6,5 millones de bolivianos fueron convocados a las urnas para decidir si el presidente Evo Morales es habilitado para postularse a la reelección. Evo Morales, quien desde 2005 ganó todas las elecciones a las que se presentó, puede esta vez no ganar las elecciones. La sombra de la corrupción pesa sobre la gestión del presidente cocalero. El vicepresidente, hasta ahora presentado como un académico en el gobierno, fue descubierto como un personaje que no concluyó sus estudios universitarios.

Según los resultados de una encuesta realizada a inicios de febrero por Ipsos el 41% de los potenciales votantes se inclinan por el rechazar la reforma del artículo 168 de la Constitución. Según esos datos el 40 por ciento de la población acepta el pedido de Evo Morales. Según la encuesta, realizada entre 22 de enero y el 3 de febrero, el 10 por ciento de los encuestados se declararon indecisos.

La pregunta insertada en las papeletas dice: “¿Usted está de acuerdo con la reforma del Artículo 168 de la Constitución Política del Estado para que la Presidenta o Presidente y la Vicepresidenta o Vicepresidente del Estado puedan ser reelectos por dos veces de manera continua?”

La actual constitución señala que “el periodo de mandato de la Presidenta o del Presidente y de la Vicepresidenta o del Vicepresidente del Estado es de cinco años, y pueden ser reelectas o reelectos por una sola vez de manera continua“.

Las denuncias que ensombrecen al gobierno

El 4 de febrero se conoció una denuncia de tráfico de influencias que implica al presidente Morales y una de sus ex parejas amorosas, Gabriela Zapata Montaño. Según las denuncias Zapata, quien hasta hace poco se hacía llamar “doctora”, obtuvo su diploma de bachillerato hace apenas un mes, aunque ella habría enviado cartas en las que firmaba como doctora en derecho. Zapata fue contratada como representante legal de empresas que buscaban negocios con el Estado.

Zapata, un personaje frecuente las páginas sociales, fue contratada luego por la empresa china CAMC que tiene negocios por más de 500 millones de dólares con el Estado, algunos de los cuales fueron denunciados por incumplimiento.

El licenciado que no es licenciado

Las denuncias de irregularidades también alcanzaron al vicepresidente Alvaro García Linera, quien se presentaba como licenciado en Matemáticas.

“A mí me consta, no tiene título, no defendió su tesis”, había dicho en marzo de 2015 Felipe Quispe Huanca, ex compañero de Armas de Alvaro García en el Ejército Guerrillero Tupac Katari.

En respuesta García Linera dijo “quiero decirles que evidentemente yo no he hecho ningún trámite en Bolivia, el trámite de revalidación, de titulación, cuando yo estudié en el extranjero y cuando volví del extranjero, tenía que revalidar acá en Bolivia, no lo he hecho”.

EL mismo había tramitado una libreta de servicio militar en la que se presenta como licenciado.

En la página web de la vicepresidencia la biografía oficial dice: “En 1981, partió con destino a México, para continuar con sus estudios en matemática en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), donde obtuvo su pregrado y postgrado”.

Con el supuesto de que él era licenciado en Matemáticas fue docente universitario en la Universidad Mayor de San Andrés (UMSA).

Sin embargo, desde México se conoció que García Linera no terminó su licenciatura en UNAM, como tampoco lo hizo sus estudios de sociología en la UMSA. Aún así el dio clases en la UMSA donde el requisito para la docencia es tener al menos el grado de licenciatura.

Masistas encarcelados y seis muertos

La sombra de la corrupción agobia al gobernante MAS. Al llegar al poder Morales y su equipo insistieron en recuperar la trilogía quechua “no seas flojo, no seas mentiroso, no seas ladron” como valores moralizantes para la sociedad. Sin embargo en la actualidad más de 200 personas son procesadas por casos de corrupción ocurridos en el Fondo Indígena y que hasta ahora no fueron esclarecidos. Este casi implica a varias autoridades, candidatos por el MAS a diferentes instancias gubernamentales y también a dirigentes de organizaciones campesinas afines al MAS.

