO gana con 60,6% de votos y el SI pierde con 39,4%. El gobierno no quiere reconocer su derrota y asegura el resultado cambiará.

El NO ganó por mayoría absoluta de votos en 9 de 10 ciudades capitales de Bolivia, que concentran alrededor del 70% de la población votante a nivel nacional, según un conteo en boca de urna realizado por la empresa Ipsos Bolivia.

El gobierno de Evo Morales ha sufrido su peor derrota electoral en el referéndum constitucional de este domingo. La mayoría de los bolivianos ha rechazado la reforma parcial de la Constitución Política para que el presidente Morales pueda candidatear para un cuarto período de mandato presidencial en las elecciones de 2019.

Los habitantes que viven en 9 de las principales 10 ciudades capitales del país le han dicho NO a Evo Morales por tercera ocasión. Meses atrás, en las elecciones municipales, el partido gobernante perdió el control de las principales ciudades del país; poco después, cinco departamentos rechazaron los estatutos autonómicos “truchos” del MAS.

Pese a que la victoria del NO fue contundente en casi todas las ciudades capitales del país, sobre todo en Potosí, Sucre y Tarija, el gobierno del MAS no quiere reconocer su derrota y el vicepresidente García Linera sugiere a los opositores no cantar victoria antes de tiempo porque los resultados pueden cambiar radicalmente e incluso “darse la vuelta”.

El régimen masista no acepta su derrota y parece estar dispuesto a todo para “volcar el resultado”. Muy seguro de sí y absolutamente confiado, García Linera consideró que hubo un “empate técnico” y recomendó a los opositores no cantar victoria porque la fiesta puede terminar en llanto.

El MAS perdió en las principales plazas de Bolivia y en todos los países de Europa y Asia, pero García Linera dice que la votación oficialista remontará con los votos de los campesinos y de los bolivianos que viven en Argentina.

Se escuchan denuncias de fraude por doquier, pérdida de boletas, falta de boletas, mesas enteras anuladas, papeletas marcadas debajo de una pollera… Todo puede ocurrir y los ciudadanos están desconcertados y temerosos de que el gobierno de Morales ya haya desplazado a miles de agentes para que custodien las urnas y ordenado a sus servidores del órgano electoral que de inmediato empiecen a cocinar las actas. Y lo están haciendo a puertas cerradas y sin participación ciudadana.