Otros dirigentes del MAS también están en problemas judiciales. Ese es el caso del ex alcalde de El Alto —considerado hasta hace poco uno de los feudos de Evo Morales— Edgar Patana quien fue encarcelado acusado por los delitos de incumplimiento de deberes, conducta antieconómica, uso indebido de influencias, uso indebido de bienes y servicios públicos, emisión de resoluciones contrarias a la Constitución Política del Estado y las leyes, además de beneficios en razón del cargo.

Por si los problemas del MAS en El alto no fueran suficientes, el pasado miércoles, una protesta de padres de familia terminó con la quema de las instalaciones de la Alcaldía de El Alto, lo que a su vez provocó la muerte de seis funcionarios municipales. En la acción la policía llegó al lugar con dos horas de retraso, tiempo en el cual una turba irrumpió las instalaciones municipales en las que provocó un incendio. Los investigadores que pretenden esclarecer el caso ordenaron la detención preventiva de un excandidato a concejal por el Movimiento Al Socialismo (MAS), Wilmer Sarzuri, el dirigente gremial Braulio Rocha y otras personas a quienes se les acusa de los delitos de homicidio, tentativa de homicidio, asociación delictuosa y destrucción de bienes públicos.

Alejado de los sectores sociales

Quienes apoyan la campaña por la victoria del “sí” que permita la reelección de Morales presentan al presidente como el representante de una corriente anticapitalista vinculada a los sectores sociales.

Sin embargo casi todos los impulsores del proceso que dio origen a la “Agenda de octubre”, como se llamó el movimiento popular que obligó a la huida del expresidente Gonzalo Sánchez de Lozada y sentó las bases para un cambio de modelo económico-social en Bolivia son críticos a la gestión de Morales.

Filemón Escobar, el otrora mentor político del presidente, anticipó que Morales perderá la elección debido a que traicionó a las bases. “Los que hemos luchado por la democracia, no podemos permitir semejante canallada de que sigan perpetuándose en el poder Evo Morales y Álvaro García Linera”, dijo en una entrevista.

Escobar es parte de un colectivo de profesionales, artistas y activistas denominado “No es N.O” que se opone a permitir la reelección de Morales. De ese grupo forman parte Loyola Guzmán, Ricardo Calla, Jenny Cárdenas, Saúl Lara, Jorge Lazarte, Norca Paz, Sarela Paz, José Antonio Quiroga entre otros, quienes aseguran que existen “profundas razones éticas, históricas, jurídicas y políticas” para rechazar la modificación de la Carta Magna.

“El Gobierno se apresta a prorrogarse en el poder -de 14 a 19 años- siguiendo el camino elegido por la mayoría de las autocracias del Alba, que niegan a generaciones de ciudadanos el derecho a una renovación democrática” dicen en un documento.

Ese grupo afirma que no es suficiente oponerse a la reforma, sino promover un cambio del proceso político, social y económico impuesto por el MAS, el que se ha caracterizado por el desconocimiento de las leyes y de los derechos reconocidos por la Constitución, el derroche económico, la depredación ambiental, el avasallamiento de la justicia y la corrupción.

Los éxitos económicos

Casi huérfano de apoyo popular, como en las anteriores elecciones, la campaña de Morales se apoya en los éxitos económicos logrados en los últimos 10 años, en los que la economía creció en un promedio cercano al cinco por ciento, lo que a su vez permitió el aumento del ingreso percápita de 1.200 a casi 3.000 dólares.

Pero la bonanza no se originó en la gestión de Morales, sino en la nuevas condiciones generadas con la aprobación de una nueva ley de Hidrocarburos que mejoró la participación boliviana en el negocio petrolero, además de la buena coyuntura en los precios de las materias primas.

El domingo los bolivianos decidirán si se permitirá a Morales habilitarse para la reelección. Morales es presentado como la garantía de la continuidad de un modelo económico-social. En el otro bando están los que añoran el regreso al modelo que una vez fue llamado neoliberal y también los que quieren profundizar el proceso de cambios en Bolivia. Si las encuestas no se equivocan, la decisión está en manos de los indecisos.